martes, 19 de noviembre de 2019

El Tae Kwon Do y la diplomacia deportiva coreana

Homenaje del Senado a los Pioneros del Tae Kwon Do, Maestros Kim y Choi
Por Manuel E. Adrogué

El viernes 22 de noviembre la Comisión de Deporte del Senado de la Nación entregó a los Grandes Maestros Han Chang Kim y Nam Sung Choi, introductores del Tae Kwon Do en la Argentina, la Mención de Honor “Senador Domingo Faustino Sarmiento”.
Los homenajeados fueron quienes en junio de 1967 llegaron al puerto de Buenos Aires desde la lejana Corea en un buque de carga holandés. Los acompañaba también otro paisano suyo, el Maestro Kwang Duk Chung. Después de dos meses cruzando el océano Indico, bordeando las costas de Africa y luego el Atlàntico, llegaron a esta tierra llenos de incógnitas y esperanzas trayendo su conocimiento de una disciplina exótica cuya existencia era desconocida. Pocos sabían aquí de la existencia de un lejano país llamado Corea; el Judo y el Karate, japoneses, cubrían todo cuanto podía conocerse sobre las entonces misteriosas “artes marciales”. Con dedicación y venciendo muchas dificultades, estos inmigrantes que venían de un país devastado por la guerra y las privaciones lograron abrirse paso y ganarse un nombre, inicialmente enseñando en academias de policía y fuerzas de seguridad. Su impresionante dominio corporal, la potencia con que podían atravesar ladrillos con sus puños y saltar por encima de filas de personas con sus patadas voladoras, superaron holgadamente cualquier barrera de lenguaje que pudiera existir. Todo aquel que alguna vez ha practicado Tae Kwon Do en Argentina ha escuchado hablar de los míticos maestros Kim y Choi. A través de las décadas, el Tae Kwon Do se transformó en el arte marcial más practicado de la Argentina.
Esos maestros, que hoy tienen más de 80 años, formaron a sus primeros discípulos, y hoy hay más de cinco generaciones. Entre aquellos tiempos de fotos color sepia y el frenético siglo XXI la disciplina sufrió numerosos cambios y transformaciones: en paralelo a la Federación Internacional liderada por el Gral. Choi desde 1966, en 1973 en Seúl se creó la Federación Mundial, que dirigió sus esfuerzos a transformar aquel arte de combate -famoso por haber sido utilizado por los comandos coreanos en Vietnam- en un deporte olímpico.  El gobierno surcoreano eligió al Taekwondo como producto cultural para ganar reconocimiento internacional, presentando a esta disciplina como deporte de exhibición en las Olimpiadas de Seúl 1988, y debutando oficialmente en Sydney 2000. La guerra fría y la división coreana han impactado de lleno en esta disciplina, que está marcada por dos estilos distintos: por un lado el promovido por Corea del Sur –“World Taekwondo” (WT), de orientación deportiva cuyo reglamento de combate se caracteriza por el uso de chalecos y el empleo casi exclusivo de patadas para pelear; por otro lado, el llamado “estilo internacional” o ITF, que sigue el lineamiento del Gral. Choi Hong Hi  (1918-2002) cuyo reglamento dispone el uso de protecciones de gomaespuma en manos y pies, permitiendo combinar patadas y golpes al torso y también al rostro. En general se considera que la versión WT está más en la vanguardia del cambio (encarnada por la Confederación Argentina de Taekwondo), mientras que la ITF, estructurada en un puñado de instituciones con considerable caudal de alumnos, se mantiene más cercana a los orígenes del arte marcial.
En la Argentina ambas modalidades han tenido gran desarrollo. Éstas han llegado a diferenciarse tanto que hasta se escriben distinto: “Taekwondo” para WT, y “Taekwon-Do” para ITF. Aunque en este caso, esa diferenciación no es una grieta, según ha podido verse en este sentido homenaje a los Maestros Kim y Choi, al que asistieron más de un centenar “hijos” y “nietos”, de una y otra modalidad, quienes continúan sus pasos, orgullosos por la generosidad de la enseñanza y ejemplo de vida de estos pioneros.

viernes, 15 de noviembre de 2019

El Quinto Poder


Durante las protestas de 2002 pudimos apreciar la aparición de un fenómeno nuevo: las manifestaciones disruptivas. En aquella oportunidad las vimos con los ahorristas organizados para protestar por el corralito.
Tenían el siniestro antecedente de los saqueos a los supermercados del oscuro invierno de 1989, del Cordobazo, en 1969 -y sus semejantes a partir de entonces-, y de las protestas de diciembre de 2001, que antecedieron a la caída del presidente Fernando de la Rúa.
Pero esas eran acciones de masas populares, mientras que lo que sucedió en 2002 fue la reacción de las clases medias.
Con el auge de la inseguridad que siguió a la crisis económica, el secuestro del joven sanisidrense Axel Blumberg parió a un dirigente que se encendió y se apagó con la velocidad de un fósforo: su padre, Juan Carlos Blumberg. Unos pocos días más tarde obtuvo la solidaridad de unas 200.000 personas que marcharon con él el 1 de abril de 2004. Blumberg logró repetir a lo largo de dos años esa modalidad unas cuatro veces más con éxito diverso hasta que su legitimidad como referente social se esfumó por utilizar falsamente el título de ingeniero.
En 2008, el enfrentamiento del gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner contra el campo despertó los piquetes en las rutas y los cacerolazos urbanos. La modalidad del cacerolazo tiene muchos antecedentes en la historia -especialmente en Chile y en 2001 en la Argentina- pero se convirtió en la forma más legítima de protesta de la población de clases medias durante 2012 y hasta el 2014. Parecería inspirada en la Primavera Arabe de 2011.
Vale aclarar que el Grupo Clarín tuvo un protagonismo crítico para su repercusión, lo que le valió la animadversión del oficialismo de entonces, que aseguraba que sin las cámaras de TN aquellas manifestaciones no tendrían mayor efecto político.
El cacerolazo encarnó a partir de entonces una especie de democracia directa, capaz de modificar decisiones de gobierno cuando ocurrió el voto no positivo de Julio César Cleto Cobos. El auge de las nuevas tecnologías impactó en toda clase de institucionalidad, vulnerando toda intermediación.
En los últimos tiempos hemos visto que las manifestaciones callejeras han tomado un carácter muy violento y con un interesante nivel de técnica y organización cuasi militar, tal como se pudo observar en las protestas contra la Reforma Previsional, en diciembre de 2017, que tuvieron como epicentro a la Plaza de los Dos Congresos, y con un destacado protagonismo de las entidades de izquierda.
Las manifestaciones por la ley de legalización del aborto, aunque apasionadas, no tuvieron aquel signo violento. Pero tal era la sensibilidad gubernamental que Ignacio Zuleta, en El Papa Peronista (Sudamericana, 2019) afirma que el gobierno de Macri operó la votación favorable en Diputados para evitar una explosión callejera de las antiabortistas.
Pero este año hemos visto que las protestas tienen a la prensa como uno de sus principales objetivos. Los ataques a los periodistas del grupo Clarín durante las manifestaciones que sucedieron durante la administración cristinista, que fueron excepcionales, se han vuelto normales.
Durante el último encuentro de mujeres, que se realizó en octubre último, en La Plata, las manifestantes alternaron los ataques a la Iglesia de otros años con la agresión al móvil de TN, que no era crítico de la manifestación; le pintaron la lente de la cámara para que no pudiera filmar, realizaron pintadas con mueras a la prensa en el vehículo y agredieron verbalmente al personal allí destacado.
Asimismo, las protestas ecuatorianas y chilena contra los aumentos al transporte -que parecieron remitir a la de los chalecos amarillos en Francia en 2018- tuvieron su correlato en el microcentro porteño, frente al consulado chileno; allí se maltrató a los moviles presentes de los diversos medios de prensa sin distinguir entre unos y otros.
Estos últimos días pudimos ver el modo en que los enviados de la televisión argentina tuvieron que salir de Bolivia protegidos por la Gendarmería luego de que unos y otros bandos los acusaron de mentirosos en la calle y la ministro de Comunicación, de sedición.
Es evidente que el llamado Cuarto Poder tiene ahora un claro competidor.+)

miércoles, 6 de noviembre de 2019

En los desiertos cordilleranos


Una geografía tan esplendida, como hostil para el desplazamiento de tropas, fue el escenario sobre el que marcharon toda una jornada los gendarmes que ese 6 de noviembre de 1965 se enfrentaron con cuatro carabineros chilenos en el puesto Arbilla de la estancia La Florida, en plena Cordillera de los Andes.
Un breve intercambio de disparos costó la vida del Teniente de Carabineros Hernán Merino Correa y dejó un herido, el sargento Manrique, también chileno, pero restituyó la soberanía de los argentinos en Laguna del Desierto.
Con un espíritu de integración americanista los presidentes de entonces, Arturo Illia y Eduardo Frei, habían conferenciado en Mendoza unos días antes y habían acordado el retiro de los carabineros en 48 horas. Pero la orden de no fue acatada y aquel presidente a quien la opinión pública había bautizado “la tortuga” no dudó en enviar al destacamento Buenos Aires de la Gendarmería Nacional para hacer respetar los límites, tal como había sido laudado por Majestad británica Eduardo VII, en 1902; que fuera relevado en 1947 desde el aire la Fuerza Aérea norteamericana, que tuvo la tarea de establecer la línea de las altas cumbres divisoria de las aguas -que fue el criterio de distribución territorial establecido por el Tratado de Límites de 1881-, y que quedara así reflejado por el Instituto Geográfico Militar Chileno en sus mapas, en 1953.
De nada sirvió al país trasandino haber retirado esa documentación en 1956 para volver a publicarla, corregida, en 1958, ni que colonos asistidos por el Estado chileno hubieran ido poblando la zona y hasta obtenido títulos de propiedad por parte del vecino país. 
La Argentino tuvo conciencia del problema y comenzó a solicitar la documentación migratoria a esos pobladores. Hasta el 12 de octubre de 1965, cuando una partida de carabineros avanzó 35 kilómetros hasta el mencionado Puesto Arbilla, lo que les permitía obtener prácticamente 500 kilómetros cuadrados de superficie.
“El teniente murió como un hombre. (Apenas sintió el ladrido de los perros) él salió convencido de que estaba en su país”, relató para un video elaborado por la Gendarmería Nacional el entonces Alférez Eduardo Martín, que encabezó uno de los dos pelotones de cinco miembros cada uno, junto al fallecido Luis Alberto Quijano. Merino Correa “salió con su fusil FAL amenazando, insultando” mientras ordenaba el desplazamiento de la gente a su cargo.
Se suponía que, de un momento a otro alguien haría replegar a los chilenos, según lo previsto por ambos presidentes. Sin embargo, ya había pasado una hora y media de agresiones y amenazas verbales cuando, al filo de la noche, el entonces primer alférez Quijano decidió poner fin a la discusión para evitar el cambio de condiciones: “¡Arrojen las armas! ¡están rodeados por Gendarmería!”. Merino Correa disparó sobre Quijano y le rozó la cara, a lo que éste respondió con un disparo en el pecho que lo hirió de muerte. Martín disparó contra el sargento Manrique, que no había advertido su cercana presencia parapetado detrás del tronco de un árbol caído. En ese extraño trance en que la vida y la muerte juegan su partida, el camarada chileno explicó a su atacante al notar su situación: “Señor: es la segunda vez que me salvo hoy; casi me ahogo al cruzar el río…”.
Tras la rendición, los gendarmes arriaron, con los honores correspondientes y el debido respeto, la bandera chilena e izaron en su lugar el pabellón celeste y blanco; estabilizaron al herido y lo condujeron a Río Gallegos, donde lo esperaban autoridades civiles y militares de ambos países y, tras montar al cuerpo de fallecido en un caballo, la caravana emprendió el regreso.
La memoria popular tiene el recuerdo del registro fotográfico del carabinero tendido contra un árbol, gracias a que el fotógrafo Eduardo Forte y al periodista Julio Landívar, que acompañaron acompañaron al convoy y cubrieron este destacado episodio de la historia nacional para la revista Gente, por entonces recientemente aparecida, cuya misión periodística se encontraba casualmente por esas latitudes por una nota para la Provincia.
En agosto de 1991 los presidentes Carlos Menem y Patricio Aykwin firmaron un acuerdo para someter a un arbitraje el recorrido de la tasa del sector comprendido entre el hito 62 y el monte Fitz Doy. Recién en diciembre de 1996, Menem y su par chileno Eduardo Frei firmaron un protocolo adicional que permitió, con el aval parlamentario de ambas naciones, dar por cerrado el capitulo.
El nacionalismo fue cediendo con el paso del siglo y en la década del 90 se sucedieron una serie de acuerdos que permitieron privilegiar el principio de integración regional por sobre el de la integridad territorial.
Pero para quienes habitamos este sueño bendito esos gendarmes honraron a nuestro pueblo con una acción decidida y valiente. Hace dos años, esa misma fuerza devolvió aquel trofeo para cicatrizar una herida que no debe distanciar a paises que son hermanos.+)

jueves, 24 de octubre de 2019

¡Bye, bye, Adam Smith!


Por estos días los argentinos estamos concentrados en elegir a quien pueda ayudarnos a resolver los problemas económicos de nuestro país, hay suficientes síntomas como para advertir que el capitalismo sufre males cada vez mayores desde aquel Jueves Negro del 24 de octubre de 1929 cuando se derrumbaron las cotizaciones en la Bolsa de Valores neoyorquina.
Desde entonces se fue incrementando sensiblemente la intervención estatal en las economías capitalistas hasta desfigurar su propia identidad como sistema. 
La de 1929 fue la primera de las llamadas “burbujas especulativas” desde la Revolución Industrial. El sistema de producción creado por el capitalismo, apoyado en los conceptos de la propiedad privada y asociado al valor de la libertad, desarrolló una economía pujante y poderosa. Pero, como todas las monedas, tienen dos caras. La otra es la de las flaquezas sociales derivadas del imperio del más fuerte y de la histérica inestabilidad de un sistema especulativo derivado de un desordenado afán de lucro.

Retrospectivamente
Por más que se estudió muchísimo, aún no hay un diagnóstico común acerca de las causas de la Crisis del 29. Lo que sabemos es que la Primera Guerra Mundial produjo tales modificaciones en la economía internacional, que hubo que acudir a la asistencia del Estado para resolverlas: el New Deal en los Estados Unidos y el Plan Marshall sobre la Europa occidental.
Recién en julio de 1944, cuando las naciones se sentaron a conferenciar en Bretton Woods -en el ámbito de las Naciones Unidas- pudieron darse un nuevo orden económico basado en el dólar como moneda de referencia y soportado sobre el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Eso duró hasta 1971, cuando la Guerra de Vietnam, produjo un déficit tal en las finanzas norteamericanas que afectó a la cotización de su moneda y obligó al mundo a abandonar el patrón oro. Dos años después, en 1973, estallaría la crisis del petróleo como derivación de otra guerra, la del Yom Kipur. Entre 1986 y 1991 se produjo una crisis en el Japón por la sobrevaluación de sus activos inmobiliarios y financieros. A su término, con la devaluación en Tailandia, que contagió a otros países de la región -Malasia, Indonesia y Filipinas-, quedó seriamente cuestionada la autoridad del FMI. Hacia fines de esa década, estalló la llamada Burbuja de las PuntoCom y, con el fin del milenio, parecía que todo podía colapsar por la amenaza del llamado efecto Y2K sobre los sistemas informáticos. 
Apenas superados esos temores, en 2008, se produjo la Crisis de las Hipotecas que minó la confianza en el mismísimo corazón de capitalismo, en los Estados Unidos. El universo económico y financiero nunca más volvería ser el mismo, ni tampoco el mundo puesto que produjo efectos nocivos en Europa, con el estallido económico de los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España, por sus siglas en inglés), y en el Magreb, que terminó con la implosión de numerosos regímenes autocráticos un par de años más tarde en la Primavera Arabe. 
Diez años después, en 2018, las nuevas tecnologías vinieron a minar lo poco de estabilidad que quedaba en el sistema. Las criptomonedas evidenciaron la debilidad de los bancos centrales -otra institución protagónica durante el siglo XX- para manejar las finanzas de un país, y las de su correlato político, la república democrática, para manejar la economía. 

Política y economía
En lo que va de octubre hemos visto jaqueados a los que el mundo globalizado considera sus mejores alumnos sudamericanos: Chile y Perú. El primero sufrió un estallido social tras aumentar el costo del transporte; Perú, un fallido Golpe de Estado tras un intento de cierre del Parlamento. El Ecuador de Lenín Moreno, experimentó un levantamiento indígena que se opuso a la eliminación de los subsidios a la energía. Los tres mandatarios tuvieron que dar marcha atrás con sus medidas.
Es muy difícil compatibilizar la necesidad de ganar elecciones cada dos años con la de mantener las cuentas saneadas, ya que obliga para mantenerse en el poder obliga a satisfacer casi inmediatamente las demandas de los electores con la realización de reformas estructurales cuyos resultados tal vez se experimenten en el mediano o largo plazo. Por eso, Lorenzo Preve (PhD Finance at University of Austin, Texas, y Director del Centro Gestión de Riesgo e Incertidumbre del IAE) afirma que ése es el motivo por el cual los mandatarios argentinos mantuvieron ficticiamente alta la cotización del peso durante las últimas décadas. Una economía deficitaria no puede sostenerse, explica.
"Es la socialización del goce", afirma Alejandro C. Alvarez (profesor de Historia Económica-UBA y UNlaM). Se trata de una generación que cree que tiene derechos adquiridos pero que desconoce sus deberes. “El capitalismo ha terminado siendo una forma de colectivismo, ha desintegrado la sociedad y perpetuado el conflicto armado”, asegura @LíbranosM en Twitter. 

Epílogo
No está claro hacia dónde se encamina el mundo. Pero podemos observar algunos elementos de colectivismo en la economía actual. Uno es el parecido entre las actores protagónicos del sistema: las corporaciones occidentales, cuyo capital es mayoritariamente anónimo y cotiza en Bolsa, y las chinas, cuyo capital también cotiza en el mercado, pero cuyo comportamiento es dictado por la Asamblea de China cada cinco años. Otro es el de los sujetos emergentes, los llamados unicornios, que mayormente pivotean sobre las nuevas tecnologías en modalidades denominadas colaborativas, en los cuales el capital y el trabajo son concurrentes y no parte constitutiva de la empresa; asimismo, el sistema cooperativo y mutualista registra en nuestro país -con algunas excepciones, que no escapan a las generales de la ley- una salud envidiable.
A poco del centenario de la Revolución Rusa, podemos afirmar que una suerte de socialismo aggiornado domina la escena, y que el “cuanto peor, mejor”, que usó Lenin como premisa para la acción, tuvo un éxito arrollador. 
Me pregunto qué nos deparará el Centenario de la Gran Depresión, con la velocidad que han tomado los acontecimientos.+)

lunes, 9 de septiembre de 2019

Ni las segundas ni las 50vas partes...

                       

   
   

       
       
       
       
            Se cumplen 50 años del festival de Woodstock, sin que ninguna edición haya igualado a la original




En forma casi simultánea con las declaraciones del Papa emérito Benedicto XVI  acerca de la influencia de los 60 en los actuales casos de abuso sexual que acosan a la Iglesia  y a gran parte de la Humanidad, se recordaron los 50 años desde el célebre festival de música hippie en Woodstock.+)

lunes, 12 de agosto de 2019

¿Nos mintieron?

Podría decirse que el año 2019 se terminó inesperadamente hoy.
Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) favorecieron por 17 puntos a la dupla de los Fernández contra la que integran el Presidente y el senador Miguel Angel Pichetto, a nivel nacional, y por casi 20 puntos Axel Kiciloff superó a la gobernadora María Eugenia Vidal en la Provincia, aún cuando la mayor parte de las encuestas señalaba cierta paridad favorable al kirchnerismo.
¿Qué pasó? ¿Nos mintieron? ¿Quiénes? ¿El oficialismo, la oposición, los encuestadores..., todos juntos? ¿O un montón de gente cambió de opinión de golpe y, sin que mediara un suceso importante, mediante cambió su voto? ¿O las encuestas ya no sirven para predecir los resultados?
Una encuesta hizo hervir a las acciones argentinas en Wall Street el viernes último y otra -a las PASO se la conoce como una encuesta nacional, ya que sólo rige para las candidaturas partidarias- sepultó al peso y a la economía argentina esta mañana.
Cuando estaba a punto de lanzarse la verdadera campaña electoral, la que define a las autoridades nacionales, la del 27 de octubre, todo parecía estar resuelto.
Con casi un día de retraso Vidal reconoció su derrota y, a los pocos minutos, Mauricio Macri dio una conferencia de prensa.
Con un cambio de gabinete nos podría haber entretenido unos días y, al término, con una serie de medidas económicas, unos días más. A los diez días ya nadie hablaría del rotundo triunfo de Alberto Fernández y el oficialismo podría haberse reinventado de cara a las elecciones generales.
Pero, contra toda lógica, el Presidente ratificó "al equipo", a su gestión gubernamental y echó la culpa del terremoto económico a la desconfianza que "el mundo" tiene a los Kirchner.
Una columna del editor Jorge Fontevecchia ya anticipaba el final de este cuento comparándolo con la transición entre Raúl Alfonsín y Carlos Menem. Ignacio Zuleta también reclamó esta mañana desde Clarín que Macri intente ser el primer presidente no peronista que culmine un período de gobierno.
La campaña del miedo tuvo mucho impacto entre sus pocos electores y en el Circulo Rojo, pero no logró convencer a todos los argentinos. El resultado fue el terremoto en los mercados que deberá afrontar el propio Macri y que deberemos pagar todos los argentinos.
Hubiesemos escuchado anoche a Lilita, que se alegraba de lo que podía ser el fin de la soberbia, víctima de la debacle electoral, o probado con los modos republicanos, mediante los cuales Mauricio podría salir cómodamente por la puerta grande de la República.+)

jueves, 25 de julio de 2019

Un episcopado adolescente

Foto: http://noticiasdesdeelfindelmundo.blogspot.com 
La Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam) cumple hoy 64 años. Fue fundada el 25 de julio de 1955. Hace 40 años, tuvo que corregir por expreso pedido del Sumo Pontífice, San Juan Pablo II, las conclusiones alcanzadas en Medellín (Colombia), debido a su sesgo tercermundista, con una nueva reunión realizada en 1979 en la ciudad de Puebla de los Angeles, México.
El Papa polaco, junto con Ronald Reagan y Margareth Thatcher, se constituía así en uno de los adalides occidentales contra el bloque soviético.
Pocos meses después, el 19 de julio de ese mismo año, las tropas guerrilleras ingresaron en Managua y consagraron la Revolución Sandinista, que subsiste hasta estos días y forma en la actualidad, junto a Cuba y a Venezuela, un eje socialista en el continente. Aquella guerra civil que culminó en el derrocamiento de Anastasio Somoza costó 40.000 vidas. Las nuevas autoridades nacionalizaron todos los bancos y decidieron ignorar las deudasI ay la Argentina por el envío de armamento.
Nicaragua soportó la derrota de la Guerra Fría por parte de la Unión Soviética en los 80, quedó aislada durante los 90 y recobró vigor en los 2000 con el proyecto bolivariano. Hoy es conocida por mantener el poder por medio de la violencia; atacando concretamente a la oposición civil protagonizada por la propia Iglesia Católica local, como sucede en Venezuela y ocurrió también en Cuba hasta las reformas que la comenzaron lentamente a rehabilitar desde la visita del propio Karol Wojtila entre el 21 al 25 de enero de 1998. (Nota de la R.: Cumplió entonces un papel relevante el cardenal primado de Cuba, Jaime Ortega, que fue el artífice también de las visitas de Benedicto XVI en 2012 y de Francisco, en 2015; falleció el 27.07.2019).
Si bien el clero latinoamericano sigue teniendo una "opción preferencial por los pobres", sus obispos se ahora encaminan a ir más allá de las cuestiones estrictamente económicas y preparan, encabezados por el Papa Francisco, un Sínodo Amazónico, que viene a profundizar los contenidos de la encíclica Laudato Si y que traerá tantas novedades ambientales y sociales, como delicadísimos debates eclesiales.
Como se puede observar en su zigzagueante derrotero, y a pesar de sus 64 años y desde la perspectiva histórica, se puede decir que la conferencia latinoamericana de obispos católicos es una organización aún adolescente.+)

lunes, 22 de julio de 2019

En la luna


A medio siglo del alunizaje es difícil saber qué significará concretamente de cara al futuro este pequeño paso para un hombre y gran paso para la humanidad.
En lo inmediato, se trató de un sensible desarrollo tecnológico aeronáutico, pero con impacto en otras numerosas industrias.
La carrera armamentística fue parte de la Guerra Fría, entre el Este y el Occidente de la Cortina de Hierro.
En los últimos años volvió a tomar relieve, con el alunizaje de China en The Dark Side of the Moon, con el ensayo de India y con el anuncio francés de la creación de un Comando Militar Espacial. En la Argentina fuimos parte de ese capítulo con la reciente instalación de una base de observación espacial china en territorio argentino; en Neuquén, en Octubre de 2017.
No está del todo claro cuál es el motivo de esta reactivada vida aeroespacial. Lo cierto es que en la Tierra las cosas pedestres siguen condicionando la vida diaria de la gente. Unos días luego de que Emmanuel Macron anunciara lo del Comando Aeroespacial, el mismo 20 de julio también llamaba a un debate mucho más acuciante: la reconfiguración del sistema previsional.+)

domingo, 14 de julio de 2019

Decían que era aburrido


La muerte del ex presidente Fernando de la Rúa nos obliga a reflexionar acerca del rol de los más destacados representantes de las clases medias en la política del corriente siglo.
Es evidente el paralelo que tienen los gobiernos de la Alianza y de Cambiemos, pero intentaremos especificar esas similitudes.
En primer término, se trata de dos gobiernos de coalición; en el primer caso, entre el radicalismo, elementos peronistas y referentes emergentes de la sociedad, mientras que el actual es un gobierno liderado por una fuerza nueva -que vino a canalizar algunas de esas expresiones sociales emergentes-, el radicalismo y algunos peronistas. Digamos, coincidencia.
Ambos debieron su éxito principalmente al marketing político. La campaña del recientemente fallecido fue tan espectacular que podría decirse que sobreestimó las capacidades de esa administración en las expectativas del público. Tal vez su mayor logro fue eso de "Dicen que soy aburrido...", pero no fue lo único. Por su parte, "si, se puede" y el tono electoral de la campaña norteamericana Barack Obama contaminó la comunicación de un exitismo que no se tradujo en los hechos del actual Gobierno Nacional.
Otro elemento similar fue la preeminencia de la figura presidencial por sobre las estructuras partidarias; los entornos fundamentalmente juveniles y el desplazamiento de las estructuras partidarias en el proceso de toma de decisiones. Al radical lo rodearon los del Grupo Sushi capitaneado por sus hijos Aíto y Antonio; al ingeniero, la juventud peñista del PRO. Tanto el PRO como el radicalismo estuvieron marginados como partidos de la conducción política.
En ambos gabinetes pudo verse más ministros técnicamente destacados que figuras de la política tradicional.
En materia de gestión, ambos quisieron hacer continuismo económico de éxitos que ya habían dado todo lo que tenían para ofrecer: la Alianza con la Convertibilidad y Cambiemos con el gradualismo.
También es cierto que ninguna de las dos administraciones nacionales se caracterizaron por ser corruptas; al contrario, contrastaron en este ítem con sus contendientes.
Finalmente, ambos fallaron en la construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas y sociales. Tal vez, el macrismo fue más acertado que su antecesor y es a eso que le debe el llegar a término su período.
Podríamos seguir analizando puntos de coincidencia, pero creo que los enunciados aquí son suficientes.
Deteniéndonos específicamente en Fernando de la Rúa, a pocos días de su fallecimiento, podríamos decir que dedicó su vida a la política. Fue diputado y senador de la Nación, primer Jefe de Gobierno porteño y presidente de la Nación.
Me resulta providencial que el Señor lo haya llamado a su presencia un 9 de julio.+)

miércoles, 12 de junio de 2019

Golpe a golpe, verso a verso

Como en el verso de Antonio Machado que popularizó Joan Manuel Serrat, pareciera que esta campaña se va produciendo "golpe a golpe, verso a verso".
A casi un mes de la nominación presidencial de Alberto Fernández, Cambiemos postuló al peronista Miguel Angel Pichetto como candidato a Vicepresidente de la Nación, en una jugada en la que parece algo de condimento electoral, que es lo que pueda rapiñar del peronismo del medio de la grieta, pero mayor volumen político, que es el aporte de gobernabilidad que ofrece el actual jefe del bloque de senadores justicialistas ante una eventual reelección presidencial.
Este nombramiento se conoció a pocos días de que se supo que el actual presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, "se quedará con el presidente Macri hasta que termine", sin precisar qué mandato.
Pero lo que es evidente es que el oficialismo ha reaccionado a la gran jugada de Cristina Fernandez de kirchner, en primer término, y quiso opacar las especulaciones en torno del previsible alineamiento de Sergio Massa.+)