viernes, 19 de diciembre de 2008

Fantasmas

Muy extraña es la relación matrimonial que gobierna a la Argentina. Cada vez que Cristina Fernández logra acomodar un poco la cosa, aparece Néstor Kirchner y se despacha de una manera que, como en el Juego de la Oca, la hace retroceder varios casilleros.
Esto sucede generalmente mientras la Presidente viaja y es invariable que él haga mención a palabras que ella le ha expresado en la intimidad familiar, así como que manifiesta que él debe reaccionar de ese modo para salir en defensa de su mujer.
El último show de este tipo fue el martes último, en La Plata. Kirchner encabezó un acto que mezcló a radicales con peronistas, aunque difícilmente pueda volver a llamarse a éso una Concertación plural. Hubo menos gobernadores, menos intendentes, menos legisladores que los que solía convocar el ex presidente.
Pero lo importante del acto fue su contenido. Su tenor pareció por momentos un lanzamiento de una precampaña electoral ...o una despedida anticipada (¿qué necesidad tenía de atacar al embajador norteamericano, que horas antes había intentado bajar los decibeles de una polémica). Estigmatizó a Julio Cobos y a Elisa Carrio, de manera de bendecirlos como opositores ... o culpables de lo que pudiera suceder.
Carrió hizo su interpretación. Dijo que Kirchner se vio obligado a salir de la madriguera porque le tocaron el juego. También tuvo que salir Mauricio Macri de la suya.
El mapa de la oposición quedó marcado por los ataques presidenciales. Está claro que la opinión pública busca en las víctimas del kirchnerismo a los contendientes. Se ven perjudicados el peronismo, el macrismo y, en consecuencia, Francisco de Narvaez, que no aciertan con maniobras que los expongan positivamente ante la población. Emergen, en cambio, el radicalismo en sus distintas variantes y sus efímeras alianzas con el socialismo y los coalisionistas no radicales. Perfectamente podría ser un plan de Néstor para dar cumplimiento a la profecía de Juan Perón: "los que vengan me redimirán".
Es cierto que el kirchnerismo está vigilante y alerta, pero no tanto como para estructurar operaciones perfectas. Han desplegado, sí, una batería de anuncios que por sí mismos no logran convencer a los mercados; a éstos los tienen a raya volcando muchos billetes en el mercado de acciones y cambiario. Pero los operadores financieros esperan agazapados el final de este carnaval de utilería.
Otro fantasma que anda dando vueltas es el del jueves con la liberación de Alfredo Astíz, el Tigre Acosta y una decena de acusados ex represores. La confusión hizo que un dirigente rural entiendiera que el hecho podría servir para tapar la votación del controvertido blanqueo y un marino, antinguo compañero de algunos de los liberados, lo tradujera como una patada del tablero por parte del Tribunal de Casación, de cara a la visita de la Presidente a la ESMA de esa misma tarde. Parece que el viejo camarada tenía mejor información, a la luz de la reacción oficial.
Muchos otros espectros se pasean por Buenos Aires disfrazados de paros de subtes o de bancos o de taxis, o de cortes de calles. La Iglesia misma se calzó un raro hábito al convocar conjuntamente a Cristina y al sojuzgado Julio Cobos a compartir una misa en Lujan.
Con tantas apariciones nos vamos a llevar un buen susto, en cualquier momento.+D

viernes, 12 de diciembre de 2008

Final reñido

La final que disputan Boca, San Lorenzo, Tigre y Lanús en el Torneo Apertura Cablevisión 2008 tiene muchas similitudes con el equilibrio de los Kirchner por mantenerse en el poder. No es fácil de predecir ni una cosa ni la otra.
De a poco y a los tumbos, el matrimonio presidencial ha comprendido que existe una considerable crisis económica mundial y va ensayando planes de contingencia con resultados muy acotados. A los numerosos anuncios de medidas -y al controlado manejo de la divisa- hay que agregar las declaraciones del Consorte presidencial intentando tranquilizar respecto del pago de los vencimiento de la deuda. Nadie puede negar que se están esforzando en esta lucha. Pero también es cierto que quien pelea desatiende los procesos que suceden en forma simultánea al combate en cuestión.
Toda la semana hubo anuncios económicos que, como decíamos la semana pasada, fueron considerados buenas intenciones mas no lograron generar un shock de confianza. Por el contrario, los diarios continuaron hablando de un dictamen legislativo favorable a la expropiación de Aerolíneas, la inquietud del embajador norteamericano por el tratamiento oficial del caso Edelap, la controvertida sanción de una ley para blanquear el lavado de dinero, la amistosa visita de la Presidente a la belicosa Rusia, los anuncios de Alfredo de Angeli de volver a cortar rutas.
Pero eso no lo es todo. La sociedad emite permanentemente señales de malestar: el paro de los subtes, las consecuentes violentas circunstancias en tales estaciones, las nuevas víctimas de la inseguridad, el motorman atacado en su puesto de trabajo, los anunciados cortes de los puentes con el Uruguay.
Cuando la cosa se había puesto muy fea y Clarín venía pegando fuerte por segunda vez consecutiva desde su tapa con un tema doloroso, como el del cuestionado tratamiento parlamentario de la ley de blanqueos, Cristina salió a darle una palma a Hugo Moyano (y a toda la clase media acomodada): la eliminación de la tablita de Machinea (Ganancias).
Una lectura económica del caso dijo: "están aterrados por la desaparición del consumo y quieren reactivarlo de cualquier manera"; una, política, analizaría si no era momento de aflojar las tensiones con los trabajadores y la clase media, que están irritados hasta el borde de la violencia. Una voz desconfiada, sugirió: "se anuncia un proyecto de ley que irá al Congreso y quisiera ver su redacción final, antes de festejar".
El Gobierno se enfrenta a una difícil encrucijada. Con un 63,3 por ciento de desaprobación de la gestión (según Management & Fit), debe conducir una crisis económica en la que tendrá poco para repartir. Le va a costar evitar que el descontento se vuelque a las cacerolas y al malestar social generalizado. De ese modo enfrentará un año electoral crítico para la gobernabilidad. En este terreno, las noticias sobre una ampliación de la Coalición Cívica deben haber sonado como una marcha fúnebre en Olivos.+D

viernes, 5 de diciembre de 2008

Buenas intenciones

La velocidad de los acontecimientos es tal que hay que recurrir a los diarios de la semana y leerlos y releerlos para retener todos lo significativo que sucede en la Argentina.
El Gobierno Nacional se decidió por la devaluación y ha dejado subir el dólar, por ahora, gradualmente. Habrá que ver si pueden manejar este proceso.
El oficialismo continúa soltando lastre. El último viernes de octubre ajustó por cuarta vez el precio de la energía, esta vez por la vía de recortar subsidios. Vale destacar que esta medida correctiva manifiesta una voluntad que aleja las sospechas acerca de una huída intempestiva, al menos en lo inmediato.
Parecería ser que los Kirchner se percataron de la crisis internacional y se han dispuesto a reaccionar. Aunque la mayor parte de la dirigencia asegure que es una reacción tardía y, a juzgar de las medidas tomadas hasta el momento, insuficiente para revertir un proceso que se adivina fulminante.
Pero los hechos se presentan desordenados y confunden. Nada permite avisorar un timón firme y una dirección previsible. Ese mismo día el vicepresidente Julio Cobos afirmaba que sólo mediante juicio político abandonaría el cargo; el macrismo defendió en la Legislatura un aumento municipal de impuestos; un temporal anegó calles y se llevó a un adolescente electrocutado; Luz y Fuerza pidió un incremento salarial y Hugo Moyano, la eliminación de la tablita Machinea para el pago de impuesto a las ganancias; una batalla campal entre facciones sindicales opuestas culminó con un muerto; dos de los cuatro principales líderes piqueteros se fugaron de las filas kirchneristas; un arrasador y caudillesco triunfo del oficialista radical Gerardo Zamora, en Santiago del Estero; la amistad e inmediata pelea entre el gobernador correntino y el ministro del Interior; el denunciado escándalo por compras de tierras de El Calafate; el paro de los estacioneros; la candidatura a senador nacional por la provincia de Buenos Aires de Néstor Kirchner en Clarín; las declaraciones que ese mismo día su presunta precandidata a senadora suplente y ministra de Salud, Graciela Ocaña, realizó a La Nación para diferenciarse del Gobierno Nacional en medio de las versiones de su alejamiento; la expulsión de la albertista Romina Picolotti de la Secretaría de Ambiente y su reemplazo por un hiperkirchnerista platense; la celebración junto con Michelle Bachellet de los 30 años de la mediación papal que selló la paz con Chile; el planificado viaje presidencial a Moscú; las críticas del embajador de los Estados Unidos por el proyecto de blanqueo de dinero; la llegada de Madonna y su visita al despacho presidencial; su encuentro con Ingrid Betancourt; la suspensión de su primer concierto por confusas razones; un aumento del pesimismo (para Poliarquía, sólo un 17 por ciento afirma que el país está bien); la media sanción para la expropiación de Aerolíneas Argentinas; las versiones de estatización de la compañía eléctrica platense, Edelap; la desaceleración económica; la disminución de la recaudación; la caída internacional del precio de los granos, la imagen presidencial que, según Poliarquía, alcanza el 28 por ciento positiva y 39, la negativa.
Pudieron ser bien recibidos los anuncios presidenciales de promoción del consumo, a través del dinero confiscado a las AFJP's, porque suponen un cambio de tendencia respecto de lo que sucede en el resto del mundo. Pero pocos creen que esto pueda cambiar la suerte de nuestra economía durante 2009.
Dicen que el camino al infierno está plagado de buenas intenciones.+D