martes, 31 de marzo de 2009

Tapado y Retador


De esa forma se denomina, en la jerga burrera, al caballo por el que nadie paga un peso pero que sorprende en la recta final. Nos referimos a Francisco “el Colorado” de Narváez, un dirigente que venía muy de atrás, sin una buena calificación por parte de los conocedores, de los mentideros ni de sus compañeros de actividad política, pero que ha logrado sorprender.
Los candidatos que suenan temprano tienen el problema de las expectativas excesivas. De Narváez trabaja hace muchísimo en este proyecto, pero nadie o muy pocos confiaban en su éxito. Otra es la situación de Mauricio Macri, a quien la gestión le está pesando mucho para posicionarse de cara al 2011.
Los pasos en falso dados por de Narváez con Carlos Menem en 2003 y con Roberto Lavagna en 2007, y sus desentendimientos con el favorito del espacio, Mauricio Macri, conspiraban contra su pretensión de éxito electoral.
Sin embargo, el Colorado es un empresario al estilo americano: un tipo de manual. Leyó y ejecutó. Le salió mal las primeras veces; se le veía la pata a la sota; se lo adivinaba y sonaba a falsete, o se lo veía venir. Hasta que encontró un buen manual y, con tanto ensayo previo, la maniobra le salió bien.
Con humildad, mucho trabajo y seriedad, aceptó el lugar que le tocó jugar en 2007 y se preparó para que el 2009 lo deje en puertas de un objetivo asequible: la gobernación bonaerense.
El viernes último fue nominado como primer candidato a diputado nacional por una alianza que reúne al PRO, a su Unión y al peronismo disidente. El contrincante virtual, Néstor Carlos Kirchner. Hay encuestas que los dan en una suerte de empate técnico y muy por encima de Margarita Stolbizer; otras que lo dan liderando las compulsas.
Si Kirchner no presenta batalla, todos van a pensar que se borró y su poder se esfumará de un momento para otro; knock out técnico. Si se presenta y pierde, la debilidad va a ser mayor; knock out en los primeros rounds (ya que adelantó la elecciones con la intención de ganarlas). La derrota es ahora, para colmo, un escenario posible. Esto le asigna a de Narváez un título impagable que, en el box, es el de retador.
Los resultados electorales dependen, en gran medida, de la forma en que se los lea. Con los medios cada vez más enfrentados, en virtud de la política oficial de relaciones con la prensa, el oficialismo tiene todos las chances para que la lectura reconozca la importancia del principal distrito del país, de una combinación de derrotas o éxitos, de la pérdida de bancas o de la aparición de nuevas figuras estelares, como el Colorado o Gabriela Michetti; o, en última instancia, el fraude.De a poco, el peronismo ha encontrado en Unión PRO un nuevo polo de poder y el paulatino abandono de las filas oficialistas vaciarán de poder a la estructura gubernamental.+)

sábado, 21 de marzo de 2009

Entre junio y julio de 2008 trazamos escenarios que permitieron prever el futuro a mediano plazo, cuando nadie se animaba a hacerlo. Hoy pretendemos volver a trazar alguna línea de prospección para los días que vienen, por más que no nos agrade lo que vemos.

En aquel tiempo hablábamos como más probable del llamado Camino Poceado. Ibamos a ir a los tumbos, pero la máquina no se detendría ni cambiaría radicalmente de dirección. Hoy esa posibilidad ya se agotó y los tiempos se acortaron mucho. El vehículo pierde mucho aceite, particularmente en la caja, y el conductor deberá tomar medidas drásticas si quiere seguir circulando a tan alta velocidad por la autopista del poder.

Por más que lo intentemos, no podemos vislumbrar más que dos probabilidades, ya que parece prácticamente imposible el llamado a un gobierno de unidad, un cambio de gabinete y de políticas, que le permitirían dar un volantazo, salirse de la vía rápida y elegir la poco glamorosa colectora.

Aguantar hasta las Elecciones: Hay demasiadas amenazas como para poder hacerlo sin algún cambio de fondo. Como decíamos la semana anterior, el adelantamiento eleccionario les permitió a los Kirchner ganar un tiempo que ya no parecían tener. Octubre era una fecha muy lejana para el ritmo del deterioro político de la gestión K. No obstante, la convocatoria para el 29 de junio manifestó debilidad -máxime cuando la prensa recordó que una semana antes Néstor Kirchner criticaba el adelantamiento de las elecciones catamarqueñas, como una señal de pavura frente a la derrota segura-, lo que se terminó de ratificar con el anuncio de la coparticipación del 30 por ciento de los ingresos provenientes de las retenciones a la soja a provincias y municipios. Como sabemos, los peronistas no se conforman con una parte si pueden tener el todo, y los intendentes empiezan a sospechar que las ya anunciadas obras de infraestructura tal vez no se lleguen a hacer nunca. Las fugas de los despechados pueden ser fatales como señales del derrumbe.
Lo apremiante de la situación se vio explicitada por las declaraciones del piquetero Emilio Pérsico que aseguró que si perdían en junio se irían para dejar el Gobierno en manos de (Julio) Cobos y Clarín. Es probable que haya sido un globo de ensayo para hacer reaccionar a la opinión pública con la amenaza de su salida anticipada. La mala noticia es que nadie reaccionó con temor al helicóptero K sino, al contrario, pareció que tales dichos provocaron en la población un entusiasmo que no se veía en el auge de la crisis del campo con tal posibilidad.
La otra probabilidad es que la administración Kirchner, ante la pérdida de caja y el advenimiento de la crisis económica, se chavice. Las últimas señales del kirchnerismo van en tal sentido: la nacionalización de empresas o del comercio exterior está diariamente en la agenda política; el ataque a la prensa -concretamente mediante el proyecto de ley de radiodifusión-, cuando no se trata de una compra lisa y llana de medios, y el enfrentamiento con los sectores presuntamente oligárquicos y dicotómicos, como con el campo, parecerían confirmar a esta tendencia como más factible que la anteriormente mencionada.

Pero cabe hacer dos comentarios. El primero tiene que ver con la eventualidad de que el Senado no apruebe el adelantamiento de las elecciones. En tal caso, la gobernabilidad quedaría serísimamente comprometida. El paro agrario y sus movilizaciones podrían crear un clima que, sumado a cualquier otro conflicto, podrían desbalancear la ecuación de esa estratégica votación.
Todos sabemos que la Argentina no es ni Venezuela, ni Bolivia, ni Ecuador ni, mucho menos, Cuba. Kirchner también lo sabe. Emprender este camino podría estar impulsado por las siguientes razones:

A) La pragmática (heterodoxia económica): perdido por perdido, es lo único que se puede hacer con la realidad que se presenta.

B) La ideológica: No habrá otra oportunidad para completar el proceso de transformaciones estructurales.

c) La política: "O son ellos o somos nosotros; vamos por ellos antes de que vengan por nosotros". Esta frase, atribuíble según el análisis a Kirchner, es lo que parecería estar sucediendo; es decir, en la autopista, con el móvil averiado, pisa a fondo el acelerador.+)

domingo, 15 de marzo de 2009

Acercar la fecha para alargar el plazo

"Sigo en esta ruta,
un cartel: 'no se puede frenar';
no quiero ser uno más
que no podrá volverse.
Por eso, no, no, no, no...
¡no quiero llegar!
de allí no hay como zafar,
como la misma muerte."
fragmento de "Sin Hilo", Las Pelotas
La canción dramatizada por la voz del extinto Alejandro Sokol es ilustrativa respecto de lo que le ha pasado a los Kirchner en los últimos meses. La metodología del conflicto permanente es buena para los momentos de cambio, pero es totalmente inadecuada para los procesos de acumulación. Más aún, después de un tropiezo como lo fue el del "voto no positivo" del Vicepresidente, la aceleración del proceso es inercial.
Muchas veces dijimos que la cantidad de eventos que podían converger en marzo/abril hacían propicio el aquelarre. Sin tanto fundamento como presentimiento, esperábamos que Kirchner encontrara el vehículo debajo del cual lanzarse para denunciar el atropello y, de esa manera, sustraerse de la escena del crimen. Los candidatos a culpable eran el campo, Julio Cobos, Elisa Carrió, los financistas... hasta que apareció Mauricio Macri.
El adelantamiento de los comicios capitalinos le permitió, en una sola jugada, prolongar los tiempos y darse una oportunidad de salir de pie. Porque a) encuentra desarmada a la oposición, b) acota el proceso de limado de la imagen matrimonial, c) evita que la crisis los devore antes de octubre, y d) retoma la iniciativa política. Este último punto es, tal vez, el más interesante de todos.
La oposición ahora debe resolver si apoya o boicotea la anticipación de los comicios para el 28 de junio, en el Congreso y, luego, cómo estructura sus alianzas. Si llegara a rechazar la iniciativa gubernamental, la gobernabilidad quedaría definitivamente comprometida.
De todos modos, si aún llegara a lograr el pretendido adelantamiento sería muy difícil que el oficialismo pueda obtener un buen desempeño electoral. El motor va perdiendo mucho aceite en la caja. Más o menos ruidosamente, numerosos dirigentes parten hacia el desierto y abandonan las murallas kirchneristas. La soledad del poder podría sucumbir muy fácilmente ante un armado que reúna a más de dos buenas cabezas opositoras de todo el país. En síntesis, la oposición tiene que equivocarse mucho para perder.
En esas tolderías se escuchan tambores de guerra. Son los de los camioneros, los del Grupo Clarín y los de tantas tribus que intentan reponerse de las heridas producidas en los albores de la actual administración. De haberlo planeado, no se podría haber lanzado al otro lado del campo de batalla a tantos sectores de la sociedad y del poder.
Si Néstor le preparó una cama a Cristina, o no, habrá que analizarlo en el futuro, con la perspectiva que ofrece la historia. Lo cierto es que finalmente se pudo saber que la semana pasada la Presidente había ocultado su aparición en la mesa de negociaciones con el campo al propio Consorte Presidencial; el movimiento de la reina era sabido por tan sólo dos ministros, según nuestra fuente. El incumplimiento de algunas de esas promesas establecidas en ése acuerdo, y que debían reflejarse en el Boletín Oficial, fueron consignados a una solapada reaparición de Guillermo Moreno. La maniobra parece confirmar confirmar nuestro dato.
Volviendo al tema con nos atañe, se podría decir que tres meses es poco para preparar una campaña, pero es una eternidad para sostener el malabarismo de los platitos chinos, en medio del temporal. El 29 de junio tendremos que esforzarnos para que nuestra análisis sea más atractivo que la propia crónica de tales sucesos.+)

domingo, 8 de marzo de 2009

8 de marzo

Dos aniversarios coinciden en esta fecha.Empecemos por el más reciente: hace un año se firmaba la Resolución 125, que pretendía establecer un régimen de retenciones al agro.

El anuncio del entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, fue el puntapié inicial de un conflicto que tuvo dos consecuencias principales, la parición de un nuevo actor en la escena nacional -el Campo- y el ¨voto no positivo¨ del vicepresidente Julio César Cleto Cobos, que derribó en un solo golpe el intento legislativo, la Concertación Plural y la hegemonía kirchnerista.


Los intentos por mantener la 125 y por ocultar los problemas de gobernabilidad que trajo aparejada dejaron como resultado una Presidencia débil, como el sexo que permanentemente enarbola su titular.


Como una profecía autocumplida, en un nuevo Día Internacional de la Mujer -tal la otra conmemoración de la fecha- aquella que se forró con su propio género es la principal demandada por las suyas como la culpable de sus males futuros. En un país en el que hay numerosas juezas -las hay hasta en la Corte Suprema-, legisladoras -incluso que son autoridades políticas e institucionales-, dirigentes empresarias y sociales, muchas piensan que van a tener que pasar muchos años antes de que los argentinos volvamos a votar a una mujer.


Por otra parte, es su marido quien aparece como el verdadero jefe en las sombras.Vamos a darle un crédito a Ella, el mismo que le dimos hace más de un año en esa columna llamada Chabela. Veamos en qué lo prendamos; podría ser el hecho de que el martes último la Presidente apareció en la reunión con los ruralistas y logró un significativo acuerdo, especialmente para el Gobierno.


Hay que tener en cuenta que fue firmado a pocos días de la ExpoAgro y de este maldito cumpleaños.


A partir de esta hipótesis podríamos concluir que Cristina se impuso a Néstor y que, tras una eventual derrota en Catamarca, Kirchner deje tardíamente lugar al mandato de Fernández.


Si fuera Néstor quien decidió dar el brazo a torcer y tener con firmeza la correa de los Guillermo Moreno y de Ricardo Echegaray, entonces tendría razón Jorge Asís al afirmar que ¨Kirchner es un duro en el arte de arrugar¨; vio el abismo y frenó.


Habrá que ver si efectivamente irá a dar pelea en octubre. Eduardo van der Kooy dice hoy, basado en el testimonio público del ex presidente, que el Consorte Presidencial dará pelea. Por mi parte, es claro que debe darla, pero si Cobos llegara a impactarlo hoy en las elecciones catamarqueñas tendrá problemas para augurar cierto clima de campaña.


Si la Presidente no tuvo la iniciativa del acuerdo, entonces no se entiende para qué llevó tan lejos este conflicto de consecuencias nocivas tanto en lo político como en lo económico. Si es que estuvo cautiva, entonces deberá ejecutar a su captor.


De la misma manera, uno se pregunta qué pretenden los Kirchner cuando intentan asustar al gigante del Clarín con una ley de Radiodifusión que cercene su negocio.


Cada vez cuesta más escribir esta columna. No es que uno se cuestiona las decisiones o las actitudes presidenciales, sino que muchas veces no las comprende. Y es muy difícil hacer prospecciones a partir de supuestos que no son seguros.+)

lunes, 2 de marzo de 2009

Amerizaje en el Hudson




Uno se imagina a Néstor Kirchner como si fuera Chesley Sullenberger, el piloto que amerizó un Airbus A320 sobre las auguas del río Hudson y lograra un heroico salvamento de sus 155 ocupantes el 16 de enero último.
Pero, lamentablemente, no alcanzo a ver el final de la película sino el momento en que el heroico aeronauta vio que no llegaría nunca a destino y tuvo que improvisar esa complejísima operación.
El presidente del justicialismo busca a las elecciones en el almanaque y, para encontrar octubre, debe hacer correr unas cuantas hojitas. "Falta muchísimo" podría escuchárselo decir en una cálida tarde de Olivos.
Llegar a octubre significa superar unas cuantas turbulencias que surgen de los pedidos de plata para efectivizar la realización de obras por parte de los intententes del conurbano; de los gobernadores leales, que cantan una melodía similar; de los sindicalistas, que piden todo lo que pueden, aunque insisten muy especialmente en el auxilio a las obras sociales; los piqueteros que reclaman combustible para funcionar; de muchos sectores afines postergados, pero que favorecerlos implicaría quitarles a los anteriores, y así continúa la interminable lista de mendigos.
Esto sin evaluar potenciales fugas desde el oficialismo, tales como el presidente del Banco Central, Martín Redrado; el jefe de Gabinete, Sergio Massa, o algunos legisladores o intendentes clave en el esquema de poder en vigor.
Sin embargo, el Triángulo de las Bermudas parece ser la crisis financiera internacional. Porque sus dimensiones y consecuencias son desconocidas, pero parecerían ser letales para el esquema de "viento de cola" con el que engordó el kirchnerismo.
Kirchner parece en la misma tesitura que Hugo Moyano, la que podría traducirse de la siguiente manera: en la medida en que me den lo que pido, continúo.
El discurso de la Locutora, a decir de Jorge Asís, de ayer en la apertura de las sesiones ordinarias fue elocuente al respecto. La Reina de la Chicana dijo pocas cosas, pero señaló dos sitios en los que aterrizar la nave en emergencia: el Campo o el Grupo Clarín. A unos, el oficialismo viene amenazándolos con la nacionalización del comercio internacional de granos; al otro, con la mil veces prometida ley de Radiodifusión. Si aciertan y logran sobrevivir, sería a costa de la pista.
¿Y si no logran aterrizar exitosamente? ...y... habrá que ver. Imaginarlo es ocioso; surgirá de la particularidad de esos días.
Dios dirá.+)