lunes, 2 de marzo de 2009

Amerizaje en el Hudson




Uno se imagina a Néstor Kirchner como si fuera Chesley Sullenberger, el piloto que amerizó un Airbus A320 sobre las auguas del río Hudson y lograra un heroico salvamento de sus 155 ocupantes el 16 de enero último.
Pero, lamentablemente, no alcanzo a ver el final de la película sino el momento en que el heroico aeronauta vio que no llegaría nunca a destino y tuvo que improvisar esa complejísima operación.
El presidente del justicialismo busca a las elecciones en el almanaque y, para encontrar octubre, debe hacer correr unas cuantas hojitas. "Falta muchísimo" podría escuchárselo decir en una cálida tarde de Olivos.
Llegar a octubre significa superar unas cuantas turbulencias que surgen de los pedidos de plata para efectivizar la realización de obras por parte de los intententes del conurbano; de los gobernadores leales, que cantan una melodía similar; de los sindicalistas, que piden todo lo que pueden, aunque insisten muy especialmente en el auxilio a las obras sociales; los piqueteros que reclaman combustible para funcionar; de muchos sectores afines postergados, pero que favorecerlos implicaría quitarles a los anteriores, y así continúa la interminable lista de mendigos.
Esto sin evaluar potenciales fugas desde el oficialismo, tales como el presidente del Banco Central, Martín Redrado; el jefe de Gabinete, Sergio Massa, o algunos legisladores o intendentes clave en el esquema de poder en vigor.
Sin embargo, el Triángulo de las Bermudas parece ser la crisis financiera internacional. Porque sus dimensiones y consecuencias son desconocidas, pero parecerían ser letales para el esquema de "viento de cola" con el que engordó el kirchnerismo.
Kirchner parece en la misma tesitura que Hugo Moyano, la que podría traducirse de la siguiente manera: en la medida en que me den lo que pido, continúo.
El discurso de la Locutora, a decir de Jorge Asís, de ayer en la apertura de las sesiones ordinarias fue elocuente al respecto. La Reina de la Chicana dijo pocas cosas, pero señaló dos sitios en los que aterrizar la nave en emergencia: el Campo o el Grupo Clarín. A unos, el oficialismo viene amenazándolos con la nacionalización del comercio internacional de granos; al otro, con la mil veces prometida ley de Radiodifusión. Si aciertan y logran sobrevivir, sería a costa de la pista.
¿Y si no logran aterrizar exitosamente? ...y... habrá que ver. Imaginarlo es ocioso; surgirá de la particularidad de esos días.
Dios dirá.+)

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