martes, 30 de junio de 2009

La transición

Muchas veces hay que ver los hechos, más que escuchar las palabras.
La elección del domingo último fueron un hecho contundente, es cierto. Las apariciones públicas del Matrimonio Presidencial, en cambio, resultaron patéticas. Pero el dato que hay que analizar con detenimiento es el nombramiento del vicegobernador tucumano, Juan Manzur, como ministro de Salud.
Nada parece importar el hecho de que Manzur sea un hombre de Iglesia en desacuerdo abierto con las posiciones abortistas que un gobierno progresista podría impulsar. Como cuando se opuso a iniciativas de este tipo en tiempos en que colaboraba con su antecesor en el cargo Ginés González García.
La Presidente parece haber reparado particularmente en su enorme proximidad con el gobernador José Alperovich.
Esta cartera estaba pedida por el jefe de la CGT, Hugo Moyano, para el doctor Claudio Zin. Si, Moyano, el mismo que tenía pensado salir con su proyecto presidencial para el 2011, si Kirchner ganaba anteayer en la provincia de Buenos Aires. Moyano no se puede quejar. Néstor renunció a la presidencia del Partido Justicialista y él quedó como vicepresidente, detrás del nuevo titular, el gobernador bonaerense Daniel Scioli. Pero no estuvo en Olivos en la fantasmagórica aparición de ayer de Kirchner, Scioli y Balestrini. Habrá que ver si el jefe sindical sigue en el barco de los K.
Néstor parece estar fuera de combate. Grogui. Como decía un amigo, bajo la protección de la cuenta hasta diez. Cristina podría estar asumiendo finalmente su responsabilidad. Pero esto se verá recién en los próximos meses.
Estamos ingresando en una transición. El kirchnerismo terminó de morir el domingo 28 de junio. En las próximas semanas o en un par de meses podremos analizar si es que la Presidente es capaz de acordar con los gobernadores un gobierno justicialista, a partir de un parcelamiento de su gabinete. No vale la pena analizar quiénes se irán y quiénes quedarán, porque eso dependerá del consenso político. Excepto la Jefatura de Gabinete, que será para un hombre que tenga diálogo fluido y capacidad de entendimiento con esa Mesa Política. Mario Das Neves se anotó para actuar de vocero de ese grupo, pero no está claro que el peronismo lo reconozca como interlocutor. La política no parece tener mucho lugar para más pingüinos.
La oposición intentará forzar al oficialismo a tratar una agenda parlamentaria. Habrá temas que serán de interés común, como la Coparticipación Federal o la cuestión de las retenciones -que tan caro le costaron al Gobierno-, pero habrá otros temas en los que competirán. El Consejo de la Magistratura, la información de estadísticas (Indek), el capitalismo de amigos, la inseguridad, los superpoderes, la emergencia sanitaria, son asuntos que requerirán de mucha muñeca política por parte de unos y de otros.
En estas lides desfilarán los aspirantes a conducir el país en 2011. Carlos Reuteman y Mauricio Macri, parecen ser los elegibles dentro del espacio popular, mientras que Julio Cobos parece ser el único heredero del liberalismo político. El resto puede aspirar a un segundo lugar, como mucho, o a administrar algún Estado de menor jerarquía. Esto se verá más claro hacia septiembre, cuando se pueda observar la forma en que el Gobierno encare esta transición, pero se terminará de plasmar en diciembre - marzo, cuando asuman y actúen los elegidos hace dos días.
Todo este tiempo será de una gran incertidumbre. Para todos.+)

jueves, 11 de junio de 2009

¿Qué te pasa, Néstor?, ¿estás nervioso?

La publicación de una encuesta que favoreció por primera vez al principal candidato a diputado nacional por la oposición en la provincia de Buenos Aires, Francisco de Narvaez, por sobre el presidente del Partido Justicialista puso en tela de juicio el paradigma de la invencibilidad de Néstor Kirchner.

Tal vez por eso costó creerlo. Los primeros días aparecieron unos cuantos especialistas y consultores para tender sombras sobre el estudio que el diario La Nación había encargado en forma exclusiva a Poliarquía. La seriedad de ambas firmas, así como el impecable proceso de contratación, quedaron bajo sospecha en aquellas primeras horas.

Hasta que reapareció el Kirchner Furioso, muchos mantuvieron sus dudas. Pero el ánimo beligerante del Consorte Presidencial y la maniobra desesperada por enchastrar a de Narvaez hicieron mecer nuevamente el fiel de la balanza en favor del resultado arrojado el último domingo. La situación parece de relativa paridad, en favor del candidato rojizo, y eso es lo que parecería ser lo que irrita al marido de la Presidente.

Por estos días, los mentideros políticos vuelven a analizar las vicisitudes del 29-J. De nada sirve que Carlos Reutemann se postule ahora como contrincante de Kirchner en la interna para el 2011. Eso quedará para más adelante. Lo significativo es cómo se realizará la transición; es decir, el período que va desde el 29 de junio al 10 de diciembre, en que asumirán los nuevos diputados, primero, y el 2010 y 2011, luego.

Al peronismo le interesa saber cómo se reconstituirá el federalismo; léase, el modo en que se repartirá la coparticipación. También quiere saber si esperará hasta la votación del nuevo presupuesto para derogar los superpoderes o si, sencillamente, los anulará. Es menester reestablecer relaciones con las fuerzas productivas; concretamente, ¿se impulsará una nueva ley de retenciones agropecuarias? Finalmente, nadie se imagina a los Kirchner apoyando una candidatura presidencial que no sea la propia o la por ellos deseada, entonces ¿cómo se desarrollará el proceso de acompañamiento de la precandidatura del Lole, o de la de Daniel Scioli?

Los más lúcidos se imaginan dos posibilidades: una, en la que una reunión de gobernadores peronistas sientan a Néstor en el banquillo de Primer Mandatario y le presentan un petitorio irrevocable; otros, estiman más factible a la acción de un minibloque de diputados del centro (Santa fe, Córdoba y Entre Ríos) para que impulse tales iniciativas. Esto implica una permanente negociaciòn entre poderes: leyes contra vetos y decretos que van por la convalidación.

El primer escenario es difícil de imaginar. Nadie vio nunca al Consorte Presidencial negociando en la debilidad. El segundo parecería más previsible y, al mismo tiempo, violento.+)