jueves, 11 de junio de 2009

 

¿Qué te pasa, Néstor?, ¿estás nervioso?

La publicación de una encuesta que favoreció por primera vez al principal candidato a diputado nacional por la oposición en la provincia de Buenos Aires, Francisco de Narvaez, por sobre el presidente del Partido Justicialista puso en tela de juicio el paradigma de la invencibilidad de Néstor Kirchner.

Tal vez por eso costó creerlo. Los primeros días aparecieron unos cuantos especialistas y consultores para tender sombras sobre el estudio que el diario La Nación había encargado en forma exclusiva a Poliarquía. La seriedad de ambas firmas, así como el impecable proceso de contratación, quedaron bajo sospecha en aquellas primeras horas.

Hasta que reapareció el Kirchner Furioso, muchos mantuvieron sus dudas. Pero el ánimo beligerante del Consorte Presidencial y la maniobra desesperada por enchastrar a de Narvaez hicieron mecer nuevamente el fiel de la balanza en favor del resultado arrojado el último domingo. La situación parece de relativa paridad, en favor del candidato rojizo, y eso es lo que parecería ser lo que irrita al marido de la Presidente.

Por estos días, los mentideros políticos vuelven a analizar las vicisitudes del 29-J. De nada sirve que Carlos Reutemann se postule ahora como contrincante de Kirchner en la interna para el 2011. Eso quedará para más adelante. Lo significativo es cómo se realizará la transición; es decir, el período que va desde el 29 de junio al 10 de diciembre, en que asumirán los nuevos diputados, primero, y el 2010 y 2011, luego.

Al peronismo le interesa saber cómo se reconstituirá el federalismo; léase, el modo en que se repartirá la coparticipación. También quiere saber si esperará hasta la votación del nuevo presupuesto para derogar los superpoderes o si, sencillamente, los anulará. Es menester reestablecer relaciones con las fuerzas productivas; concretamente, ¿se impulsará una nueva ley de retenciones agropecuarias? Finalmente, nadie se imagina a los Kirchner apoyando una candidatura presidencial que no sea la propia o la por ellos deseada, entonces ¿cómo se desarrollará el proceso de acompañamiento de la precandidatura del Lole, o de la de Daniel Scioli?

Los más lúcidos se imaginan dos posibilidades: una, en la que una reunión de gobernadores peronistas sientan a Néstor en el banquillo de Primer Mandatario y le presentan un petitorio irrevocable; otros, estiman más factible a la acción de un minibloque de diputados del centro (Santa fe, Córdoba y Entre Ríos) para que impulse tales iniciativas. Esto implica una permanente negociaciòn entre poderes: leyes contra vetos y decretos que van por la convalidación.

El primer escenario es difícil de imaginar. Nadie vio nunca al Consorte Presidencial negociando en la debilidad. El segundo parecería más previsible y, al mismo tiempo, violento.+)

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