miércoles, 23 de febrero de 2011

Giro a la Izquierda

La detención de José Pedraza (Unión Ferroviaria) es una inequívoca continuidad de un proceso que reconoce sus inicios en el apresamiento de Juan José Zanola (Bancarios) y que continuó con el fugaz arresto de Gerónimo "Momo" Venegas (Peones Rurales).
El desfile de encumbrados referentes sindicalistas por la pasarela mediática tras los barrotes, institucionalmente, no podría responder a una lógica política. Es la Justicia la que actuó en los tres casos, a través de dos jueces diferentes. Sin embargo, uno podría leer como que alguien "dio la voz de ahura".
Lo cierto es que estos episodios son coincidentes con ciertos cambios en el estilo gubernamental. Por mencionar algunos:
+ Las desventuras del malogrado avión norteamericano, con Héctor Timmerman como bastonero.
+ Las denuncias del propio canciller respecto de la impartición de poco democráticos cursos norteamericanos que inclusive enseñarían métodos de tortura.
+ La insistente diferenciación de la Presidente y de su entorno respecto del gobernador Daniel Scioli y de los barones del conurbano, en favor de la figura de Martín Sabatella.
+ La arremetida de Nilda Garré en las fuerzas de seguridad y la insistencia del Gobierno Nacional para que en la Provincia de Buenos Aires se siga en esta línea de confrontación con las policías. Por llamar de alguna manera al duro estilo correctivo que aplica la ex ministra de Defensa a cargo de la Seguridad Nacional.
Se percibe un regreso al discurso de la transversalidad, que brillaba a inicios del gobierno de Néstor Kirchner. Una vuelta a la lógica frepasista. Un reencuentro con los dirigentes sociales.
No se debe desatender que hay un extremado cuidado de no permitir nuevas intrusiones de tierras (como el desalojo que se realizó ayer en Transradio, en el predio lindante con la Autopista Ricchieri, en tierras de Esteban Echeverría) y la solicitud presidencial de que no se corten más calles, ni vías, son parte de esta variación discursiva.
Esto no aclara la probabilidad de la declamada reelección presidencial. De ser efectiva la posibilidad de esa postulación, no se entiende que la estrategia sea extremar el discurso; es expulsivo más que inclusivo, resta en lugar de sumar. En el caso de que Cristina no quisiera ir por un segundo (o tercer) turno, ¿para qué desautoriza y humilla al principal potencial sucesor que tiene el peronismo, Daniel Scioli?

martes, 22 de febrero de 2011

Clarea

Se empiezan a despejar algunas dudas.

Parecería ser que Mauricio Macri será el candidato del espacio conservador popular, con apoyo del Peronismo Federal, lo que supone a Francisco de Narvaez en la Provincia de Buenos Aires. Si consigue el apoyo de los Demócratas en Mendoza, un buen candidato peronista en Córdoba y se consolida lo que está armando en Santa fe, tienen buenas chances. Más aún si Juan Carlos Romero, Ramón Puerta, Das Neves y Rodríguez Saa, aparecen con mayor protagonismo en sus respectivas regiones. Para conformar la oferta electoral será clave la figura del vicepresidente.

En el radicalismo son pocos los que creen que Ernesto Sanz pueda ganar a Ricardo Alfonsín en las próximas internas. En ese caso, no parecería probable que Julio Cobos lo pueda enfrentar exitosamente en las internas abiertas y obligatorias de agosto. De ser así, el radicalismo perdería la posibilidad de ofrecer algo nuevo a la sociedad y se conformaría con un logro no menor: la reconstrucción partidaria.

Aunque parezca lo contrario, es el oficialismo el que está más complicado. No son pocos los que descreen de los rumores respecto de la presentación de la Presidente a una nueva postulación. El año es largo y comenzó bastante picado, como para que esté asegurada su performance electoral. No obstante, el desgaste que está sufriendo el gobernador puede colaborar con las posibilidades de De Narvaez a nivel provincial y contra sus chances de ser elegido, en caso de que tuviera que salir a competir en el lugar de Cristina Fernández.

Si bien se mantiene la incertidumbre, hay algunas claves que se empiezan a despejar.+)

jueves, 10 de febrero de 2011

Incertidumbre Electoral

El año electoral se presenta con un enorme grado de incertidumbre. Mucho mayor que las últimas oportunidades

El Gobierno muestra sus mejores índices de popularidad, ahora que no empezó la campaña de lleno; de hecho, ya perdió un paquete importante de puntos desde la muerte de Néstor Kirchner hasta estos días por exclusivo mérito propio (por el episodio del Parque Indoamericano, principalmente).

De acá en más, con el surgir de los candidatos concretos y únicos por partido, el oficialismo entraría en caída o, cuanto menos, en un amesetamiento. Si actualmente no le alcanzaría para llegar sin ballotage, sus chances se alejarían; y los encuestadores dicen que ella pierde en casi todos los escenarios de segunda vuelta.

El resultado electoral será una incógnita hasta el final. Hay una serie de variables que son claves de este proceso y que hay que monitorear:

+ El pendulo. La gente se cansó de muchas cosas que encarnó este Gobierno (piquetes, sindicalismo desmadrado, violencia callejera, inseguridad, el populismo), pero -según se desprende de las entrevistas a presidenciales que publicó La Nación- parecería que el único que las está interpretando de alguna forma estas sensaciones es el propio oficialismo; al menos en lo verbal, cuando la Presidente pide que no corten calles y llama a la mesura a los sindicalistas. Por el momento, hasta tanto no se diriman las candidaturas, no se puede juzgar a la oposición; pero el margen de maniobra será para ellos cada vez más escaso.

+ Daniel Scioli. Este chisporroteo entre caudillejos del Conurbano y el kirchnerismo por la cuestión de las colectoras es muy serio para las posibilidades electorales del partido de gobierno. Lo lógico sería que terminen acordando dejarlo a Martín Sabatella afuera, y arreglen. De no ser así, la fuga de algunos dirigentes peronistas, aunque más no sea del propio Grupo de los Ocho versión Siglo XXI, complicaría el resultado de los comicios.

+ Ni qué decir si Carlos Reutemann se define en favor de Mauricio Macri. Si Macri suma, además del Lole, a Juan Schiarretti, a los gansos mendocinos y a los intendentes díscolos, crece mucho en sus posibilidades de éxito.

+ Finalmente hay que analizar la eventualidad de que el radicalismo consagre a Ernesto Sanz. El senador mendocino es un desconocido para el gran público y, por esa misma razón, con el baño de fama que ofrece la campaña se puede catapultar al sillón de Hipólito Yrigoyen.
 
Como decíamos al principio, no hay nada dicho. Recién en marzo o abril se comenzarán a clarificar algunas dudas.+)