sábado, 20 de agosto de 2011

Hacia las parlamentarias de 2011


Los políticos revisan extrañados lo que hicieron mal, unos y lo acertado, los otros. Nadie esperaba un dictamen popular tan categórico. Es momento de hacer reflexión y callar sobre ese punto, y trazar algunas directrices del futuro.
Las reacciones de Eduardo Duhalde y Ricardo Alfonsín los hundieron. Difícilmente saquen más votos que los que sacaron. Muchos los habían votado como una opción ganadora que mostraron no ser.
El caso de Alfonsín es más grave que el de Duhalde, porque los radicales no parecen haber votado a su candidato. En cambio, muchos parecen haber votado a la nueva estrella del firmamento político: Hermes Binner. Además, las filas coloradas no quieren volver a empujar por él. Pero difícilmente esto pueda con la este Alfonsín que apareció en un mal momento en la política pero que demuestra mucha vocación de poder para el servicio público. Pero deberá ser en otro turno.
Binner se muestra sigiloso y lejos de cualquier acuerdo. Tiene todo para aumentar su caudal electoral, pero no como para ganar en octubre. Sin embargo, parece saber que todo voto que sume lo capitalizará para el 2013.
El caso del peronismo es distinto. Si Alberto Rodríguez Saa reconociera este resultado como el de una interna debería renunciar en favor de Duhalde, pero no ha dado señal alguna de resignación. Por otra parte, la interna del peronismo ya la ganó el Frente para la Victoria (FPV). La tercera fuerza, conservadora popular, deberá buscar otro formato para el 2013. El del PRO, tal vez.
Los candidatos representativos de Buenos Aires, provincia y capital, han perdido en estas primarias. ¿Habrá llegado el momento del federalismo? Perdieron Duhalde, Alfonsín y Pino Solanas; Mauricio Macri ni se presentó. Ganaron Cristina Fernandez y Binner. El ganador, o probablemente la ganadora, deberá vérselas con una serie de gobernadores interesantes y políticamente fuertes, ávidos de patos rengos. Es probable que la Presidente acuda a algún mecanismo para evitar padecer ese mal. Esa debería ser su principal objetivo. Primero, con grandes anuncios (medidas, nombramientos) que le permitan ratificar la voluntad popular expresada en las primarias; luego, deberá institucionalizarlo. Porque el poder no se construye solamente con elecciones.
El examen más complicado es el que viene desde el exterior. Esa crisis económica y social huele feo y se asoma, como un nubarrón, a la región.
Las generales de octubre, en apariencia, serán parlamentarias y no darían segunda vuelta. La gente aprendió a cortar boleta justo ahora cuando se empieza a hablar de una boleta única.+)

lunes, 15 de agosto de 2011

Es la soja

Al disco
La Argentina vive un proceso de transformación. Más allá de los cambios epocales que vive el mundo, en donde todo está dado vuelta, desde las instituciones fundamentales hasta la valoración de las mismas, nuestra sociedad se ve sacudida por un hallazgo: el oro verde. De haber sido parias periféricos hace un par de lustros, algunos países emergentes como el nuestro se erigen en nuevos ricos globales.
El argentino, todavía aterrado de que lo sacuda un 2001, no quiere más lola. "Que todo siga así", parecería decir en la intimidad el 50 por ciento que votó ayer a Cristina Fernandez de Kirchner. Máxime en este contexto internacional tan inestable.
Pero no todo es miedo. La Presidente ha sabido interpretar mejor que la oposición algunas cuestiones que aquejan a los ciudadanos más vulnerables. Al menos, la oposición no lo supo hacer.
Cuando una persona de condición acomodada ve a cierta clase de menesteroso feo o de conducta sospechosa en la proximidad, es difícil que no tema que pueda ser un ladrón o algún tipo de criminal. Cuando una persona de conocimientos elementales y escasos recursos ve por la TV a un político que no se expresa claramente respecto de que todo siga como está, teme lo peor para él.
El Gobierno estigmatizó a los poderosos, a los que hostiga sistemáticamente con cualquier motivo. Si bien es cierto que eso puede dificultar el ingreso de capitales foráneos y espantar a las élites ilustradas, asegura sustento popular y lo que no provean las inversiones lo aportará la santa Soja.
Es evidente que el sistema de partidos quedó despedazado. No es algo de hoy, ni de ayer. Pero lo que se vio anoche fue a un Gobierno de un lado y a una serie de proyectos personalistas, del otro.
No se puede decir que la gente sea ignorante. Acudió masivamente a las urnas y cortó boletas a lo loco. Votó positivamente. Primero lo hizo por Macri, Bonfati, Del Sel y De la Sota, para luego hacerlo con Cristina. Más aún, introduciendo un interesante collage en el sobre. La Presidente se equivoca que fue un cheque en blanco. De hecho, no reaccionó como si lo fuera.
La oposición no presentó propuestas interesantes. A puro Marketing Nada, tan posmoderno, ganan los gobernantes; la oposición tiene que ofrecer algo más y construir consensos mayoritarios. La telepolítica mató a la construcción territorial. Sin recursos no hay política moderna. Es la negación de la democracia, que debería dar el poder a todos, incluyendo a los que no lo tienen. Se ha involucionado a un régimen conservador de representación. No son los patrones los que llevan a la peonada, son los discursos y los medios con la cara del poder de turno en la pantalla.
Por el contrario, no sumaron uno más uno; cuatro candidatos promediaron un diez por ciento cada uno. La mitad eran votos conservadores populares y la otra, liberal progresistas. Otro dato de la realidad: el radicalismo agoniza. No todos los correligionarios votaron a Ricardo Alfonsín. En el peronismo, un dirigente con ínfula, que se lleva puesto al aparato provincial, al popular Julio Cobos y a Ernesto Sanz, con las corporaciones apoyándolo y todo, es un héroe y todos se encolumnan detrás de él; en el radicalismo, se escandalizan y le rajan. Alfonsín quedó sólo como un peronista el Día de la Lealtad.
Las tres cuartas partes de los votos fueron nacionales y populares, en sus distintos formatos.
Parecería también que las internas, que se produjeron mayormente en el orden municipal, dieron resultado y sumaron muchos votos al oficialismo.
La juventud. Mucha juventud vio en el oficialismo un discurso valórico y de transformación del orden establecido. La oposición presentaba programas de restauración, y en muchos casos no fue consecuente con sus campañas anteriores.
El asesor de Clinton James Carville dijo que era "la economía, estúpido". Para evitar los insultos, tan altisonantes, podemos citar a Carlitos Grondona: "es la soja".+

viernes, 12 de agosto de 2011

Sorpresas


Por estos días preelectorales, cada uno ve lo que quiere ver. El oficialismo, que ya ganó, y la oposición que la Presidente no llega al 40 por ciento en las primarias del domingo. Como nadie le cree más a los encuestadores, todos pueden tener razón. Unos u otros nos sorprenderemos el domingo por la noche.
Lo cierto es que 40 es el número mágico, la cifra psicológicamente crítica para todos.
Pero nadie observa la criticidad del resultado bonaerense. Decíamos en nuestro último post que el oficialismo había perdido importantísimos distritos sin que las encuestas propias o ajenas manifestaran un gran impacto electoral. Evidentemente, es en la provincia de Buenos Aires en donde el oficialismo se recluye. En la medida en que Francisco de Narvaez no polarice con Daniel Scioli, la Presidente seguirá reinando cómodamente.
Bueno, es un decir. Porque analizando los dos escenarios de mayor probabilidad: Cristina ganando cómoda en primera o exigida en primera o en el ballotage, tendríamos escenarios molestos, incómodos. Si gana holgadamente, porque no sabemos de qué manera se preparará el Gobierno para enfrentar las limitaciones fiscales y el estrujamiento producido por la crisis internacional; muchos sectores se miran el bolsillo. Si llega ajustadamente, habrá que ver cuánto le dura la gobernabilidad; y su vice no es un calmante para nadie. Son dos escenarios complicados.
Si la crisis internacional se repite, ¿no tendremos un nuevo 2008 hacia fines de este año y durante el próximo? No trae buenos recuerdos ese año; claro, depende de quién lo diga, ¿no?
Finalmente, veamos a la oposición. Todos coinciden en el crecimiento de Eduardo Duhalde y en el estancamiento de Ricardo Alfonsín. Si eso deriva en un claro segundo puesto para Duhalde o para Alfonsín, cambiamos el escenario del balotaje pero puede sumar por la polarización. Pero si hay un empate en el segundo puesto, no está tan claro el comportamiento popular y en consecuencia no hay visible favorecido.
Solo queda esperar. No es apto para cardíacos.+)

sábado, 6 de agosto de 2011

Ser elector


Ser elector es una decisión. Cada ciudadano que vota es un elector, pero hoy nos vamos a ocupar del rol que pudo ejercer el receptor de los votos para potenciar a una fórmula presidencial.
Mauricio Macri pudo haberlo sido al ganar su elección porteña, pero no se terminó de jugar. Miguel Torres del Sel, en cambio, ejerció todo el poder de los votos por él recibidos al anunciar su apoyo a Eduardo Duhalde, porque además dijo ser amigo de Mario Das Neves. Pero el artista cómico no es considerado un dirigente maduro sino que fue el catalizador del voto bronca del campo en el litoral. Si bien fue importante para empujar, no fue suficiente para darle competitividad al lomense. Ayudó a la fórmula conservadora y popular, pero no logró conmover el score preelectoral significativamente.
Mañana, el ganador de Córdoba puede ser un gran elector. José Manuel de la Sota estuvo complicado por definiciones en favor de la Presidente de la Nación. Pero temeroso por un efecto adverso, optó por el silencio. Se habla de un acuerdo con el duhaldismo, con mucha seriedad informativa, pero no parece que fuera a ser público y eso lo hace inocuo. Es probable que tanto de la Sota como Macri se vean presienciables con grandes chances para el 2015 y prefieran la actual gobernabilidad que les ofrece Cristina. Son una oposición ma non tropo.
Otro sería el caso si Oscar Aguad hiciera una buena performance porque favorecería a Ricardo Alfonsín, que ha sido el gran desfavorecido, junto con el oficialismo nacional, en estas últimas semanas.
Alfonsín parece estancado y Duhalde en crecimiento. Si llegaran a empardar en un segundo puesto en las internas abiertas y simultáneas sería un problema para el electorado, que no sabrá cuál tiene más posibilidades de pelearle el liderazgo a la de Kirchner, ¿el que salió segundo o el que vino subiendo desde la impopularidad?
Algo importante que puede favorecer mañana a la oposición mayoritaria es que Luis Juez salga tercero y empuje a Hermes Binner hacia la insignificancia electoral. Porque sellaría una fuga de votos.
Lo que es interesante es la desaparición del fenómeno de las encuestas, que han dejado de ser una referencia para unos como para otros. Se ven estudios de lo más raros, como sincerados, pero que no alcanzan a recuperar credibilidad en la dirigencia, ni en la opinión pública, ni en el ciudadano de a pie.
Es de destacar la seguidilla de apoyos del Lole Reutemann al fenómeno que expresó del Sel, primero, y a de la Sota, después. En menos de una semana cambió un siglo de indefiniciones. Luego, salió de vacaciones a Miami. Reutemann se pronuncia solamente cuando está muy seguro. ¿Quemó naves? No fue el único, Daniel Scioli y José Pampuro lo siguieron de una u otra forma, sin autorización presidencial aparente. ¿Rebelión en la granja? No parece. Pero despierta inquietud.
También sorprenden las puebladas, como la de Ayacucho, primero, y las de Ledesma y Tucumán, después. O la Operación Zaffaroni que, siendo presuntamente cierta, afecta al referido autor del proyecto rereeleccionista de Cristina y al mentor del garantismo. ¿Estarán los azules atrás de estas noticias o del cierre de la cuenta suiza del juez supremo? Lo que es seguro es que el Gobierno es objeto de operaciones cruzadas que, ya desde el episodio Shocklender, atacan a la columna vertebral del movimiento -el discurso- pero no parecerían hacerle mella a la electoralidad.
El Gobierno yerra y sigue errando, cuando saca a relucir el proyecto Ascenso para Todos o la liberación de cupos de exportación para el trigo, que no la sacan de la zona de peligro; al contrario, como el vehículo empantanado parece estar hundiéndose más a medida que acelera; aunque solamente para el terreno de la opinión pública, si hacemos caso a lo que la enorme mayoría de encuestadores propios y ajenos aseguran.
Sólo conquistó Catamarca y ganó en Misiones. Lo de Chubut es otra cosa. Perdió sorpresivamente en Tierra del Fuego, salió tercera fuerza en Santa fe, perdió con virulencia en Capital y se apresta a ausentarse en la elección cordobesa.
Entonces, ¿dónde gana? Hasta el Congreso se le hace difícil, luego de la salida más visible del senador Verna o de que el  reemplazante del senador recientemente fallecido, a pesar de ser un beneficiario de la ley de matrimonio igualitario, que no será un voto del Gobierno Nacional, entre otros tantos dolidos por el cierre de listas como un pisotón en los dedos del sujeto colgante.
El recientemente gobernador electo de Salta salió con los tapones de punta contra la política energética nacional. Más aún, el intendente de Malvinas Argentinas saltó en dirección del duhaldismo y anunció un comportamiento similar pero sigiloso de sus pares para agosto.
Es como que a esta combustión le falta la chispa, la explosión, para que estas observaciones se conviertan en vectores de una fuerza resultante.
Mientras tanto predomina el adormecimiento popular.+)