jueves, 21 de junio de 2012

La protesta continua


El paro de transporte de combustibles impulsado por Camioneros pegó bajo la línea de flotación. La conferencia de prensa del ministro Julio de Vido, su antiguo interlocutor gubernamental, era una demostración de éso ya que contabilizó el impacto en la vida diaria de la gente de a pie.
El apresurado acuerdo con la federación empresarial, sin presencia oficial, también fue ilustrativa al respecto. Es evidente que el Gobierno apretó al empresariado  para hacerlo, pero no logró acreditarse el logro. Tuvo que contentarse con el levantamiento de la medida.
Pero esto no es más que la punta del iceberg. El resto está por venir. Cuando Hugo Moyano acuerdó y, acto seguido, convocó a una nueva medida de fuerza por el mínimo no imponible de ganancias no hizo otra cosa que subir la puntería.
La consigna, "el salario no es ganancia", va más allá de lo que los sindicatos puedan o no movilizar porque es transversal a todas las actividades, y el retraso de su actualización -sumado al perceptible enfriamiento de la economía- llevará mucha gente a protestar a la Plaza de Mayo el miércoles 27 de julio.
Tres elementos a analizar del episodio de anoche: el piquete se plantó en una instalación de YPF, el paro nacional fue convocado por Moyano desde TN por TV y el gobernador Daniel Scioli no estaba a cargo del ejecutivo provincial.
La pava está al fuego. A fin de mes habrá que pagar aguinaldos y no muchas provincias ni municipios podrán hacerlo. Para evitarlo, Nación debería desviar recursos para tal fin con el solo hecho de mantener la normalidad, desvistiendo santos para vestir a otros.
Es probable que la protesta se repita luego en favor de los aguinaldos o de las cuentas no saldadas, en caso de que los haberes se liquiden en tiempo y forma.
Mientras tanto, es inevitable mirar la situación paraguaya, en la que las protestas sociales del nordeste -de cuestionable origen- llevaron al presidente Lugo al juicio político.+

jueves, 7 de junio de 2012

Visibilidad reducida


Hay una serie de episodios que han convertido en apremiante a la actual situación político económica:
+ El Gobierno tiene un problema de caja, que trata de resolver con recursos sobre los que actualmente no tiene a su alcance. Tiene inclusive una excelente situación crediticia, por si quisiera salir a financiarse en el exterior donde aún hay crédito. Tal vez a una tasa no baja, pero tiene maneras de hacerlo.
+ Según afirman los economistas, no bajó el gasto y, lo que es peor, continúa emitiendo moneda sin respaldo a gusto y placer.
+ No sinceró la distorsión de precios y tarifas principalmente en el sistema de transporte y en el energético, que continúan altamente subsidiados y que son deficitarios.
+ El desfinanciamiento lo pagan las provincias, que no reciben lo que necesitan para pagar sus cuentas, principalmente sus sueldos, y las empresas de servicios públicos, que necesitan atender sus necesidades crecientes con menores recursos.
+ Este fenómeno se produce en un contexto de disminución del ritmo económico, de pérdida de competitividad de las exportaciones argentinas y de exigentes demandas salariales. Las circunstancias económicas, políticas y sociales tienen algunas simetrías con las del proceso de principios de la década del 70 que culminó en el Rodrigazo.
+ En materia política se perciben grietas en la aparente hegemonía política. La anunciada precandidatura presidencial del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, para el caso de que Cristina Fernandez no deseara proyectarse a una nueva reelección; el pronunciado aislamiento de la Presidenta, a quien prácticamente no se le conocen consejeros permanentes; la dispersión de votos en el forzado intento por hacer del controvertido Daniel Reposo como nuevo Procurador General de la Nación, y el sistemático recambio de equipos del viejo nestorismo por La Cámpora o por los peronistas noventistas, paradójicamente capitaneados por el SuperSecretario de Comercio Guillermo Moreno, son elementos que crispan la piel de la Ortodoxia Peronista.
+ La caída de la imagen presidencial (que cayó significativamente en el Area Metropolitana Buenos Aires a niveles similares a los de la crisis con el Campo) y la indisponibilidad de fondos para financiar a las provincias pueden ser un combustible propicio para un conflicto político. Si a eso le sumamos a un sector sindical dividido y alzado entre sí y contra el Gobierno, por un lado, y al paro nacional convocado por la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias -convergente con el convocado por los Camioneros-, por el otro, sólo hace falta un disparador para que se encienda un conflicto generalizado
+ La creciente y persisitente presencia de las cacerolas callejeras puede ser una chispa; la reunión de algunos gobernadores sin motivo aparente o, peor aún, para hacer escuchar públicamente sus quejas en materia de financiamiento, y el agudo rol de los medios más destacados en cubrir semejantes circunstancias harían el resto.+