lunes, 29 de octubre de 2012

La derecha pierde elecciones en la región


Mala época para las derechas en Sudamérica

 Por Martín Granovsky
Luiz Inácio “Lula” da Silva siguió ayer la segunda vuelta de las municipales en 50 ciudades de Brasil desde su departamento en Sao Bernardo do Campo, en las afueras de San Pablo. Cauto, después del mediodía vio las bocas de urna sobre la ciudad, que daban una victoria de 10 por ciento de diferencia a Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores a la intendencia paulista, mientras seguía la marcha de las elecciones en los municipios contiguos a la capital del estado. Anoche, temprano, la victoria ya era definitiva y un Haddad eufórico y electo prometía su gran meta: “Derribar el muro de la vergüenza que separa a ricos y pobres en una de las ciudades más ricas del mundo”.
Para Lula, Sao Bernardo es su lugar en la Tierra. O su lugar de crecimiento y madurez. La B de Bernardo es la B del ABC paulista, junto a la A de Santo André y la C de Sao Caetano do Sul, el cinturón industrial de San Pablo. A veces se le agrega la D de Diadema. Es el sitio donde, como dirigente sindical metalúrgico, condujo la gran huelga de 1978, en plena dictadura. Mañana, 30, se cumplirán 34 años del día en que la huelga llegó a contar con 200 mil trabajadores adheridos. Mientras Lula y otros dirigentes combativos, entre los metalúrgicos, los obreros rurales y los bancarios, afirmaban su popularidad y su representatividad, ya planeaban la construcción de un partido de los trabajadores. El PT se fundaría poco después, en 1980.
Para Lula, el PT, la presidenta Dilma Rousseff y la coalición de partidos que acompaña al PT en el gobierno desde el 1º de enero de 2003, el triunfo de ayer en San Pablo tiene varios sabores al mismo tiempo.
- Consagra una victoria del oficialismo en la principal ciudad de Brasil.
- La victoria corresponde directamente a un candidato de la fuerza hegemónica de la coalición, el PT.
- Retoma el control de la megalópolis siete años después de haberla perdido, en 2005, cuando terminó su intendencia la actual ministra de Cultura, Martha Suplicy.
- En 2005 comenzó la crisis conocida como “mensalao”, el escándalo que siguió a los errores del PT en el financiamiento de la política. Los grandes medios, la elite que había gobernado hasta el 31 de diciembre de 2002 y una parte de la Justicia buscaron cortar a Lula el camino a su reelección en los comicios de 2006. Aunque Lula ganó en 2006, el PT no había podido retener San Pablo.
- El triunfo de Haddad, con una Licenciatura en Economía y un Doctorado en Ciencias Sociales, se produce justo en medio de la condena del Superior Tribunal Federal (STF) al entonces jefe de la Casa Civil de Lula, José Dirceu, con el cargo de haber comandado una banda de financiamiento ilegal de la política y haberse asociado ilícitamente para ello. Coordinador de la campaña de 2002 y presidente del PT, Dirceu renunció justamente en 2005. El STF falló de manera dividida, por seis a cuatro. La división fue tan nítida que ayer uno de los cuatro, el magistrado Ricardo Lewandowski, que votó la absolución de Dirceu por falta de pruebas y también achacó a la acusación fiscal imprecisiones jurídicas, fue atacado en su mesa de votación paulista.
- La victoria de San Pablo completa el triunfo de partidos aliados en ciudades importantes como Porto Alegre, Curitiba, Río de Janeiro y Recife. En el último caso hubo un chisporroteo con Eduardo Campos, gobernador de Pernambuco e impulsor de un candidato propio del Partido Socialista de Brasil en Recife. Pero la fricción no llegó a la ruptura entre el PT y el PSB. En todo caso formará parte del recuento posterior y eventuales cambios en posiciones de poder dentro de la alianza gobernante.
- Aunque las de ayer fueron elecciones municipales, el hecho de que la elite brasileña eligiera de candidato a un presidenciable como José Serra elevó el nivel de la confrontación paulista. Antiguo exiliado en Chile durante el gobierno de Salvador Allende (1970-1973), casado con una chilena de izquierda, ministro de Salud de Fernando Henrique Cardoso e impulsor de un régimen de medicamentos genéricos, Serra fue dos veces candidato a presidente. Perdió con Lula en 2002 y con Dilma en 2010. En la segunda vuelta con Dilma, sus antecedentes personales y su agnosticismo no le impidieron aceptar la demonización de Rousseff por parte de fundamentalistas que quisieron convertirla en una bruja inflamable porque años atrás declaró que el aborto debía ser discutido como un derecho civil. “San Pablo es Brasil”, dijo Haddad en declaraciones después de su voto.
- El ex senador por San Pablo y actual ministro de Educación, Aloizio Mercadante, dijo al votar que si los resultados finales se parecían a las bocas de urna, el estado de San Pablo vería “la peor derrota” del Partido de la Socialdemocracia Brasileña, la fuerza neoliberal de Cardoso y Serra, que incluye en su interior el ala ligada al Opus Dei, la de Geraldo Alckmin.
La propia construcción de la candidatura de Haddad, que ayer ganó su primer cargo electivo, revela la forma colectiva de trabajo del PT y el formidable compromiso personal de Lula por cerrarles filas a los tucanos del PSDB no bien remitió su cáncer y quedó en condiciones de hacer política activa. Haddad fue ministro de Educación primero de Lula y más tarde de Dilma, pero no era un político de gran popularidad. Cuando empezó la campaña, Serra lo superaba en conocimiento e intención de voto. El PT ya se había topado con ese mismo fenómeno en febrero de 2010, cuando un congreso partidario en Brasilia consagró como candidata a Dilma Rousseff. Igual que Haddad, era menos conocida y, según las encuestas, sería menos votada que Serra. En octubre del mismo año las tendencias se habían invertido y Dilma le ganó a Serra en primera y en segunda vuelta.
Antes, Lula había rechazado la mera posibilidad de reformar la Constitución para habilitarse el derecho a una re-re, que en Brasil no existe.
Es un simplismo ignorar que tanto Dilma como Haddad se beneficiaron del carisma de Lula, que dejó el gobierno y mantuvo un nivel de popularidad de alrededor del 80 por ciento.
Pero también sería un simplismo soslayar la preocupación de Lula y otros dirigentes del PT, como el asesor presidencial Marco Aurélio García, por seguir edificando un proyecto que no dependa sólo del carisma de uno de los políticos más populares del mundo.
El PT ya comenzó a debatir en público algo que sus dirigentes venían conversando en privado. Más allá de su agradecimiento y a veces su devoción por Lula, ¿qué valores sustentan los 40 millones de brasileños que se incorporaron al mercado en los últimos nueve años, como trabajadores o pequeños comerciantes? ¿Qué relación tienen con la política esas masas del interior paulista o del Nordeste que accedieron a la electricidad, al aire acondicionado, a la tele, al agua e incluso al auto? Más aún: ¿qué debe hacer el PT para que pasen de un lulismo más o menos efímero, aunque en estos casos los efímero puede durar años, a una identificación mayor con las posiciones petistas?
El PT es una experiencia única en Sudamérica. Nació cuando ya no tenían peso decisivo ni la Revolución Cubana ni la Unión Soviética. La matriz de su creación no fue ni el partido de sello leninista ni un jacobinismo tardío. De vanguardia esclarecida y lejana respecto del mundo real del trabajo, nada. Tampoco se trató de un foco temerario con el objetivo autoproclamado de encender la chispa de la revolución. Su base mayoritaria fueron los sindicatos nuevos, cruzados con militantes de las comunidades cristianas de base, con intelectuales de izquierda de distintas vertientes y con ex dirigentes comunistas o trotskistas. Y, con sus diferencias internas, los dirigentes del PT siempre apostaron a un marco amplio de alianzas políticas y sociales, ya fuese para ganar como para gobernar.
Hay otro elemento que parecen esquivar los petistas cada vez que pueden: la tentación de extremar las contradicciones. No las eluden. El PT no tuvo problemas en polarizar con el PSDB, por ejemplo. Tampoco en defenderse del ataque de las elites brasileñas por la distribución del ingreso, la política exterior de multilateralidad basada en la integración prioritaria con Sudamérica, los planes sociales o la idea de que una mayor igualdad es la condición económica del crecimiento y no sólo un imperativo de moral pública. Pero acostumbran no extremar las situaciones de conflicto en sí mismas, más allá de los conflictos que la puja política y social genera todos los días en un país que se aproxima a ser la quinta economía del mundo.
El ciclo de esa construcción es, aún, ascendente. Por lo pronto, Dilma tiene mandato hasta el último día de 2014 –se habrán cumplido entonces 12 años continuos de gobierno del PT y sus aliados– y derecho a la reelección.
Brasil no determina la política interna en cada uno de los países de la región, pero la tiñe con su paso de gigante. Marca una ola que hasta es útil para contener a las experiencias conservadoras de Sudamérica, no tanto en el caso de Chile, más integrado al Pacífico y a los Estados Unidos, pero sí en el de la Colombia de Juan Manuel Santos.
En las elecciones de 2010, Serra decía que el Mercosur era “una farsa”. Dilma, en cambio, planteaba que el Mercosur tendría prioridad para ella y, el 31 de julio último, Venezuela se convirtió en el quinto miembro pleno junto con la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
El PT festejó el triunfo de Hugo Chávez el 7 de octubre. El Estado brasileño se propone reforzar los vínculos con Venezuela. Lo mismo sucede con la Argentina, socio privilegiado de Brasil, y con las fuerzas que gobiernan en la Argentina. Es simple entender, entonces, por qué el avance del PT en San Pablo fue tomado como propio ayer por el gobierno, el oficialismo y el Frente Amplio Progresista, principal fuerza individual de oposición. Mala época para las derechas en Sudamérica. Alguna vez tenía que pasar.

Perfil: Raúl Olmos


Raúl Olmos, un nexo entre Caló y el Gobierno y un jugador más en la galaxia de medios oficialista

Dueño de los diarios Crónica y BAE, creció en los negocios de la mano del titular de la CGT aliada al kirchnerismo y, dicen, va por más
Por Diego Genoud  | Para LA NACION

De Raúl Olmos se podría decir que es el nexo perfecto entre el sindicalismo oficial de la nueva CGT y la galaxia de medios alineada con el Gobierno. De 48 años, nacido en Godoy Cruz, Mendoza, el dueño de los diarios Crónica, BAE y El Atlántico de Mar del Plata se formó en el mundo de las obras sociales y creció gracias al negocio de la salud. Detrás de él y de su dimensión actual de empresario periodístico de peso, existe una fina ingeniería en la que abundan las prestadoras médicas y los vínculos con el Estado.
La leyenda afirma que hasta hace 15 años Raúl Olmos recorría los sindicatos en un Fiat 600, aunque la movilidad social a la que subió le permite circular hoy en una camioneta X6 BMW negra y vivir en un chalet de dos pisos en Villa Adelina, Vicente López. Su vertiginoso ascenso se dio en sincronía con la expansión política del kirchnerismo y la recuperación de la industria metalúrgica.
Quienes lograron un buen entendimiento con él -y no son pocos- lo definen como un "contador que siempre paga". De pocas palabras, sencillo, rápido, emprendedor, nunca les escapa a los desafíos. "Raúl es un audaz que a veces roza lo irresponsable. Pero le va bien", admite sin vueltas uno de sus colaboradores. A su lado dicen también que no conoce personalmente a Cristina Fernández de Kirchner ni tiene trato con ella. El secretario de Comunicación, Alfredo Scoccimarro, el ministro Julio De Vido y el diputado Carlos Kunkel son algunos de sus interlocutores habituales.
Olmos se inició como hombre de negocios en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), cuando el país se derrumbaba y Caló era secretario de Acción Social del gremio. Con apenas 35 años y recién llegado de Mendoza, alcanzó a conocer al anciano Lorenzo Miguel. No sólo eso: fue clave en la creación del fideicomiso de la UOM que sirvió para afrontar el concurso de acreedores y funcionó como el respirador artificial que sacó a los metalúrgicos de la asfixia en la que habían caído durante el menemismo. En mayo de 2002, le acercó al "Loro" el contacto con Rodolfo "Rolo" Gabrielli, mendocino como él, ex gobernador de la provincia y entonces vicepresidente del Banco Nación de Eduardo Duhalde.
Muy poco después, la UOM creó en la sucursal Plaza de Mayo del Nación dos fideicomisos y Olmos fue imprescindible. Su firma Donington SA ofició de administradora fiduciaria y eje de la triangulación del dinero proveniente de los afiliados. Tenía sede en Alsina 440, donde funcionaba BASA, su principal prestadora. "Arrancó en la UOM, pero la mudaron enfrente cuando saltó la mafia de los medicamentos", precisa un administrativo del gremio.
Olmos lo hizo todo con perfil bajo y sin generarse enemistades. "Cuando vos querés saber lo que piensa, le tenés que preguntar. Es sindicalista", explica un amigo suyo. Y dice que en la divertida cena que compartieron hace poco con empresarios como José Luis Manzano, Daniel Vila -con quien la relación no sería buena-, Sergio Szpolski y el español de Telefé, Luis Blasco, "Raúl no abrió la boca".
Tras la muerte de Miguel, Caló lo transformó en hombre de su máxima confianza. Durante una década -los fideicomisos vencen el 31 de este mes-, Donington percibió todos los meses un 30% de la recaudación de la UOM y otro 30% de la obra social del sindicato. Del total, 10% se destinó a afrontar los créditos del concurso de acreedores y 20 a la administración central que conduce desde 2004 el titular de la CGT oficialista.
Además, Donington administró el 70% del fideicomiso de la obra social, destinado a las prestadoras de salud que atienden a los afiliados y que pertenecen, en muchísimos casos, al propio Olmos y a su esposa, Sonia Concina. Salvo excepciones, como La Matanza o Villa Constitución, la mayoría de las 52 seccionales de la UOM optaron por alguna prestadora del dueño de Crónica. Por eso, según fuentes del sindicato, la masa total de fondos que administra Olmos a través de Donignton ronda los 45 millones de pesos mensuales.
El exitoso contador es dueño además de un pool de empresas concursadas que se mantienen a flote gracias a un nutrido grupo de abogados y a sus vínculos políticos.
Madre de batallas
El año 2005 fue el del sorprendente salto hacia los medios. Entonces, con el aval del Gobierno, de Caló y de Hugo Moyano, Olmos le compró Editorial Sarmiento en un millón de dólares a Héctor Ricardo García. El debut fue accidentado: conflictos salariales, cierre de la edición vespertina de Crónica y denuncias de que patovicas golpeaban a los periodistas. El diario dejó de salir por tres días, pasó a imprimir en los talleres de Ámbito Financiero y, en 2006, el juez comercial Javier Cosentino le decretó la quiebra. Entre Caló y Olmos dicen haber juntado una cifra equivalente a 1.300.000 dólares para levantar la quiebra. "Raúl pagaba la deuda de Crónica con la plata de Donington y del sindicato", asegura un hombre de la UOM.
Aunque después quedó afuera, Moyano facilitó el acercamiento con Independiente para que Forjar Salud auspicie su camiseta. Para Olmos, fanático del Rojo y amigo personal de Ricardo Bochini, fue casi un sueño.
De Vido también intercedió de manera crucial para que el diario afrontara la deuda sideral que tenía con la AFIP con publicidad en sus páginas. Hay quienes afirman que todavía hoy existen alrededor de 70 embargos sobre el edificio de Crónica. Por lo pronto, como una década atrás, Olmos volvió a llamar a "Rolo" Gabrielli para que lo ayude. El año pasado, su coterráneo le alquiló nueve pisos del histórico edificio de Garay para que allí funcione la Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC), que hoy preside. Raúl mantiene su base en el décimo y su hermano, Alejandro, dirige el diario desde Bartolomé Mitre al 700.
Olmos suele decir que, pese a los problemas, salió ganando. Se convirtió en hombre de medios, en coadministrador de Crónica TV y se quedó con el avión Lear Jet de Héctor Ricardo García. Allegados a García admiten que los une un vínculo extorsivo en el que el Gobierno influye en la programación del canal con la guillotina de la AFIP como argumento. Para Olmos, no es tan fácil. "Raúl puede fijar contenidos, pero no puede impedir que en Crónica salgan Duhalde y De la Sota", grafica un funcionario del área de Medios.
En 2011, Olmos compró una imprenta para sus diarios, se asoció con Sebastián Ortega en la productora Underground y creó Arcom TV y Send TV con su chofer, Antonio Ciuffo, para entrar al rubro de la TV digital. Pero el Gobierno anuló en julio la licitación de señales y se quedó a mitad de camino. Ahora fantasea con adquirir Canal 9 o Telefé.
La alianza con Caló se mantiene. Algunos hablan de diferencias en los negocios. Otros recuerdan el mes de agosto de 2009, cuando Olmos recibió el golpe más duro de su vida. Un hijo de 19 años falleció a causa de una enfermedad y, cerca del contador, afirman que Caló "no se portó bien". El estrecho vínculo entre ellos remite al que tuvieron durante cuatro décadas Lorenzo Miguel y Julio Vicente Raele, el presidente del Instituto de Seguros, que levantó un imperio vendiendo pólizas de seguros de vida y de sepelios a los afiliados. Sin embargo, en la UOM afirman que no hay parangón. La Argentina es otra, el sindicalismo es otro y, además, Raele está vivo. A sus 84 años, sigue pisando fuerte en el gremio y cobrando las polizas. Olmos lo conoce bastante bien.

QUIEN ES

Nombre y apellido
Raúl Olmos
Edad
48 años
Hombre de medios
Es dueño de los diarios Crónica, BAE y El Atlántico de Mar del Plata, a los que llegó con el aval del Gobierno y de Moyano. Intentó entrar en el negocio de la TV digital, por ahora sin éxito.
Alianza con Caló
Mendocino, contador, se inició en los negocios en la UOM, cerca de Antonio Caló y de la mano de los negocios con las obras sociales.
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sábado, 27 de octubre de 2012

Federalismo fuertemente unitario


Síndrome rentista-autoritario en las provincias

Por Carlos Gervasoni
14/10/12 - 01:05
 
Si “la democracia es un sistema en el que los partidos [oficialistas] pierden elecciones” (A. Przeworski), entonces ocho de nuestras provincias son dudosamente democráticas: en Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Neuquén, Santa Cruz y San Luis ha gobernado el mismo partido desde 1983, es decir, durante ocho períodos consecutivos. En Santiago del Estero una intervención federal condujo a una alternancia, pero nunca el oficialismo perdió una elección para gobernador.
En varias de estas provincias existen cláusulas de reelección laxas que permiten a ciertos individuos controlar la gobernación por muy extensos períodos (el formoseño Gildo Insfrán mantiene el cargo desde hace 17 años; ejemplos anteriores incluyen a Néstor Kirchner y los hermanos Rodríguez Saá). No es raro que los oficialismos triunfen con más de dos tercios y hasta con el 90% de los votos, lo que ha ocurrido más de una vez en Formosa, La Rioja, San Luis, Santa Cruz y Santiago del Estero. Tales hegemonías no ocurren en Mendoza o Río Negro, y serían impensables en democracias muy bien gobernadas como Canadá o Finlandia. ¿Qué explica estas (sospechosas) hazañas electorales? La pobreza se ofrece como una hipótesis plausible, pero encuentra límites empíricos: San Luis está lejos de ser una provincia pobre y Santa Cruz está entre las más prósperas del país.
Federalismo fiscal. Parte de la respuesta reside en nuestro (complejísimo y arbitrario) federalismo fiscal. Una parte clave del sistema son las transferencias de impuestos recaudados por el Gobierno nacional hacia las provincias (a través de la coparticipación y otros regímenes), las cuales financian la mayor parte del gasto público provincial.
Ocurre que algunas provincias (las demográficamente más pequeñas) reciben muchísimo más de lo que aportan, al punto de convertirse en verdaderos estados rentistas, suerte de “emiratos subnacionales” que en vez de vivir de rentas petroleras viven de generosos subsidios federales. Provincias como Formosa, La Rioja y Santa Cruz reciben de cinco a siete veces más recursos coparticipables per cápita que Buenos Aires.
Los gobernantes de las provincias rentísticas disfrutan entonces de los beneficios de un alto gasto público sin enfrentar los costos de cobrarles impuestos a sus votantes. No casualmente, la proporción de empleados públicos provinciales es altísima en esos distritos. Empresarios y medios también dependen fuertemente de los contratos y la pauta publicitaria provincial. En palabras del ex gobernador menemista (y luego kirchnerista) Angel Maza: “La Rioja es como Cuba: lo que no es del Estado no existe”.
Diversos indicadores que he desarrollado durante mis investigaciones muestran que Formosa, Jujuy, La Rioja, San Luis, Santa Cruz y Santiago del Estero están entre las provincias menos democráticas del país: los medios locales son mayormente pro-oficialistas, los empleos y contratos públicos dependen frecuentemente de las opiniones políticas, y los controles legislativos y judiciales prácticamente no existen.
Incompatibles. Diversas investigaciones recientes en Ciencia Política han destacado la escasa compatibilidad entre rentismo y democracia, vinculando el predominio autoritario en Medio Oriente al efecto de las rentas petroleras. La evidencia estadística de las provincias argentinas confirma la idea: cuanto mayor es el nivel de “rentas del federalismo fiscal”, menor es el nivel de democracia provincial.
Afortunadamente el rentismo y los déficits democráticos afectan agudamente sólo a unas pocas y pequeñas provincias. Sin embargo, su rol en la política nacional es mucho mayor al que podría esperarse: aquéllas están muy sobre-representados en el Senado (por disposición constitucional) y también en la Cámara de Diputados (gracias a un claramente inconstitucional decreto-ley de la dictadura militar). Más aún, estas provincias han estado también muy sobre-representadas en la Casa Rosada.
Es muy posible que la forma centralizada, decisionista e irrespetuosa de muchas instituciones democráticas con las que el menemismo y el kirchnerismo han ejercido el poder provenga de vicios desarrollados anteriormente en la gestión provincial. Quien se acostumbró a gobernar disfrutando de rentas y legisladores, jueces y medios adictos, difícilmente cambie una vez instalado en Balcarce 50.
Fuente: perfil.com
* Profesor Investigador. Departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales. Universidad Torcuato Di Tella.

sábado, 13 de octubre de 2012

La Crisis de la Justicia

Extraordinario testimonio del ex fiscal y viceministro de Justicia, Pablo Lanusse, sobre la crisis de la Justicia.+)

lunes, 8 de octubre de 2012

Pero Argentina no es Venezuela

Los resultados electorales de ayer fueron muy alentadores para Cristina Fernandez.
El claro triunfo de Hugo Chavez que a los 58 años logró una tercera reelección consecutiva en Venezuela es una señal de que, como diría Rosendo Fraga, no se produce aún el cambio de tendencia en la región.
No obstante, la oposición obtuvo un buen resultado (54 v 44), que le quita margen de maniobra al comandante presidente y encontró un buen referente en Henrique Capriles Radonski para su consolidación.
Sumado ese guarismo al de las elecciones municipales brasileras, se ratifica el mantenimiento de la tendencia.
Porque se esperaba que en San Pablo el PT saliera tercero, detrás de un "tapado", el cristiano Celso Russomano, que terminó en esa posición; en cambio, ganó José Serra (PSDB) -que se consolida como retador de las próximas presidenciales- seguido del candidato oficialista, Fernando Haddad (30,7 ; 29, y 21.5 por ciento). Además, en Río ganó el candidato gobernante Eduardo Paes (PMDB, aliado de Dilma Rouseff).



Una interesante entrevista de Charly Fernandez al encuestador de Poliarquía Alejandro Catterberg en 14 DIAS revela la difícil situación política que enfrenta al Gobierno. En su análisis, divide la sociedad en tres tercios relativos: 30 por ciento apoya mucho al Gobierno; 40 lo rechaza mucho, y el 30 restante, flota entre ambas posiciones pero se deja influir mucho en la capacidad de la gobernabilidad, de gestión de gobierno (en otras palabras, por la economía). También dice que la imagen de la Presidente todavía está igual a los momentos previos a la crisis de 2008, pero todavía no está como entonces.
Catterberg dice que la Argentina no es Venezuela, básicamente porque la Presidente no tiene posibilidad de reelegirse y no tiene figura de recambio; en lo que se parece es en que la oposición no tiene un liderazgo claro.
Lo que sí está claro es que los obstáculos que debe superar el Gobierno, muchos generados por su propia inercia, complican seriamente sus próximos pasos.+)

sábado, 6 de octubre de 2012

Camino Obstaculizado

Dos testimonios escuchados en la intimidad, provenientes de ópticas diferentes, reflejan una misma sensación: la Presidente tiene el boleto picado, como diría Jorge Asís.
Un encuestador serio dice que Ella pierde de a dos puntos porcentuales desde diciembre y que habría encontrado su piso en septiembre, en 30, cifra que afirma corresponder al núcleo duro K.
El hombre interpreta que las acciones y discursos presidenciales apuntan a fortalecer y a asegurar esa base, y que eso polariza aún más a la sociedad ya que aleja al quince o dieciséis por ciento de indecisos que abandonaron paulatinamente al kirchnerismo.
Hubo una primer ruptura de la gente con el kirchnerismo -con niveles parecidos a los mencionados- en 2008/09, pero que sólo fue superada por el efecto producido por el fallecimiento de Néstor Kirchner.
El politólogo presume que ese segmento que dejó de sintonizar con el planeta K sufre lo que ha dado en llamar un "cansancio cultural", comparable al vivido por la sociedad en 1997 cuando la economía aún crecía al ocho por ciento. Con el agravante de que el crecimiento estimado para 2013, la inflación pronosticada y la caída de la demanda laboral -del 32 por ciento, según la UTDT- distan de ser un incentivo para el votante oficialista.
Se percibe una derechización en las posturas, particularmente en la clase media. Este es un concepto relacionado con un límite una "excesiva presencia estatal", a la tolerancia a los piquetes, o el resentimiento contra los cada vez más llamados "Planes Descansar" y, hasta cierto punto, una xenofobia creciente.
El masivo rechazo a la reforma constitucional, al voto adolescente, al cepo cambiario, la fallida presentación en Harvard, el extraño secuestro del testigo Severo -que nos deja un gusto agerezado en la boca, por su evocación al episodio protagonizado en Escobar por Luis Gerez-, los errores en algunos trámites judiciales y las acumuladas denuncias de corrupción, demuestran que la maquinaria empezó a fallar. Sea por ejecución o por percepción, lo mismo da.
Por otra parte, el efecto del 13S se tradujo en facilitar la protesta popular. Cuando el tren no arranca, la gente protesta ante los guardias y la boletería; en cuanto desapareció un testigo clave en el caso Pedraza, el PO se movilizó en pocas horas en todo el país; si le metieron mano al sueldo de los efectivos de la seguridad, los suboficiales de todas las fuerzas se manifiestan y solidarizan entre sí.
Entonces ¿quién capitalizará este enorme descontento? Allí el encuestador coincide con uno de los más cercanos colaboradores de Mauricio Macri: no hay que esperar liderazgos evidentes hasta marzo de 2013. Debe decantar este proceso y nacer una expectativa que llenará el que esté mejor parado en el período estrictamente preelectoral.
Ambos coinciden en que la oposición se ordenará alrededor de una pluralidad de dirigentes por distrito, en donde el peronismo disidente seguramente será un socio menor, mientras que el kirchnerismo blando (Scioli o Massa) difícilmente pueda jugar en las parlamentarias.
El PRO, que parece desistir de concentrarse en el fortalecimiento de un partido nacional y de un corpus ideológico claro -aunque haya empezado a dar señales algo más visibles al respecto con el veto al aborto en Capital-, manifiesta un pragmatismo digno de un triunfo electoral.
Quedarán mal parados los que quieran seguir los dictados de las estructuras tradicionales o de los medios masivos de comunicación que, aún incitando a la oposición, promueven comportamientos más efectivos en términos mediáticos que políticos.
Simultáneamente, el Gobierno se ha creado un innecesario problema con el FMI, al que vapuleó por la cuestión de la tarjeta amarilla, y con la coalición occidental  al coquetear con Irán. Le esperan aún bailes agitados con las elecciones venezolanas, norteamericana y las municipales brasileras.+)

lunes, 1 de octubre de 2012

Caída empinada

La encuesta de Management & Fit publicada hoy en Clarín es nacional (2259 casos), realizada con posterioridad al cacerolazo (21 al 29 de septiembre) y continúa lo que se venía viendo en las anteriores: una caída sistemática de la imagen del Gobierno Nacional:
+ El 60.6 por ciento desaprueba esa gestión versus el 30.6; esta brecha se amplia desde junio, cuando se cruzaron aprobación y desaprobación.
+ Es que sólo el doce por ciento cree que su situación personal mejorará, y tan sólo el trece lo cree de la situación nacional.
+ El 65.4 por ciento de los consultados rechaza una eventual reforma constitucional (vs 27%) y el 76, la votación de los mayores de 16 años.
+ El 15.2 asistió al cacerolazo, pero el 47.4 afirmó que lo hará ante una nueva convocatoria.
+ La inseguridad (85.6%), el desempleo (57.6) y la inflación (56.8) son los principales problemas que más le cuesta resolver al Gobierno. pero es claramente la inseguridad el que requiere prioridad, según los mismos opinan.
+ Para el voto, el 20.5 se inclina más por votar al oficialismo, mientras el 56.3 por una oposición a la que critica e innomina.+)