domingo, 27 de octubre de 2013

El lenguaje de los números

Más allá de los detalles, los resultados electorales ofrecerán un menú dividido en tres grandes propuestas a la Argentina de 2015:
OFICIALISMO. El kirchnerismo, como tal, quedó sepultado en las PASO. El justicialismo liderado por los gobernadores mantendrá un tercio a partir de la suma de votos desperdigados en todo el país y, principalmente, en las pequeñas provincias del interior. Los gobernadores parecerían reconocer en Daniel Scioli al heredero del kirchnerismo. Lo dijo Lole Reutemann, pero es un secreto a voces para el resto. Es curioso, ya que Scioli perderá en su territorio. Evidentemente, el peronismo no le atribuye a él la derrota; eso podría producirse sólo si Martín Insaurralde perdiera votos respecto de las PASO.
PROGRESISMO. Los radicales arrasaron en Mendoza y, junto con los socialistas, también en Santa fe. Saldrán segundos en Capital y en Córdoba. Pero, además, el radicalismo compite palmo a palmo con el oficialismo en las provincias del interior, ganando algunas probablemente. Suena fuerte la fórmula Cobos - Bonfatti. Binner volvería a competir por la gobernación santafecina, Sanz presidiría el partido y una serie de figuras aparecerían en el firmamento radical, tales como el tucumano José Cano, el formoseño Ricardo Buryaile, el chaqueño Ángel Rozas, el pingüino Eduardo Costa, el riojano Julio Martínez, el correntino Ricardo Colombi y Lilita Carrió, quién competiría con Cobos en la PASO del 2015.
CENTRO DERECHA. El PRO se impuso en Capital, el Frente Renovador de Sergio Massa, en Provincia, José Manuel de la Sota en Córdoba y Mario Das Neves en Chubut. En apariencia, es el gran ganador de la jornada, pero no parece que todos vayan a coincidir en una misma propuesta electoral. Es probable que De la Sota, Das Neves y el santacruceño Daniel Peralta regresen al seno del justicialismo. Por otra parte, Sergio Massa no parece traccionar muchas voluntades peronistas fuera de la provincia de Buenos Aires. Debería llegar a alguna clase de acuerdo con Mauricio Macri. A primera vista, y en función de los antecedentes, eso no será fácil. Macri no pudo mantener su acuerdo con Francisco de Narváez y el principio de acuerdo entre el macrismo y el massismo para la lista de diputados fue muy frágil. Los renovadores no quieren aparecer sindicados en este espacio. Macri, por su parte, puede mostrar una gran elección en Capital y alguna construcción en el interior. En ese sentido, está mejor parado que Massa. Y está más posicionado como presidenciable. Pero lo que tiene Macri le falta a Massa, y viceversa. 

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