martes, 29 de octubre de 2013

 

La Liga de Gobernadores PJ, sin Scioli

Se reúnen en San Juan

Señal: liga de gobernadores debate hoy el futuro del PJ

Por: Ignacio Zuleta


Daniel Scioli y Néstor Kirchner
 En la mañana de hoy, con el olfato pampa ante las señales de alarma que los caracteriza, un grupo de los más significados gobernadores peronistas hará una evaluación del resultado electoral del domingo y discutirán, a solas y solo entre pares, los próximos pasos del PJ

La reunión se hará a partir de las 10 en San Juan, adonde arribarán en vuelos separados Jorge Capitanich, Francisco Pérez, Gildo Insfran, Lucía Corpacci, Luis Beder Herrera y Juan Manuel Urtubey. En un gesto de apertura está invitado el sanluiseño Claudio Poggi, que gobierna en San Luis en nombre de los Rodríguez Saá y que es valedor de un acercamiento de este sector con el Gobierno nacional que hasta ahora nadie ha explicado del todo. Hasta anoche no había confirmado si asistirá.

El justificativo del viaje es visitar en el hospital Rawson a José Luis Gioja, quien ha sido siempre una especie de decano de la liga de gobernadores que es la columna vertebral del PJ nacional. 

El grupo concertó ese viaje apenas se conocieron los resultados en la noche del domingo y lo integran ganadores netos de esa jornada, como el chaqueño Capitanich, Insfrán y Beder, pero también derrotados como "Paco" Pérez o Corpacci y empatados como Urtubey (ganó con su hermano la categoría de senador en Salta pero perdió la de diputados en manos de su sombra, Juan Carlos Romero). 

La agenda no incluye la presencia de Daniel Scioli. En la superficie hay un motivo, que el bonaerense ya estuvo con Gioja el último fin de semana. En el fondo esa ausencia tiene una explicación obvia: el peronismo de esa provincia fue derrotado por el kirchnerismo disidente de Sergio Massa y Scioli se ha colocado como el candidato natural del peronismo a la presidencia en 2015. 

La liga analizará el resultado electoral en Buenos Aires como un laboratorio de lo que le puede pasar al peronismo en su conjunto. La disidencia massista esmerila las pretensiones de Scioli, pero también amenaza con consolidar una división en el peronismo nacional. 

Massa 
se ha ido del PJ pero irá a la captura de adhesiones en el pan peronismo. Para esa misión ya cuenta con la resistencia de la liga de gobernadores cuyos integrantes se han mantenido lejos de esa movida. Tienen cada cual la amenaza de que sectores del peronismo disidente en sus provincias se tienten por sumarse si el tigrense emprende una misión nacional. Saben que sectores del puertismo misionero pedían pista en el massismo después de las primarias y que el barrionuevismo es uno de los sustentos más firmes del ganador del domingo. Se tranquilizan con que ni Ramón Puerta ni Luis Barrionuevo ganaron bancas el domingo. La tarea de unificar al peronismo es la necesidad primaria de la liga de gobernadores, con Scioli o sin él. Si la división persiste saben que las chances de competir con ventajas ante candidatos del no peronismo, como ocurrió en 1983 y 1999, disminuyen.

En eso parecen forzados a estar juntos quienes se estarán hoy en San Juan y también Scioli. Comparten el mismo diagnóstico y es lo que los separa del kichnerismo disidente de Massa: mientras éste cree que el final del kirchnerismo -por el plazo de 2015 sin reelección para Cristina de Kirchner- se llevará puesto al peronismo, los gobernadores entienden que el peronismo preexiste al kirchnerismo y que su suerte no está ligada al actual ciclo como no lo estuvo cuando prestaban observancia al menemismo en los años '90.

Pero más allá de esas coincidencias quizás forzadas, la liga piensa ya en el ticket presidencial de 2015. En la tradición del Frente Federal siempre se dijo que si no ponían el candidato a presidente, ponían al vice. No admitirán esa capitis diminutio pero el juego está planteado como antes, cuando pusieron al vice de Carlos Menem, Romero, en la formula de 2003.

La liga de gobernadores, aunque nació con la jefatura del bonaerense Antonio Cafiero para enfrentar desde la oposición al Gobierno de Raúl Alfonsín, siempre se ha resistido a sindicarse en dirigentes de Buenos Aires.Protagonizó en la convención reformadora de la Constitución de 1994 un debate despiadado contra las pretensiones de Buenos Aires, que dominaba el bloque mayoritario con Alberto Pierri. En esas discusiones con Domingo Cavallo y asociados de entonces, como Néstor Kirchner y Augusto Alasino, lograron imponer instituciones claves como convertir al Senado -cámara que representa a las provincias- en iniciador de los proyectos de ley más importantes. Eso le dio a la Argentina un sesgo semiparlamentario que convirtió desde entonces al Congreso en la sede de las decisiones.

El interior mira a la provincia más grande como ambiciosa de manejar el país, angurrienta en la demanda de fondos y tratando de capturar más porcentajes de coparticipación. Cuando no pudo evitarlo consintió el Fondo del Conurbano que enriqueció la tesorería de las gobernaciones de Duhalde, pero en cuanto pudo lo eliminó jibarizándolo en el Presupuesto.

Por esa inclinación anti-bonaerense la liga adoptó en la crisis de 2001 el nombre de Frente Federal y asumió la representación de las provincias frente a las pretensiones de Buenos Aires de liderar al peronismo. 

Desde los años '80 el peronismo formal ha funcionado como un club de mandatarios que toma las decisiones del conjunto que después se formalizan en los organismos institucionales. La liga soportó el ascenso de Carlos Menem a la presidencia pero siempre funcionó con juego propio respecto de los presidentes. En cada oportunidad sindicó el poder en quien pudiera asegurarle a la formación retener el poner nacional. Esa mesa de gobernadores avaló la reelección de Menem en 1995, le soltó la mano a Eduardo Duhalde en 1999 porque entendía que no iba a ganar la presidencial de ese año, y se negó a unificar las elecciones locales a la nacional. En 2003 aproyó en la primera vuelta a Menem pero cuando se planteó el balotaje le sacó el banquito al riojano y dejó vía libre a que Néstor Kirchner asumiera como presidente, aunque hubiera perdido en las urnas. Ha sostenido el ciclo Kirchner como la mejor manera de retener el poder nacional y se ha beneficiado del ciclo de más reparto de fondos de Nación a las provincias, aunque aquélla retuviera las riendas de cómo y con quién se hacen los gastos. Kirchner fue años gobernador y sabía que gobernador con dinero no hace política y en ese axioma basó la buena relación con la liga de la que él había sido socio principal.

Durante muchos años la sede de deliberaciones de esa liga de mandatarios fue el Consejo Federal de Inversiones en la Capital Federal, adonde se significaron como bastoneros Rubén Marín y después Eduardo Fellner. En la crisis de 2001 se tramitaron allí varias sucesiones presidenciales que terminaron con la designación de Adolfo Rodríguez Saá. También allí se escuchó por primera vez la palabra "pesificación"en boca de José Manuel de la Sota, inspirado por dos economistas norteamericanos anti convertibilidad cuyos nombres se pierden en el tiempo.

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