domingo, 20 de julio de 2014

Cae la confianza en el Gobierno

En sectores vulnerables cayó más fuerte la confianza hacia el Gobierno
'La Nación' - 2014-07-20
El 61% de ese nivel socioeconómico respaldaba al Gobierno en 2011 y ahora lo hace el 28%, según revela un estudio de la UCA
Mariano de Vedia, LA NACION
La confianza en el Gobierno cayó con singular fuerza en los últimos dos años, especialmente en los sectores más vulnerables y en el nivel socioeconómico más bajo. Así lo refleja el último informe del Barómetro de la Deuda Social, que realizó la Universidad Católica Argentina (UCA), que percibe una caída general del nivel de confianza del 44,6 al 26,5% entre 2011 y 2013.
El marcado descenso se profundiza cuando se analiza la muestra en función de la residencia de los encuestados. Entre quienes habitan en villas o asentamientos precarios, la confianza en el Gobierno llegaba al 61,6% en 2011. Hoy bajó al 28 por ciento. En los barrios urbanos con un nivel socioeconómico medio, la caída fue más moderada: del 37,5% en 2011 –cuando Cristina Kirchner obtuvo su reelección en primera vuelta– al 22,6 por ciento.
La baja es generalizada, pero el impacto se refleja en distintas dimensiones en cada estrato social.
La clase media profesional tenía en 2011 una confianza en el Gobierno del 36,3%, índice que hoy descendió al 23,4% y en la clase media no profesional, la secuencia pasó del 39,2 al 25,8 por ciento. A medida que se ingresa en los sectores sociales más desfavorecidos, la caída es mayor: la confianza pasó del 47,4 al 28,2% en el sector obrero integral y del 51,4 al 25,8% en la clase trabajadora marginal.
Núcleo duro de pobreza
“Hay un 20% de la población que conforma un núcleo duro de pobreza, que no se rompe y con el cual mantenemos una deuda social grave”, dijo el rector de la UCA, monseñor Víctor Fernández, al presentar el informe e incluir entre los responsables de ese cuadro social al Gobierno, la oposición, políticos, empresarios e instituciones.
Como informó el jueves,
la nacion en la sección Economía, casi cuatro de cada diez personas que viven en hogares donde hay niños sufren la pobreza. “También los medios podrían aportar más en la difusión de buenas prácticas y de propuestas concretas realizables”, alentó el rector, de estrecha relación con el papa Francisco.
En 2011, año en que la mayoría de los indicadores favorecían al oficialismo, el 62,7% se mostraba conforme con el funcionamiento del Gobierno. Hoy se expresa de ese modo el 44,5 por ciento. Pero también bajaron, en una proporción menor, los que transmiten una visión excesivamente crítica: se manifestaban poco o nada conformes el 17,5% en 2011 y el 10,4% en 2013. Hace tres años, el 55,8% aseguraba que había libertad de expresión y el 30% denunciaba que no. Hoy el 35,5% dice que se respeta y el 16,4% que no.
“Los niveles de confianza ciudadana suelen variar de acuerdo con el contexto económico, social y político. Por eso, en la consideración de la efectividad de una institución pueden invocarse cuestiones emocionales, educativas y coyunturales”, advierte el informe de la UCA, que mide también la confianza de la gente en el Congreso, en la Justicia, en los partidos políticos y en los sindicatos, entre otras variables.
En ese sentido, el Barómetro confirma que la dinámica económica, las políticas públicas, el clima socioeconómico y el contexto político y social influyen en la evaluación.
El estudio marca una mejora significativa en los niveles de confianza en los partidos políticos, que era del 7,3% en 2010 y ahora asciende al 11,8%, según el registro de 2013. También subió en ese período la imagen de los sindicatos: del 8,9 al 12,2 por ciento, mientras que la confianza en los medios de comunicación se mantuvo prácticamente estable: 35,2% en 2010 y 35,8% en 2013.
Con un 55,6% de adhesión, en tanto, la Iglesia se presenta hoy como la institución de la sociedad civil más confiable. En 2010, año en que se sancionó la ley del matrimonio igualitario y antes de la elección del papa Francisco, el porcentaje llegaba al 49,5 por ciento.
La confianza en el Congreso alcanza hoy un registro del 20,6% (21,6% en 2011) y la aprobación de la Justicia bajó un poco: 23,6% en 2011 y 19,4% en 2013.
Apenas el 16,7% se pronuncia hoy en favor de un gobierno con fuerte poder presidencial (en 2011 ascendía al 23,2%) y el 52,8% percibe un déficit en la conformidad con el funcionamiento de la democracia, un porcentaje que se mantiene homogéneo en todos los estratos sociales.

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sábado, 19 de julio de 2014

Se agita el globo

Los últimos acontecimientos que condicionaron la política nacional tienen que ver con fenómenos externos:
. Las alternativas derivadas del fallo del juez Thomas Griesa en favor de los Fondos Buitre. Es decir, las expresiones de diversos mandatarios internacionales y de bloques enteros (G77, Brics) en favor de la posición argentina.
. Reunión de los Brics al término del Mundial de Fútbol, en Fortaleza, Brasil.
. Las sucesivas vistas de los presidentes ruso y chino, Vladimir Putin y Xi Jinping, a nuestro país y los anuncios de importantes inversiones de infraestructura: en las centrales hidroeléctricas de Santa Cruz y el FF. CC. Belgrano, de parte de los chinos, y de Atucha II y en petróleo, los rusos.
. Además está el acuerdo financiero para que el comercio bilateral se haga en monedas nacionales y, eventualmente, un asistencia financiera China a nuestro país en caso de default.
. En ese contexto, es grave el episodio malayo. Malasian Airlines recibe otro avión de pasajeros en pocos meses en extrañas circunstancias. La principal hipótesis, en ambos casos, es que fueron derribados por misiles. Uno, que iba camino de China y otro, que sobrevolaba la Ucrania controlada por los rusos. Siendo Malasia un aliado norteamericano y teniendo en cuenta los recientes sucesos de espionaje y contraespionaje en torno de la NSA, todo resulta muy complicado de descodificar.+)

sábado, 5 de julio de 2014

Oteando el horizonte

Entrevistamos a un politólogo de nuestra confianza para hacerle una serie de preguntas que los lectores nos empiezan a hacer en forma reiterada.

¿Este país tiene futuro?
Distingamos los conceptos. ¿Qué país, la Argentina? Los estados nación son figuras de la era Moderna que tienden a pasar a un segundo plano en el futuro, como todos los elementos que lo constituyeron: la moneda, el Ejército, las fronteras, la unidad cultural... Pareciera que se abre un tiempo en el que los estados nación son parte constitutiva y transitoria de estados continentales o subcontinentales. América del Norte, América Andina y Latinoamérica, en estos lados; China, India, Rusia, la Unión Europea, Oceanía, África...

¿Y la moneda, los ejércitos, las fronteras y todo eso que dijo...?
Veremos en qué quedan. Se ha reducido significativamente la cantidad de monedas que realmente gravitan. Ha cambiado la modalidad bélica. Los países ya no influyen individualmente y dejaron de responder a los viejos parámetros de identificación. La soberanía es un concepto que hay que redefinir. Cambió el territorio y también la población, que migró del campo y ahora vive mayoritariamente en ciudades. La cultura (la manera en que el hombre transforma su entorno y la naturaleza) cambió en forma radical debido a causas tecnológicas, económicas, políticas, sociales, etc. La automatización que impulsó a la industrialización y al capitalismo, a principios del siglo XIX, produjo debates sobre la propiedad de los bienes de producción, entre otros, que derivaron en preguntas y en respuestas que parieron, a su vez, las ideologías que conocemos. La industrialización es un piso sobre el que se acumularon muchas novedades, que hoy generan nuevos interrogantes. Tal vez el más importante es acerca de si el hombre es un recurso más del proceso económico o es el centro de la realidad.

Volvamos a la pregunta inicial entonces...
La región tiene futuro. Claro que sí. Un magnífico futuro. Se vislumbran dos grandes ciudades que disputan su liderazgo: San Pablo y Buenos Aires. No son las únicas importantes pero sobre ellas parecería que gravitará el eje de poder regional. Estos polos concentran los flujos de relación intraregionales. Dependen a su vez de otras grandes ciudades y de un hinterland productivo cuyo diseño está en gestación.

¿En qué radica su optimismo?
En lo inmediato, en la riqueza de sus recursos. Luego, en la paulatina maduración de esta joven nación. Tendemos a mirar el futuro con parámetros del presente o del pasado. Pero ignoramos cuál de las novedades que referimos serán gravitantes en el futuro. Entendemos que el conocimiento tendrá un peso significativo. Muchas de las innovaciones tienen que ver con el creciente volumen de información y ordenarla, clasificarla y darle valor puede ser un factor decisivo en el proceso social, económico y político. Pero no es un politólogo del presente quién deba establecer esa pauta. Buenos Aires, por su parte, además de ejercer una posición destacada en la región como cabecera de la llanura pampeana, tiene muchos elementos para proyectarse al futuro si la sociedad del conocimiento es la que se termine imponiendo entre los futuribles.

No vemos políticos probos para tal desafío. Podemos fallar por no tener dirigentes de la talla de semejante desafío. Ni partidos que los apoyen...
Eso es relativo. La crisis de la política es global. Evidencia la muerte de un sistema y anuncia el surgimiento de otro. Es cierto que hay casos, como el del Vicepresidente de la Nación, que son en sí mismo un síntoma de una corrupción generalizada, pero esto no inhabilita la posibilidad de que emerja una figura nueva y sana, como sucedió a nivel mundial con el Papa Francisco.

Usted sólo mira el vaso medio lleno, ¿no?
Y usted sólo mira la parte que falta completar...

Seamos más precisos. ¿Qué variables debemos atender para medir el cumplimiento de sus prospecciones?
La Argentina tiene políticas de Estado. Nadie duda en que este modelo económico de base desarrollista llegó para quedarse. Ni en un modelo de desarrollo social inclusivo. Quedará por evaluar el nivel de presencia estatal, la globalización de nuestra economía y la transparencia de los negocios, en general. La relación con Brasil debe consolidarse e irradiar hacia el resto del subcontinente. Malvinas es un objetivo regional, dada la posición geoestratégica que proyecta hacia el Atlántico Sur y la Antártida, un espacio de mucho futuro. Buenos Aires tiene que seguir siendo un manantial artístico y cultural. Asimismo, o para que eso sea así, deben consolidarse las instituciones republicanas (el equilibrio de poderes, la transparencia de los actos de Gobierno, el monopolio legítimo de la fuerza...). Si persisten las fuerzas democráticas pro autocráticas, será un mal augurio. Tiene que florecer la clase media. Estos diez años han sido una buena vacuna de males políticos, en ese sentido. 

Uno mira los diarios y no queda otra que dudar de lo que usted dice...
Es cierto. Hay que saber elegir los medios de información, en función de los objetivos de conocimiento que uno tenga. Cada vez leo más livianamente los diarios. Leo uno que me informa acerca de los temas que me preocupan. Es imposible que los medios nos informen a todos de todo lo que queremos saber, por igual. Pero primero hay que saber qué es lo que uno quiere saber. Aunque parezca un chiste.

Da para largo, doctor...
Licenciado.

Dá para largo, licenciado, ¿la seguimos en otro momento?
De acuerdo.+)