sábado, 5 de julio de 2014

Oteando el horizonte

Entrevistamos a un politólogo de nuestra confianza para hacerle una serie de preguntas que los lectores nos empiezan a hacer en forma reiterada.

¿Este país tiene futuro?
Distingamos los conceptos. ¿Qué país, la Argentina? Los estados nación son figuras de la era Moderna que tienden a pasar a un segundo plano en el futuro, como todos los elementos que lo constituyeron: la moneda, el Ejército, las fronteras, la unidad cultural... Pareciera que se abre un tiempo en el que los estados nación son parte constitutiva y transitoria de estados continentales o subcontinentales. América del Norte, América Andina y Latinoamérica, en estos lados; China, India, Rusia, la Unión Europea, Oceanía, África...

¿Y la moneda, los ejércitos, las fronteras y todo eso que dijo...?
Veremos en qué quedan. Se ha reducido significativamente la cantidad de monedas que realmente gravitan. Ha cambiado la modalidad bélica. Los países ya no influyen individualmente y dejaron de responder a los viejos parámetros de identificación. La soberanía es un concepto que hay que redefinir. Cambió el territorio y también la población, que migró del campo y ahora vive mayoritariamente en ciudades. La cultura (la manera en que el hombre transforma su entorno y la naturaleza) cambió en forma radical debido a causas tecnológicas, económicas, políticas, sociales, etc. La automatización que impulsó a la industrialización y al capitalismo, a principios del siglo XIX, produjo debates sobre la propiedad de los bienes de producción, entre otros, que derivaron en preguntas y en respuestas que parieron, a su vez, las ideologías que conocemos. La industrialización es un piso sobre el que se acumularon muchas novedades, que hoy generan nuevos interrogantes. Tal vez el más importante es acerca de si el hombre es un recurso más del proceso económico o es el centro de la realidad.

Volvamos a la pregunta inicial entonces...
La región tiene futuro. Claro que sí. Un magnífico futuro. Se vislumbran dos grandes ciudades que disputan su liderazgo: San Pablo y Buenos Aires. No son las únicas importantes pero sobre ellas parecería que gravitará el eje de poder regional. Estos polos concentran los flujos de relación intraregionales. Dependen a su vez de otras grandes ciudades y de un hinterland productivo cuyo diseño está en gestación.

¿En qué radica su optimismo?
En lo inmediato, en la riqueza de sus recursos. Luego, en la paulatina maduración de esta joven nación. Tendemos a mirar el futuro con parámetros del presente o del pasado. Pero ignoramos cuál de las novedades que referimos serán gravitantes en el futuro. Entendemos que el conocimiento tendrá un peso significativo. Muchas de las innovaciones tienen que ver con el creciente volumen de información y ordenarla, clasificarla y darle valor puede ser un factor decisivo en el proceso social, económico y político. Pero no es un politólogo del presente quién deba establecer esa pauta. Buenos Aires, por su parte, además de ejercer una posición destacada en la región como cabecera de la llanura pampeana, tiene muchos elementos para proyectarse al futuro si la sociedad del conocimiento es la que se termine imponiendo entre los futuribles.

No vemos políticos probos para tal desafío. Podemos fallar por no tener dirigentes de la talla de semejante desafío. Ni partidos que los apoyen...
Eso es relativo. La crisis de la política es global. Evidencia la muerte de un sistema y anuncia el surgimiento de otro. Es cierto que hay casos, como el del Vicepresidente de la Nación, que son en sí mismo un síntoma de una corrupción generalizada, pero esto no inhabilita la posibilidad de que emerja una figura nueva y sana, como sucedió a nivel mundial con el Papa Francisco.

Usted sólo mira el vaso medio lleno, ¿no?
Y usted sólo mira la parte que falta completar...

Seamos más precisos. ¿Qué variables debemos atender para medir el cumplimiento de sus prospecciones?
La Argentina tiene políticas de Estado. Nadie duda en que este modelo económico de base desarrollista llegó para quedarse. Ni en un modelo de desarrollo social inclusivo. Quedará por evaluar el nivel de presencia estatal, la globalización de nuestra economía y la transparencia de los negocios, en general. La relación con Brasil debe consolidarse e irradiar hacia el resto del subcontinente. Malvinas es un objetivo regional, dada la posición geoestratégica que proyecta hacia el Atlántico Sur y la Antártida, un espacio de mucho futuro. Buenos Aires tiene que seguir siendo un manantial artístico y cultural. Asimismo, o para que eso sea así, deben consolidarse las instituciones republicanas (el equilibrio de poderes, la transparencia de los actos de Gobierno, el monopolio legítimo de la fuerza...). Si persisten las fuerzas democráticas pro autocráticas, será un mal augurio. Tiene que florecer la clase media. Estos diez años han sido una buena vacuna de males políticos, en ese sentido. 

Uno mira los diarios y no queda otra que dudar de lo que usted dice...
Es cierto. Hay que saber elegir los medios de información, en función de los objetivos de conocimiento que uno tenga. Cada vez leo más livianamente los diarios. Leo uno que me informa acerca de los temas que me preocupan. Es imposible que los medios nos informen a todos de todo lo que queremos saber, por igual. Pero primero hay que saber qué es lo que uno quiere saber. Aunque parezca un chiste.

Da para largo, doctor...
Licenciado.

Dá para largo, licenciado, ¿la seguimos en otro momento?
De acuerdo.+)

No hay comentarios: