lunes, 23 de febrero de 2015

Se aproxima una solución en Medio Oriente

EEUU e Irán se muestran confiados tras reuniones nucleares, dicen queda mucho por hacer
lunes 23 de febrero de 2015 15:46
Por Lesley Wroughton

GINEBRA (Reuters) - Estados Unidos logró progresos en las conversaciones con Irán respecto a su programa nuclear, sostuvo el lunes un funcionario de alto rango de Washington, pero las dos partes dijeron que queda mucho por hacer para alcanzar un acuerdo.

Los negociadores de Irán y las potencias acordaron reanudar las conversaciones el próximo lunes en una sede que todavía no fue decidida, dijo el funcionario, quien habló luego de que el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, y el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, negociaran durante dos días en Ginebra.

Zarif dijo a la agencia de noticias iraní Fars: "En los últimos días tuvimos conversaciones serias con los representantes (de las potencias) y especialmente con los estadounidenses (...) Pero todavía queda mucho por recorrer para lograr un acuerdo".

Una fuente iraní dijo a Reuters que Zarif y Kerry volverían a Ginebra el 2 de marzo para lanzar la nueva ronda de conversaciones.

Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania están tratando de negociar un acuerdo con Teherán para poner fin a una disputa de 12 años por sus ambiciones nucleares. Un acuerdo ofrecería a Irán alivio frente a sanciones económicas impuestas por las potencias.

"Estas fueron conversaciones muy serias, útiles y constructivas. Hemos logrado algún progreso pero todavía falta mucho", destacó el funcionario estadounidense.

Las negociaciones tratan de superar las diferencias técnicas y políticas para llegar a un acuerdo inicial antes del plazo del 31 de marzo.

El secretario de Energía estadounidense, Ernest Moniz, y el jefe nuclear atómico iraní, Ali Akbar Salehi, se sumaron a las reuniones.

Fase final para la negociación del G5+1 con Irán

Kerry y Zarif inician la fase final de las negociaciones nucleares
Los jefes de las agencias de energía de Irán y EEUU se unen por primera vez a las deliberaciones en Ginebra
ÁNGELES ESPINOSA. Dubái 22 FEB 2015, elpais.es

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, se han reunido en Ginebra este domingo y volverán a hacerlo mañana lunes, a cinco semanas de que concluya el plazo que se fijaron para alcanzar un acuerdo nuclear. Ambos intentan dar impulso político a las negociaciones técnicas que sus equipos llevan a cabo desde el pasado viernes y a las que se han unido, por primera vez, los responsables de las respectivas agencias de energía. Pero detrás de las sonrisas que los dos jefes negociadores exhiben ante la prensa, las diferencias son aún grandes.

“Los segundos han tenido buenos debates, pero no se ha alcanzado ningún avance concreto”, ha declarado Zarif esta mañana a su llegada a esa ciudad suiza.

“Aún hay importantes lagunas, queda camino por recorrer”, manifestó por su parte Kerry la víspera en Londres, tras entrevistarse con el jefe del Foreign Office, Philip Hammond. Esa escala en la capital británica retrasó varias horas su llegada a Ginebra.

La participación ahora del jefe de la Agencia de la Energía Atómica de Irán, Ali Akbar Salehi, y del secretario norteamericano de Energía, Ernest Moniz, ha despertado expectativas sobre la inminencia de un acuerdo. “No sacaría ninguna conclusión”, ha advertido Kerry tras atribuir su presencia a la naturaleza “muy técnica” de las deliberaciones. Además de sus cargos, Salehi es ingeniero nuclear y Moniz es físico nuclear. Ambos han mantenido tres reuniones durante el día de hoy.

El objetivo de las negociaciones, formalmente entre las grandes potencias (EEUU, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania) e Irán, es alcanzar un acuerdo que permita a este país el desarrollo de un programa nuclear civil, pero no dotarse de armas nucleares, como EEUU y sus aliados sospechan que era su intención. A cambio de aceptar esos límites, Teherán obtendrá el levantamiento de las graves sanciones económicas y financieras con las que la comunidad internacional viene castigando su desafío y que lastran su desarrollo.

El ritmo de las conversaciones técnicas se ha acelerado en los últimos meses, con múltiples reuniones entre los equipos de Irán y EEUU. También Zarif y Kerry se han entrevistado varias veces desde principios de año en distintas capitales europeas para impulsar los aspectos políticos. Algunos analistas, como Laura Rozen, aseguran que “se hicieron progresos en los encuentros que mantuvieron en Munich entre el 6 y el 8 de febrero”.

Al parecer, se habría logrado un acercamiento de posturas sobre la capacidad de enriquecimiento de uranio que Irán podrá mantener, entre otros puntos en disputa. Ese proceso, que tanto sirve para fabricar combustible para una central nuclear como material fisible para un arma atómica, constituye el eje central del debate. EEUU ha presentado a los negociadores iraníes varias posibilidades para alcanzar una capacidad de enriquecimiento aceptable (para Washington, que haga imposible fabricar una bomba en menos de un año).

El equipo estadounidense espera que Teherán dé su acuerdo a una de esas propuestas. Los negociadores iraníes, por su parte, insisten sobre el ritmo de levantamiento de las sanciones. Mientras EEUU propone plazos que permitan verificar el cumplimiento del acuerdo, ellos aspiran a liberarse de un castigo que siempre han considerado inmerecido.

El tiempo apremia. Ambas partes pactaron el pasado noviembre sobre un calendario en dos fases para alcanzar un acuerdo político antes del 31 de marzo y luego ultimar los detalles técnicos para el 1 de julio. Sin embargo, en las últimas semanas, Teherán ha insistido en un pacto global que incluya todos los aspectos.

“No habrá ningún otro acuerdo antes de que se alcance uno completo”, ha manifestado Zarif haciéndose eco del deseo expresado por el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, que tiene la última palabra en todos los asuntos de seguridad nacional y política exterior.

Tampoco Estados Unidos está dispuesto a alargar eternamente el proceso que se inició en noviembre de 2013 y que ya se ha ampliado en dos ocasiones.

“El presidente [Barack] Obama no tiene ninguna intención de extender estas negociaciones más allá de la fecha fijada”, ha señalado Kerry, convencido de que el mandatario estaría “dispuesto a parar las conversaciones” si tiene la impresión de que Teherán no está preparado para un compromiso.

Además, las presiones internas azuzan a ambos gobiernos. Los conservadores iraníes temen que sus rivales políticos se beneficien del previsible auge económico y la apertura social que traería el acuerdo. Los neocon estadounidenses, alentados por sus relaciones con Israel, intentan boicotearlo con nuevas sanciones.

Europa debe aprovechar la ocasión
Por Michel Rocard, para elpais.es

En la negociación sobre el tema nuclear iraní se acerca el momento en que habrá que elegir. Según el calendario pactado, el marco político del acuerdo debe definirse en breve, de manera que se pueda cerrar el acuerdo global antes de que finalice junio.

Las señales que llegan desde Ginebra son discordantes. En Irán, los enemigos del acuerdo son muchos y poderosos. Los más conservadores acusan al presidente Rohaní de haber cedido demasiado, al aceptar la congelación del programa nuclear sin haber logrado casi nada a cambio. Pero también en los otros países que negocian, empezando por el Congreso de EE UU, la hostilidad es amplia, a menudo solo por razones de política interior. Ha llegado el momento de trabajar para que estas tendencias no prevalezcan.

Más allá de los aspectos más técnicos, algunos de los cuales han adquirido un relieve más simbólico que real, para quienes detentan responsabilidades políticas se trata de asegurar un contexto que favorezca un acuerdo satisfactorio para todos.

Para nosotros los europeos, es necesario tener bien claro que la negociación con Teherán es demasiado importante para fracasar. Una reconciliación con Irán tendría un gran relieve estratégico, tanto bajo el aspecto geopolítico como desde el punto de vista económico. El primer escenario es el de las crisis regionales. No es realista pensar en derrotar la amenaza global del Estado Islámico y de los demás grupos terroristas, sin contar con la colaboración iraní, y resolver las dramáticas crisis que ensangrientan Siria e Irak. Lo mismo ocurre con Afganistán, donde el repliegue occidental tiene el riesgo de dejarlo a merced de los talibanes. E incluso en Israel, más allá de las posturas oficiales, saben muy bien que un Irán marginado de la comunidad internacional es de lo más peligroso.

Luego están las cuestiones económicas. El aislamiento occidental y las sanciones han orientado los flujos comerciales iraníes hacia Rusia y, más recientemente, hacia China. Nosotros hemos perdido un mercado relevante para nuestras empresas. Más delicada aún es la cuestión energética, que sobrepasa el ámbito estrictamente económico. La gravísima crisis en las relaciones con Rusia y la incertidumbre de la situación en el Norte de África ponen a Europa frente a encrucijadas determinantes para su futuro. También desde esa perspectiva Teherán puede ser un socio importante, permitiendo diversificar las fuentes de recursos y aumentar nuestro poder contractual cara a los proveedores tradicionales.

Todo esto no supone olvidarse de los derechos humanos o cerrar los ojos ante lo que está ocurriendo en Irán. La apertura de Teherán a las relaciones con Occidente no podrá más que favorecer el proceso de reformas internas que, aún con muchas dificultades, ha sido emprendido. Seguramente haría que muchas coartadas del régimen iraní quedaran en nada.

Europa tiene una gran responsabilidad en este dossier. Tiene que poner de su parte para favorecer el regreso de Irán a las relaciones internacionales estables y pacíficas. Y así aprovecharía una gran ocasión: dar fe de la fuerza de una política exterior realmente común, que opere en favor de la paz y la distensión a nivel global.

Michel Rocard es ex primer ministro de Francia. Firman también este artículo Enrique Barón Crespo, presidente emérito del Parlamento Europeo; Elmar Brok, presidente de la Comisión de Exteriores del Parlamento Europeo, y Pier Ferdinando Casini, presidente de la Comisión de Exteriores del Senado de Italia.

domingo, 15 de febrero de 2015

¿Buitres y halcones?

Donde tres cosas son dos pares

La política de la administración Obama hacia Teherán tiene reflejos inevitables en Tel Aviv. Una historia donde abundan los halcones, las palomas... y los buitres.

15/02/2015 | 02:15

ESCRIBE RAFAEL BIELSA, Perfil.com

ESCRIBE FEDERICO MIRRÉ

En los ambientes norteamericanos más “halconeros”, existe la idea de que los esfuerzos de Obama para tratar de resolver pacíficamente la crisis nuclear con Irán, perjudican a Israel. Y algunos añaden que también a los Estados Unidos.

Son tantos y tan variados los cruces de intereses respaldados por poderosos grupos de presión (“guerra de ideas” en ausencia de “guerra armada”), que nos recuerdan aquello de Philip Roth –útil para el análisis–: “La vida, cuando menos se presenta como se supone que tiene que presentarse, es cuando más resulta lo que tiene que ser”.

Es del caso tener presente que las negociaciones están estancadas y que el secretario de Estado John Kerry anhela que el 1º de marzo sea la fecha límite para alcanzar un “arreglo político”. La perspectiva de un no-arreglo debilita al presidente Hassan Rouhani –quien ató su credibilidad al éxito de las negociaciones–, en beneficio del ala nacionalista más dura. Irán muestra celo en tres puntos: el levantamiento inmediato de las sanciones de la ONU; el número de centrifugadoras; y el destino de las reservas de uranio enriquecido.

Las conversaciones son criticadas desde diferentes perspectivas: por haber virado los EE.UU. desde la pretensión de quitar a Irán toda posibilidad de disponer de armas atómicas, hasta la conformidad con limitar esa capacidad; porque Obama, luego de oponerse a los intentos de Irán de erigirse como distribuidor de influencias en Oriente Medio y Asia Occidental, ahora acepta que ocupe un lugar de potencia regional. Y –también– porque afirman detectar señales de que la Casa Blanca está dispuesta no sólo a materializar un acuerdo con los persas sin contar con el consentimiento del Congreso, sino además a que las sanciones que el Capitolio impusiera oportunamente se suspendan sin el tilde  legislativo (Washington Post).

Para algunos autores, como Michael Doran o Walter Russell Mead, “la aproximación a Irán ha sido la piedra angular de la estrategia para Medio Oriente (...) desde 2009 hasta hoy”. La publicación de artículos que exhiben este calor humano entre yanquis y persas no tienen buena llegada entre los halcones norteamericanos, ni tampoco en las águilas sasánidas. De allí que un fracaso, además de fortalecer a los más belicosos en Teherán, esmerila la teoría de que dicha nación es estratégicamente el mejor aliado posible en la región para los Estados Unidos.

Sobre esto último la televisión, los periódicos y los blogs crepitan a fuerza de intercambios flamígeros. Quienes defienden la idea de acercarse a Irán dicen que las sanciones económicas concentran el poder material en la Guardia Revolucionaria, en tanto que abroquelan al poder político alrededor de los clérigos y sus aliados represivos. Añaden que la obediencia perruna de Arabia Saudita en cuestiones coyunturales como los deseos sobre las fluctuaciones del precio del petróleo, no es tal en tanto los saudíes exportan extremismo religioso.

Del otro lado, se argumenta que la “comunidad de intereses” Teherán - Washington es un espejismo, detrás del cual pasa desapercibido el beneficio que reporta a los iraníes ganar tiempo mientras continúan sus desarrollos nucleares, por no hablar de que “influencia” significará inexorablemente porciones de territorio desde Irak hasta Líbano pasando por Siria. Mencionan a los recalcitrantes Mohamed Ali Yafari –jefe de los Pasdarán, los Guardianes de la Revolución–, y a Mohamed Reza Nagdi –jefe de los basiyíes, una milicia antidisidentes–.

Benjamin Netanyahu actúa en Washington y en Nueva York con soltura tal que tienta a pensar que las considera subsedes gubernativas. El sanguíneo israelita no concuerda con el enfoque del equipo de Obama y está listo para decírselo a ambas Cámaras del Congreso americano que lo recibirán próximamente.

Su propósito principal es el de debilitar la idea de que cuando Irán se sienta aliviado de la amenaza norteamericana evolucionará hacia una “entrada en el sistema y no pensará en exportar subversión”.

Los extremos se tocan. Así como los ayatolas más rígidos describen la relación Washington - Tel Aviv como “una alianza anti-islámica cruzado-sionista”, es interesante ver cómo en Estados Unidos se puede ser  “halconero” sin dejar de ser “buitre”, aunque estas especies se cruzan únicamente en el aire.

En los últimos tiempos el Comité Americano Israelí de Asuntos Públicos (Aipac) se transformó en uno de los más estridentes actores opuestos a la política de Obama respecto de Irán. Se trata de un grupo de presión que aboga por los intereses favorables a Israel. Su presidente en Robert Cohen.

“El Proyecto Israel” (TIP), viene de enfrentarse duro y parejo con el presidente. En este caso, es una organización no gubernamental sin fines de lucro, “no afiliada a gobierno alguno” y que presume de disponer de expertos en medios de comunicación y cuestiones militares. Uno de sus principales donantes es Paul Singer, “buitre de buitres”. En los Estados Unidos rige el principio, según el cual ningún rico le niega un millón de dólares a un comité que cuide en otra esfera sus ideas - dividendos. ¡Ah!: Cohen es el abogado del fondo “NML Aurelius”, de Paul Singer.

A contrapelo de Singer, aporta al mismo fondo (TIP) Richard Perry, partidario de Hillary Clinton, quien a su turno apoyó a Obama al declarar que introducir sanciones adicionales a Irán sería un “serio error estratégico”. Perry es gerente del fondo “Perry Capital”, lo que enseña que se puede ser halcón en finanzas y paloma en política interna, para volver a ser halcón en política internacional. Obama ha declarado que si una ley agravando las sanciones llegase a su despacho, la vetaría. Intrincadas alianzas  y enconos que, como pasos de una danza con lobos, delinean el mundo mientras el músculo duerme y la pasión atrasa.

Dos trazos renegridos en la foto de la realidad. Uno: los arsenales nucleares operativos israelíes y paquistaníes. Dos: la peligrosa reticencia en dar a Rusia una silla en la mesa de discusión y negociación sobre las cuestiones neurálgicas de Cercano Oriente. Putin visitó esta semana Egipto, y su reunión con Al Sissi no fue protocolar. En verdad Rusia tiene intereses permanentes en el Cercano Oriente desde hace muchísimo tiempo. Negarle interlocución será una irracionalidad más que hará subir las mediciones de presión del barómetro mundial.

Para Chomsky sigue la amenaza nuclear

15 de Febrero de 2015, Miradas al Sur

Entrevista. Noam Chomsky. lingüista y filósofo norteamericano

“Syriza y Podemos son la reacción al asalto neoliberal”

En un extenso reportaje, el intelectual estadounidense analiza varios puntos significativos de la agenda informativa global: el peligro de la hecatombe nuclear, la crisis de los medios de comunicación tradicionales y la irrupción electoral de la nueva izquierda europea.

Miguel Mora. Contexto y Acción

Ha caído la nevada del siglo en Boston, el termómetro marca 15 bajo cero, los micros no circulan y los autos patinan. A las once de la mañana, el profesor emérito Noam Chomsky, lingüista y filósofo, de 86 años, está ya en su puesto, dando una entrevista a un periodista francés en su despacho del Departamento de Lingüística del Massachussets Institute of Technology (MIT).
Estamos en el legendario Stata Center, construido por Frank Gehry en acero y ladrillo. La Facultad de Ciencias de la Información, Inteligencia e Informática está abarrotada de estudiantes, con abrumadora mayoría asiática. En la octava planta, junto a un ascensor, la guarida de Chomsky y sus asesores huele a café recién hecho, y se respira calma y camaradería.
En un despacho contiguo al de Chomsky está el nonagenario Morris Halle, un barbudo diminuto de ojos vivos, con el saco lleno de migas y pinta de haber compartido vodka y revoluciones con Bakunin. The New Yorker ha comparado a la pareja de lingüistas con Dante y Virgilio, con Sherlock Holmes y Watson. Halle, un lingüista destacado, fue quien llevó a Chomsky al MIT en 1955, cuando nadie se atrevía a contratar a aquel joven judío, brillante y airado recién doctorado en Harvard. En 1968, los dos escribieron a cuatro manos el libro más importante de la historia de la lingüística, The Sound Pattern of English, que hizo por la fonología –el estudio del sonido de las palabras– lo que Chomsky había hecho antes –a los 29 años– por la sintaxis: le dio forma y la convirtió en una ciencia.
Otro personaje clave en la vida de Chomsky es su secretaria, Bev Stohl, una mujer encantadora que en un aparte bromea sobre los venerables maestros: “Ahí los tienes, entre los dos suman más de 200 años”. El despacho de Chomsky, lleno de libros sobre anarquía, guerra, historia y lingüística, es luminoso y amplio, y está presidido por dos grandes fotos de Bertrand Russell, ídolo y referencia del pensador ateo y pacifista. Chomsky sale a recibir al segundo entrevistador del día con gesto afable y sonriente. Se nota enseguida que ha perdido energía y oído y que tiene la voz queda. Pero escucharlo sigue siendo toda una experiencia: tras abrazar todas las causas justas y perdidas, el viejo azote del imperialismo yanqui sigue siendo un Quijote incurable y un analista implacable. Guarda una memoria prodigiosa de fechas, hechos, libros y discursos, no pierde el hilo en ningún momento y mantiene la cabeza clara, ágil y potente.
Además de dar sus clases, escribir sus artículos y atender a sus alumnos, Chomsky imparte conferencias allá donde lo invitan –“tengo la agenda llena hasta 2016”, dice– y contesta personalmente a las docenas de mensajes y cartas que recibe cada día. Según su secretaria, “el hombre no dice nunca que no, simplemente no sabe”. La prueba llega al final de los 45 minutos de entrevista, cuando el periodista lo invita a ser presidente de honor del comité editorial de CTXT. Chomsky responde: “Bueno, no participo en comités… ¡Pero si es honorario, podría!”.
–Se le ve sonriente. ¿Todavía encuentra razones para ser optimista?
–Bueno, algunas hay. Aunque no faltan tampoco para ser pesimista. La humanidad tendrá que decidir, y no a largo plazo, si quiere sobrevivir u olvidar dos enormes e inminentes amenazas: una es las catástrofes medioambientales, la otra es la guerra nuclear. El Boletín de los Científicos Atómicos, que ha sido el principal monitor de cuestiones nucleares y estratégicas durante muchos años, publica un famoso Reloj del Juicio Final. Determina la distancia a la que las agujas del reloj deberían estar de la medianoche. Y acaban de adelantarlo a tres minutos del final. Es lo más cerca que hemos estado desde la Crisis de los Misiles de Cuba. La amenaza nuclear sigue aumentando; siempre ha sido significativa, y es casi un milagro que escapáramos de ella. En este momento, EE.UU. está dedicando un billón de dólares a modernizar y poner al día su arsenal nuclear. El Tratado de No Proliferación Nuclear nos obliga a comprometernos a eliminar estas armas, a mostrar signos de querer eliminarlas. No hay nada de eso. Rusia sigue su carrera, y algunas potencias menores también.
–Pero casi nadie habla de ello.
–No se habla mucho, salvo algunos analistas estratégicos, expertos económicos y otra gente preocupada por estas cuestiones. Pero hay amenazas muy serias. Una es el conflicto en Ucrania. Uno confía en que las potencias se frenarán, pero viendo los antecedentes no es en absoluto seguro. Sólo un ejemplo: a principios de los años 80, la administración Reagan decidió sondear las defensas rusas. Así que simularon ataques por tierra y aire, incluyendo armas nucleares. No dijeron a los rusos lo que estaban haciendo porque querían provocar no un simulacro, sino una alerta real. Fue un momento de extrema tensión. Reagan acababa de anunciar iniciativas estratégicas de defensa como la Guerra de las Galaxias, pero los analistas de ambos bandos lo interpretaron como un arma de primer ataque. No es un misil defensivo, si en algún momento llega a funcionar, sino una garantía para lanzar el primer ataque. Ahora, conforme los archivos rusos se han ido haciendo públicos, la inteligencia de EE.UU. ha reconocido que la amenaza fue extremadamente seria. De hecho, un informe reciente asegura que casi estalla la guerra.
–Así que estamos vivos de milagro.
–Vuelvo a su pregunta inicial. ¿Optimismo? Es siempre la misma historia. Siempre, no importa cómo juzgues lo que está pasando en el mundo, tienes, básicamente, dos opciones. Puedes decidir ser pesimista, decir que no hay esperanza y abandonar todo esfuerzo, en cuyo caso contribuyes a asegurar que suceda lo peor. O puedes agarrarte a cualquier esperanza –siempre hay alguna– e intentar hacer lo que puedas y quizás así seas capaz de evitar un desastre, o incluso, de abrir el camino a un mundo mejor.
–Usted cambió la lingüística cuando tenía 29 años y luego intentó cambiar el mundo. Todavía sigue en ello. Imagino que lo segundo ha sido más duro que lo primero. ¿Ha valido la pena?
–¡Cambiar la lingüística también fue bastante duro! Tiene un poco de ciencia, aspectos de filosofía contemporánea. Creo que he estado en el lado adecuado, aunque formo parte de una pequeña minoría.
–¿Y diría que el balance ha sido positivo?
–Ha habido éxitos, no sólo míos, sino de la oposición popular a la violencia, a la guerra, a la desigualdad. El movimiento por los derechos civiles –en el que yo no fui una figura de referencia pero estuve involucrado, como tantos otros– consiguió objetivos significativos, aunque no todos los que perseguía, ni mucho menos. Si hacemos caso a la retórica oficial, la lucha de Martin Luther King acaba en 1963 con su famoso discurso “Yo tengo un sueño”, que condujo a la legislación de los derechos civiles y a una mejora significativa de los derechos de voto y de otros derechos en el sur. Pero King no se detuvo en ese punto. Continuó luchando contra el racismo del Norte y también intentó generar un movimiento por los pobres, no sólo negros, sino los pobres en general. King fue asesinado en Memphis (Tennessee) mientras apoyaba una huelga de funcionarios. Luego, su mujer, su viuda, lideró la Marcha por el Sur, por todas las zonas donde había habido disturbios, llegó a Washington y montó una acampada, Resurrection City. Aquel era el Congreso más liberal de la historia: les permitieron quedarse un tiempo y luego mandaron a la policía de noche, destruyeron el campamento y desalojaron a todo el mundo. Ese fue el final del movimiento para atajar la pobreza. Hoy sabemos que gran parte del problema no ha sido erradicado.
–Europa vive también el período más sombrío de los últimos 50 años.
–Ha habido mejoras importantes, pero toparon con una barrera. Y esa barrera empeoró con el asalto neoliberal contra la población mundial, que empezó a finales de los años 70 y despegó con Reagan y Thatcher. Europa es hoy una de las mayores víctimas de esas políticas económicas de locos, que suman austeridad a la recesión. Incluso el FMI dice que ya no tienen sentido. Pero sí tienen sentido desde un punto de vista: están desmantelando el Estado del Bienestar, debilitando a los trabajadores para aumentar el poder de los ricos y los privilegiados. Visto así, es todo un éxito; el resultado es destruir las sociedades, pero eso es una especie de pie de página que no tienes en cuenta si estás sentado en las oficinas del Bundesbank.
–La sociedad ha empezado a moverse. ¿Cree que cambiarán las cosas?
–Hay una resistencia muy significativa contra el asalto neoliberal. La más importante se da en Sudamérica, es espectacular. Durante 500 años, Sudamérica sufrió la dominación de las potencias imperiales occidentales, la última de ellas, EE.UU. Pero en los últimos 10 o 15 años ha empezado a romper con eso. Esto tiene mucha relevancia. Latinoamérica fue uno de los socios más leales de los consensos de Washington, de las políticas oficiales.

lunes, 9 de febrero de 2015

Con el guiño del Ayatollah

El líder supremo de Irán, ayatolla Alí Jamenei, aprobó un eventual acuerdo en las negociaciones nucleares entre su país y el grupo 5+1 (los miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania) condicionado a que no ponga en riesgo los beneficios para su país.

Jamenei dejó en claro, sin embargo, que Irán no tiene porqué alcanzar un acuerdo contraproducente, y citó en su favor a los Estados Unidos, para los cuales "no alcanzar un acuerdo es mejor que un mal acuerdo".

"Nosotros tenemos la misma opinión y creemos que no alcanzar un acuerdo es mejor que alcanzar un acuerdo que esté en detrimento de los beneficios nacionales", subrayó Jamenei, según difundió la agencia de noticias EFE citando la página oficial del clérigo.

El líder político religioso, conocido por la dureza de sus posiciones ante las exigencias de Occidente, dio así respaldo a quienes, dentro de Irán, buscan llegar a un acuerdo para que se levanten las sanciones que pesan sobre el país asiático.

Pero Jamenei agregó que si bien "será muy bueno" si se las elimina, si los negociadores no lo logran "hay numerosas estrategias en el país para aflojar el arma del embargo".

El líder supremo iraní reiteró que la conducta de su país fue lógica frente a una contraparte que intentó seguir una línea "irracional y de fuerza".

Precisamente por esto, Jamenei se opuso a un acuerdo en dos etapas, con un acuerdo general inicial y de detalle más tarde. Un acuerdo en dos pasos, explicó, "no es aceptable porque según la experiencia que tenemos de la conducta de la otra parte, un acuerdo solo en las generalidades será una herramienta para poner excusas secuencialmente en los detalles".

"Si se lleva a cabo un acuerdo se debe hacer en solo paso e incluir lo general y los detalles todo junto", afirmó, y aclaró que "las disposiciones del acuerdo deben de ser claras, obvias, indiscutibles e inconfundibles", informó la pagina web oficial de líder.

Las negociaciones entre Irán y el grupo 5+1 deben llegar a un acuerdo definitivo el 1 de julio a más tardar, y Jamenei se opone a una alternativa que surgió en las negociaciones, consistente en un acuerdo político no más allá de marzo para luego cubrir los detalles técnicos.

Teherán sostiene un largo conflicto con las potencias occidentales, que lo acusan de pretender una fuerza atómica propia y con ese argumento le impiden desarrollar un plan nuclear que Irán, colindante con Pakistán, que dispone de armas y vectores nucleares, insiste en que tiene fines exclusivamente pacíficos.

Estados Unidos e Israel se niegan a admitir esta afirmación y sostienen la posición contraria: que Irán busca convertirse en gran potencia nuclear regional. Tel Aviv considera que ese país es su peor enemigo y ve su accionar detrás de todas las amenazas que enfrenta en su entorno local.


Fuente: ambito.com.ar

Una luz de esperanza para la Paz mundial

Se consolida la negociación entre el 5+1 con Irán.

Teherán: levantamiento de sanciones, "condición para un acuerdo"

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Mohammad Yavad Zarif, exigió el levantamiento de las sanciones como "condición" para alcanzar un acuerdo sobre su programa nuclear con sus contrapartes internacionales.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Mohammad Yavad Zarif.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Mohammad Yavad Zarif.

Zarif realizó estas declaraciones al intervenir en la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), conocida como el "Davos de la defensa". Este domingo (8.2.2015), el político iraní aprovechó la cita para reunirse por segunda ocasión en la capital bávara con el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry.

Las sanciones, que Irán considera "inaceptables" y que han "fracasado miserablemente", deben levantarse totalmente de forma paralela al avance de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, afirmó."Hay que quitar las sanciones si quieres tener éxito", señaló en relación a las negociaciones de Irán con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania, que se han prolongado hasta finales de marzo.

La clave para el éxito, agregó el jefe de la diplomacia iraní, es negociar y "respetar a Irán". El ministro iraní se mostró optimista con respecto a las negociaciones sobre su programa nuclear y afirmó que se han logrado "bastantes progresos en los últimos meses".

A su juicio, es preciso que todas las partes definan "objetivos comunes" para tener éxito, pese a que reconoció el "escepticismo" y la "desconfianza" que las negociaciones suscitan tanto en Irán como en Estados Unidos.

Zarif recalcó que el programa nuclear iraní siempre ha sido pacífico, algo que han puesto repetidamente en duda Estados Unidos e Israel.

VC (efe, dlf)

Fuente: dw.de


Del 25/1/2015

Zúrich: progresa diálogo entre Irán y el Grupo 5+1

Tras dos días de negociaciones con Estados Unidos sobre el programa atómico iraní, el Gobierno de Teherán expresó su optimismo de cara a una rápida solución de su conflicto nuclear con Occidente. "Las diferencias aún persisten, pero ambas partes están intentando seriamente dejarlas de lado", dijo el viceministro de Exteriores Abbas Araghchi, en declaraciones a medios de comunicación iraníes. Tras las conversaciones mantenidas en Zúrich con la vicesecretaria de Estado norteamericana, Wendy Sherman, el funcionario iraní enfatizó que las esperanzas para un acuerdo siguen siendo altas. Los representantes de política exterior del país persa, Mohamed Yawad Zarif, y estadounidense, John Kerry se manifestaron a favor de acelerar las conversaciones al margen del Foro Económico en Davos en la ciudad suiza. Araghchi dijo que Irán tiene previsto reunirse con los negociadores de Alemania, Francia y Reino Unido en Estambul el jueves (29.1.2015) y que también existe la posibilidad de una reunión con el Grupo 5+1, es decir, con Alemania y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Gran Bretaña, China, Francia, Rusia y Estados Unidos) en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich a principios de febrero. En el encuentro del viernes (23.1.2015), Zarif comentó con Kerry que el Parlamento iraní podría tener una dura reacción si los republicanos aprueban en el Congreso estadounidense nuevas sanciones contra Irán. Según Zarif, medidas de ese tipo podrían llevar a la anulación de todo lo acordado hasta ahora. El Parlamento de Teherán amenazó con aumentar el enriquecimiento de uranio de un cinco a un 60 por ciento si se aprueban nuevas sanciones mientras se está negociando. El objetivo es pactar hasta marzo un acuerdo general y hasta julio uno completo. Los países occidentales quieren asegurarse de que Irán no pueda desarrollar armas atómicas. Teherán, que niega que este sea su objetivo, aspira a su vez al levantamiento de las sanciones económicas que pesan sobre el país. (dpa)

sábado, 7 de febrero de 2015

Las verdaderas razones del Memorándum con Irán

Nadie podría decir que Terragno es oficialista, ni un sonso.

Las verdaderas razones del pacto con Irán

Por Rodolfo Terragno, Clarín.com 7/2/15

La muerte de Nisman.La transferencia de tecnología nuclear argentina, a través de Venezuela, le habría permitido a Irán sortear el bloqueo al que lo han tenido sometido las potencias.

Muchos creen –y el extinto fiscal Alberto Nisman lo refrendó en su acusación contra la Presidenta y el canciller– que la “comisión de la verdad”, convenida en 2013 por la Argentina e Irán, escondía un acuerdo para intercambiar petróleo por cereales.

No es lógico. Para que un país venda lo que tiene y compre lo que necesita, no hace falta un “memorándum de entendimiento” como el que se firmó. Además, ni nosotros estábamos desesperados por petróleo ni Irán por cereales.

A la Argentina no le hacía falta, para completar su producción, grandes cantidades de crudo; y las que necesitaba podía comprárselas a cualquiera. Por otra parte, el ministro de Producción, Julio de Vido, ha explicado que “la Argentina nunca importó petróleo iraní porque tiene 1,3 % de azufre, lo cual impide su refinación aquí, donde no son tolerables niveles superiores a 0,2 %”.

Irán, a su vez, sabía (como todo el mundo) que la Argentina ya no era hoy ni la sombra del “granero del mundo”. Hay doce países que producen más trigo que nosotros, y seis que exportan más. Ucrania produce el doble. Pakistán también. Peor aun: hasta el propio Irán produce más trigo que la Argentina. Y para comprar un suplemento tiene un supermercado global. Puede comprar hasta trigo norteamericano, y de hecho lo hace, porque las sanciones no comprenden, por razones “humanitarias” la provisión de alimentos.

El gobierno de la señora de Kirchner, sin necesidad de memorándum alguno, había triplicado las exportaciones por todo concepto a Irán, pasando de 319 millones de dólares en 2007 a 1.080 millones en 2011. Y eso mientras el gobierno argentino culpaba a funcionarios iraníes por el atentado contra la AMIA y exigía su extradición, como lo hicieron ante la asamblea de las Naciones Unidas el presidente Néstor Kirchner en 2007 y su esposa en 2008, 2009 y 2010.

El memorándum argentino-iraní de 2013 sólo puede obedecer a dos razones:

1. El gobierno argentino creyó, genuinamente, que una “comisión de la verdad” ayudaría a esclarecer el crimen de la AMIA.

2. Hubo un interés oculto que nada tenía que ver con el petróleo ni con los cereales.

¿Qué pudo querer Irán?

Las potencias estaba empeñadas en frenar el desarrollo atómico iraní, y hacían lo imposible para que Irán no recibiera material nuclear o know how. La Argentina, ha hecho un avance notable en materia nuclear: tiene tres centrales atómicas: Atucha (1974), Embalse (1983) y Atucha 2 (2011), diseñó su propio reactor de potencia y ha exportado (a Australia, Argelia, Egipto y Perú) reactores para la fabricación de radioisótopos.

La presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes norteamericana, Ileana Ros-Lehtinen, dijo en julio de 2011 que el presidente venezolano Hugo Chávez “habría intercedido ante la Argentina a favor de Irán para la obtención por medio de Venezuela de tecnología nuclear argentina”.

La denuncia no fue avalada por el Departamento de Estado, para el cual no había “evidencias” de que se hubiese formado un triángulo Irán-Venezuela- Argentina para ayudar a Irán en el desarrollo de su programa nuclear.

Sin embargo, el 27 de ese mes, el instituto Gatestone –un organismo especializado en política internacional—afirmó: “Hay razones para creer que, con la ayuda de Venezuela, la Argentina está cooperando con Irán en asuntos nucleares, como parte de un acuerdo que incluye la disposición de la Argentina a retirar las acusaciones por los atentados de 1994 en Buenos Aires, a cambio de negocios”.

Esa fue la primera vez que se habló de un acuerdo argentino-iraní que incluyera el caso AMIA.

Hubo luego indicios de un acercamiento entre ambos países. El 2 de octubre de 2012, FARS News Agency, la agencia de noticias iraní, informó que, en la Conferencia Ministerial de Seguridad Nuclear, el canciller Héctor Timerman había “defendido el programa nuclear de Irán, uniéndose a Venezuela en una muestra de apoyo al gobierno de Irán”. Era la interpretación exagerada de un párrafo que, de todos modos, resultaba sugestivo: Timerman había enfatizado que la Argentina apoyaba y participaba “activamente” en la “lucha contra el terrorismo nuclear”, a lo cual añadió que esa lucha no debía convertirse en “un medio indirecto de limitar los derechos a la autonomía tecnológica y el uso pacífico de la energía nuclear”. Irán ha sostenido siempre que sólo quiere radiosótopos para medicina nuclear, no para fabricar bombas atómicas.

El memorándum de 2013 produjo sorpresa e irritación en la Argentina. En 2010 la Presidenta había anunciado en Naciones Unidas su decisión de proponer a Irán que el caso AMIA fuera dirimido en “un tercer país”, con la participación de “delegados de las Naciones Unidas” y “observadores internacionales”. El memorándum estableció, en cambio, que el caso sería analizado en Teherán, por una comisión que al término de sus deliberaciones haría simple “recomendaciones” a cada país. Para interrogar a los iraníes acusados, los jueces argentinos debían ir a Irán.

En una de las cláusulas se establecía que el memorándum debía ser remitido por ambos cancilleres a Interpol. Timerman sostiene –y un ex jefe de Interpol ha confirmado– que la Argentina no pidió el levantamiento de las “alertas rojas” que pesaban sobre los sospechosos. En realidad, no hace falta: la “alerta roja” no es más que una comunicación a todo el mundo de que ciertas personas son buscadas por determinado país. Los países donde se los encuentre no tienen obligación de detenerlos. Mucho menos si el que busca y los buscados han entrado en negociaciones.

Timerman jura que “el único compromiso” del gobierno argentino era “con los familiares de las víctimas”, en busca de “hallar en la verdad y obtener de la justicia la reparación debida”. Los familiares de las víctimas no creyeron que la verdad fuera a surgir de la comisión argentino-iraní.

Nunca se analizó seriamente la hipótesis sobre un acuerdo nuclear subrepticio.

Sin embargo, en 2013 la propia Presidenta subrayó ante la Asamblea de Naciones Unidas, a propósito de nada: “Por lo demás, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, negociarán a partir del 26 de febrero un Acuerdo Nuclear con la República de Irán”.

Se refería al inicio de las negociaciones, aún en marcha, para resolver el conflicto. Ese mismo año Irán concedió una pequeña reducción de su plan nuclear a cambio de un relajamiento de las sanciones. No es seguro, ni tampoco improbable, que la perspectiva de un acuerdo con las potencias hubiera debilitado el interés de Irán en burlarse de la sanciones impuestas por esas potencias.

Eso, y la fuerte reacción de la sociedad argentina –que de hecho bloqueó la constitución de la “comisión de la verdad”– explicarían que Irán haya desistido del acuerdo, negándose a ratificarlo.

Lo que nunca quedó claro fue qué ventajas habría logrado de la Argentina si el pacto hubiese prosperado.

Para Irán, obtener tecnología nuclear, pasar a ser la sede del debate sobre el caso AMIA (sin obligación de acatar los resultados), y tener a sus acusados deambulando libremente por el mundo, eran todos beneficios tan desproporcionados que, sin duda, debió haber ofrecido a cambio algo difícil de imaginar.

Es muy poco verosímil que se fuera a pasar, como no faltó quien sospechara, dinero por debajo de la mesa. No al menos el precio de todo cuanto habría concedido la Argentina: una cantidad de dinero tan desorbitante que no habría pasado debajo de ninguna mesa.

Pero es también inverosímil que el gobierno creyera, realmente, que el caso AMIA iba a esclarecerse en Teherán. La Argentina no habría sido favorecida en el caso de implementarse el acuerdo. Tampoco lo ha sido tras el fracaso.

El país y el propio gobierno lo están comprobando. La desaparición de Nisman –por suicidio o por homicidio— fue un sismo que estremeció las instituciones y tendrá secuelas

Para Irán, obtener tecnología nuclear, pasar a ser la sede del debate sobre el caso AMIA (sin obligación de acatar los resultados), y tener a sus acusados deambulando libremente por el mundo, eran todos beneficios tan desproporcionados que, sin duda, debió haber ofrecido a cambio algo difícil de imaginar.

Es muy poco verosímil que se fuera a pasar, como no faltó quien sospechara, dinero por debajo de la mesa. No al menos el precio de todo cuanto habría concedido la Argentina: una cantidad de dinero tan desorbitante que no habría pasado debajo de ninguna mesa.

Pero es también inverosímil que el gobierno creyera, realmente, que el caso AMIA iba a esclarecerse en Teherán.

La Argentina no habría sido favorecida en el caso de implementarse el acuerdo. Tampoco lo ha sido tras el fracaso.

El país y el propio gobierno lo están comprobando. La desaparición del fiscal Nisman –por suicidio o por homicidio— fue un sismo que estremeció las instituciones y tendrá secuelas.