martes, 6 de octubre de 2015

Pacífico ma non tropo

Siete datos clave detrás del histórico Tratado TransPacífico, que consagra la alianza comercial entre los Estados Unidos y Japón.
Por Shawn Donnan para Financial Times (cronista.com)
Estados Unidos, Japón y diez economías del Pacífico que representan el 40% de la economía global sellaron ayer el acuerdo de libre comercio más grande en dos décadas.
Hay siete puntos que vale la pena conocer sobre el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés).
1. El TPP trata cuestiones tanto geopolíticas como comerciales. El objetivo de EE.UU. y Japón es adelantarse a China, que no está incluida en el TPP, y crear una zona económica con los países con salida al Pacífico capaz de equilibrar el peso económico que tiene Beijing en la región. El tratado también incluye normas nuevas para la economía global del S.XXI que rige de todo, desde los flujos de datos que cruzan fronteras hasta cómo las empresas estatales están autorizadas a competir internacionalmente.
2. China no está incluido. Pero podría entrar en algún momento.
Si bien el TPP en el pasado se discutía como una iniciativa de EE.UU. para frenar a China, la visión de Washington se suavizó en los últimos años. China dijo que estaba observando de cerca la evolución del TPP y que está comprometido con sus propias negociaciones comerciales. Muchos en la comunidad empresaria norteamericana sienten que la verdadera promesa del TPP está en que está abierto a que otros países se unan, en particular China.
Los actuales miembros son Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Estados Unidos y Vietnam. Pero ya se preparan para incorporarse economías asiáticas como Corea del Sur, Taiwan y las Filipinas, y latinoamericanas como Colombia.
3. Implica un acuerdo de libre comercio entre dos de las tres economías más grandes del mundo. Japón y EE.UU. nunca antes firmaron un acuerdo de comercio bilateral. Pero cuando Japón se unió a las negociaciones del TPP en 2013, impulsó conversaciones sobre todo, desde el comercio de autos hasta el intercambio de carne, arroz y cerdo.
El resultado sería un pacto comercial de facto entre dos de las tres economías más grandes del mundo que probablemente, con el tiempo, haría caer las barreras al comercio que existen entre los dos países.
También es probable que haya una mayor integración de la economía y las cadenas de abastecimiento niponas con las norteamericanas. Una de los últimos puntos de discordia fueron las normas socontenido local para las automotrices y autopartes. Enfrenta a los fabricantes de autopartes en Canadá y México que prosperaron gracias al NAFTA contra las automotrices japonesas que pese a tener una presencia significativa en América del Norte aún cuentan con cadenas de abastecimiento que llegan a países que no son miembros del TPP como China y Tailandia.
4. Es un acuerdo esencial para Shinzo Abe, primer ministro de Japón. Para asegurarse el TPP, Abe tuvo que enfrentarse a algunos jugadores políticos poderosos internos, incluyendo el lobby agrícola. Pero repitió varias veces que eso ayudará a Japón a hacer las tan necesarias reformas estructurales que impulsarán el potencial de crecimiento de la economía. Lo necesita. El PBI japonés se contrajo a una tasa anualizada de 1,2% en el segundo trimestre de este año y los datos sugieren que el tercer trimestre no será mucho mejor, lo que los dejará en una recesión técnica.
5. El TPP genera polémica en muchos de sus países miembro.
En la actual campaña electoral canadiense, las negociaciones en torno al TPP ofrecieron uno de los principales puntos del debate económico. En la carrera se observa un empate entre tres candidatos, y Tom Mulcair, que lidera el Nuevo Partido Democrático, prometió salir del TPP si su partido gana en 19 de octubre. 
Pero Canadá está lejos de ser el único lugar donde el TPP genera controversia. En EE.UU., Australia y otros países se critica una cláusula que permitiría a las empresas extranjeras desafiar decisiones de gobiernos ante paneles de arbitraje internacional. 
6. El TPP sólo coquetea con el tema de la manipulación cambiaria... Entre los temas que generaron más polémica en Estados Unidos está el de las monedas y las devaluaciones competitivas. Las automotrices norteamericanas y sus defensores en el Congreso presionan para que el TPP prohiba la manipulación de los tipos de cambio. Pero difícilmente quede formalizado en el TPP. Hay señales de que los países están trabajando en eso en paralelo, si bien el compromiso a que se llegue no sería exigible.
7. Del TPP surgirían nuevos estándares ambientales y laborales para los acuerdos de comercio. Desde 2007, EE.UU. se vio obligado a discutir estándares ambientales y laborales en sus negociaciones comerciales. Pero el TPP por primera vez exigirá el cumplimiento de esos compromisos y podría fijar sanciones comerciales en caso de violación a los mismos. Las nuevas normativas laborales en el TPP hará a que haya grandes cambios en las prácticas de países como Malasia y Vietnam.

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