lunes, 23 de noviembre de 2015

Buenos Aires en la Nación

La Argentina ingresó en una nueva etapa histórica, que cierra el ciclo que se inicia con la caída de Fernando de la Rúa. Puede ser el inicio de una nueva etapa o, simplemente, una transición hacia la próxima. Depende del éxito que pueda tener. 

La diferencia del balotaje fue muy ajustada, 51,4 contra 48,6, en favor de Macri. Tan ajustada como sospechosa, puesto que las encuestas del sciolismo (Poliarquía, por ejemplo) y del macrismo (Isonomía) iban de diez a quince puntos porcentuales respectivamente. ¿Volvieron a equivocarse? Las primeras pesquisas apuntan al Correo, aunque nadie parece interesado en profundizar la investigación. Probablemente porque ya haya decisión en el flamante oficialismo de ir hacia un nuevo sistema electrónico de votación.

Es un dato interesante que Mauricio Macri sea el primer presidente desde la ley Saenz Peña que no es peronista ni radical, y que Cambiemos está liderado por un partido surgido en el siglo XXI. El Pro nació en 2002.

El efecto político más importante de la renuncia de Ernesto Sanz es eliminar al principal interlocutor del radicalismo con el Pro y obligarlo a mezclarse.

A cien años de esa ley democratizadora, la república parece que va a dar una nueva vuelta de tuerca; y el sistema de partidos se verá sensiblemente alterado.

El macrismo, de acuerdo a sus primeras definiciones, pareciera encaminarse hacia un Desarrollismo Economicista, con rasgos del nuevo siglo. El peronismo seguirá ordenando la economía al humanismo cristiano.

La Conferencia de prensa del presidente electo exhibe señales de republicanismo. Sus respuestas, coherentes y previsibles, fueron consistentes con las propuestas de campaña. La sensatez vuelve a poner a la política al servicio de la comunidad. Se respiran buenos aires en la Nación.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Trifecta

El único obstáculo que parece interponerse entre Macri y el bastón de mando parece ser el debate, que difícilmente lleve la diferencia actual, de siete a diez puntos en favor de Mauricio Macri, hacia un virtual empate.

Más previsible: Gana Cambiemos. Se lleva la Triple Corona: Nación, Buenos Aires, Capital. Tiene un triple desafío: administrativo, económico y político. Administrativamente, se verán obligados a convocar a mucha gente nueva; eso forzará una mayor apertura y enriquecerá políticamente al nuevo Gobierno. El Pro crece ante la adversidad y produce nuevos liderazgos: probablemente Horacio R. Larreta y María Eugenia Vidal, en lo territorial; surgirán nuevos elementos en lo ministerial (Ernesto Sanz, Rogelio Frigerio), y se valorarán mucho los operadores políticos: tanto el Congreso como la Legislatura Bonarense serán campos de batalla parlamentaria y requerirán del arte negociador de propios, prestados (radicales y lilitos) y ajenos (massistas, peronistas disidentes y actualmente oficialistas). Serán muy importantes, por ejemplo, el rol de Emilio Monzo, Graciela Caamaño y Patricia Bullrich. Se esperan dificultades iniciales hasta tanto se aceite la maquinaria. Económicamente hablando, se aplicará un ajuste que permitirá ir desactivando la situación. Se renuevan muchas de las principales posiciones de poder: en la Justicia, en las FF. AA. y de seguridad, en la iglesia y en los sindicatos, que probablemente se radicalicen y desconozcan a los mandos convencionales. 


Menos probable: Gana el FPV. La debacle ya se produjo dentro del oficialismo. La derrota de Aníbal Fernández deja huérfano a La Campora y al kirchnerismo de paladar negro. El cristinismo debe ir al pie de Scioli para retener posiciones de poder. El los necesita para gobernar, por lo que los mantiene pero los domestica. Económicamente haría un mayor gradualismo, pero tiene espalda política y capacidad de acuerdos para subsistir a una crisis. El poder se consolida, particularmente el conservador que responde a los mandos naturales.

El peronismo tarda al menos dos años en organizarse sobre la base de un criterio territorial. Se destacan el gobernador Juan Manuel Urtubey, los senadores Miguel Pichetto y Omar Perotti, y los intendentes Martín Insaurralde, Mariano Cascallares y Jorge Ferraresi. Les llevará tiempo reacomodarse a Sergio Massa, Florencio Randazzo, Jorge Capitanich y Julián Domínguez. Depende de ellos hacerlo. La figura de Cristina Fernandez ocupará inicialmente un lugar, pero se podría ir diluyendo con el tiempo; depende de la gestión macrista.


Eventual: Empatan. La elección se judicializa. Asume Gerardo Zamora un interinato a partir del 10 de diciembre. Sería más probable que termine ganando el FPV. La crisis política se proyecta en el tiempo y se impone el desgobierno.

Triple Corona

Transcurrida la primera semana después de la convulsión electiva se puede observar que el oficialismo apareció como derrotado, pese a haber ganado por dos puntos porcentuales la primera vuelta, y que Cambiemos se mueve como si ya hubiera obtenido la Triple Corona (Capital, Provincia y Nación).
Triunfalistas, muestranjj más a sus dos espadas femeninas, Eugenia Vidal y Gabriela Michetti; especialmente a la gobernadora electa. Pero también dio mayor visibilidad a los radicales, particularmente a Lilita Carrió.
El oficialismo quedó dividido en tres segmentos: el sciolismo puro, que inicialmente apareció grogui pero que hacia el cierre de la semana parecía recompuesto del golpe; el cristinismo, que se manifiesta en contra de la oposición pero que no puede apoyar resueltamente al candidato oficialista, y el peronismo, que se muestra escéptico del futuro.  Se supo que Daniel Scioli no se despegará del Gobierno Nacional pero tampoco exhibirá trofeos kirchneristas.
Las escenas más destacadas de la semana fueron:
El acto presidencial. A favor de Scioli, no se trajnsmitió por la cadena nacional. En contra, criticó más a la oposición de lo que elogió al candidato que presume propio.
El acto de asunción del gobernador tucumano José Manzur. Pasó desapercibido el apoyo de los gobernadores justificialistas a su par bonaerense. Más aún, fue sugestiva la ausencia de Juan Manuel Urtubey. El joven gobernador salteño podría ser el que conduzca el peronismo en caso de derrota oficialista en el balotaje.
La TV. Scioli apareció furibundo por la televisión. Se dividió las apariciones en la pantalla chica con su esposa Karina y con sus colaboradores de modo de lograr la inmanencia. El mensaje fue sembrar dudas sobre el retador; el mismo discurso que su jefa política. Tal vez sin darse cuenta, de banca tornó en punto.
Las encuestas que trascendieron dar 45 a 40 en favor de Mauricio Macri proyectándose a 55 a 40.
A juzgarle está primer semana, la suerte parecería estar echada y la a Triple Corona, a tiro de piedra.+)