sábado, 7 de enero de 2017

Academias del crimen organizado

Brasil tuvo 93 presos asesinados en seis días. Una nueva masacre deja 31 muertos en la cárcel de Romaima. El gobierno de Temer negó un pedido de ayuda de ese Estado La segunda matanza deja al descubierto la guerra entre los mayores grupos criminales del país. Las carceles se vuelven centros de reclutamiento y capacitación de la delincuencia organizada.

Sao Paulo (Folha), 07.01.2017

Quien no jugó en la carnicería fue muerto afirman rehenes en Romaima.
Las masacres primero de Manaus y luego de Boa Vista no constituyen un mero accidente- Descubren décadas de negligencia de las autoridades brasileñas con el crecimiento del crimen organizado y con la degradación del sistema de prisiones.

Por Oscar Vilhena Vieira

La nueva masacre empezó a la madrugada en la Penitenciaría Agrícola de Monte Cristo (PAMC), en la zona rural de Boa Vista, capital de Roraima, estado limítrofe con Venezuela y Guyana, y a diferencia del estallido de violencia ocurrido el lunes pasado dentro del Complejo Penitenciario Anísio Jobim de Manaos, que dejó 56 muertos, esta vez no hubo un motín anterior ni escaparon presos en medio de la confusión. En ambos casos, sin embargo, la mayoría de las víctimas fueron descuartizadas y decapitadas, y a algunos cuerpos se les arrancó el corazón y los intestinos.

Por la mañana, el secretario de Justicia y Ciudadanía de Roraima, Uziel de Castro, apuntó que la nueva matanza sería una represalia de la principal banda criminal del país, el Primeiro Comando da Capital (PCC), con base en San Pablo, para vengar la muerte de sus integrantes en Manaos, a manos de la Familia do Norte (FDN), grupo regional aliado a la segunda mayor organización criminal brasileña, el Comando Vermelho (CV), de Río de Janeiro. Luego de varios años de tregua, el PCC y el CV rompieron en junio último su pacto de no agresión, y ahora están en medio de un abierto enfrentamiento como parte de su feroz disputa por las rutas de la droga proveniente de los fronterizos Colombia, Perú, Bolivia y Paraguay.

"Quien domina aquí es el PCC", llegó a afirmar De Castro, aunque por la tarde el ministro de Justicia federal, Alexandre de Moraes, dio otra explicación. "No es aparentemente una retaliación del PCC en relación a la FDN. En ese presidio hubo una separación de las facciones, así que todos eran del mismo grupo, ligados al PCC", dijo De Moraes, para quien los ataques habrían sido un "ajuste de cuentas interno" que no estaría relacionado con el conflicto que libran el PCC y el CV en todo el país.

"La situación no está fuera de control. Es sólo otra situación complicada", resaltó en un intento por restarle importancia.

Como sea, la nueva erupción de violencia en la prisión de Roraima volvió a sonar las alarmas sobre las condiciones carcelarias en Brasil. Con más de 622.000 reclusos, el país tiene la cuarta población penitenciaria del mundo, sólo superada por Estados Unidos, China y Rusia, y tiene apenas capacidad para 371.884 presos. Según la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch, el 40% de los detenidos aún no ha pasado por un juicio, y la enorme mayoría son jóvenes de raza negra y bajos recursos, detenidos por delitos menores. Como el PCC y el CV mantienen sus redes de operaciones dentro de las cárceles, éstas se han convertido en verdaderos centros de reclutamiento para las bandas.+)

No hay comentarios: