miércoles, 4 de enero de 2017

¿Triple Alianza en Oriente Medio?

Erdogan busca una triple alianza con Trump y Putin. El presidente de Turquía confía en que EE.UU. deje de apoyar a los kurdos en Siria y extradite al clérigo Gülen
ABC.es 04.01.2017

La inminente llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos está agitando las piezas de un nuevo tablero geoestratégico mundial, de incierta conformación. El último ataque yihadista perpetrado en Estambul, reivindicado por los terroristas de Daesh, ahonda la crisis entre Ankara y Washington, entre el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y su todavía homólogo en EE.UU., Barack Obama. Las duras acusaciones que lanzó este martes el líder islamista a raíz del atentado, culpando a la Administración norteamericana saliente de apoyar al autodenominado Estado Islámico, no son novedosas, pero contribuyen a agravar aún más la relación.

A falta de dos semanas de la llegada de su probable aliado, Donald Trump, quien más abiertamente le apoyó frente al intento de golpe de Estado, Erdogan le hace un guiño confiando en que «ponga fin al escándalo de que Estados Unidos respalde a ISIS». Una invectiva recientemente rechazada como «ridícula» por la Administración Obama. La aspiración del líder turco, cada vez más cercano a Rusia pese a su pertenencia a la OTAN, es conformar una suerte de triple alianza con los presidentes Putin y Trump. Lo que avalaría que el resultado de la inédita elección presidencial estadounidense puede cambiar el mundo.

El aparente idilio entre Erdogan y el magnate neoyorquino se fraguó durante la campaña. Dentro de un mensaje de apoyo similar al que ha mantenido hacia el presidente ruso, el entonces candidato por el Partido Republicano salió en defensa de Erdogan, hasta el punto de culpar a la CIA de estar detrás del golpe de Estado. En uno de sus mítines electorales, Trump llegó a asegurar que tenía «pruebas» de que la Agencia Central de Inteligencia había participado, y prometió dar «nombres».

Como suele ser habitual, el neoyorquino todavía no ha aportado esa información. La dura reacción de Erdogan a la fallida asonada de una parte de su ejército, que incluyó una purga en las cúpulas militar y judicial, y que consumó una dura represión con miles de detenidos, también recibió las simpatías de Trump, que juzgó «erróneo» que la Administración Obama cuestionara el proceder de su nuevo amigo político.

La aspiración de Erdogan hoy es que la llegada del magnate a la Casa Blanca varíe su relación con Estados Unidos en beneficio propio. Su aparente apoyo en la guerra contra Daesh en Siria siempre se ha visto condicionada por la colaboración que mantiene su tradicional aliado americano con las fuerzas kurdas, el enemigo número uno del régimen de Erdogan y considerado grupo terrorista en busca de la independencia de Turquía. Los kurdos combaten junto a Estados Unidos contra Daesh tanto en Irak como en Siria. El presidente turco aspira a que Trump rompa con esa cooperación.

Michael Flynn
Además, confía en que el nuevo presidente estadounidense acceda a extraditar a Turquía al clérigo Fetulá Gülen, acusado por Erdogan de instigar el golpe desde EE.UU. No en vano, el nuevo asesor de Seguridad Nacional de Obama, el general Michael Flynn, se mostró abiertamente simpatizante de Erdogan y tildó de «extremista» al clérigo, en un reciente artículo publicado en el diario digital The Hill.

La irrupción de Rusia como principal actor de la guerra de Siria, a punto de consolidar la victoria del dictador Bashar al Assad, está siendo el principal factor dinamizador de cambios geoestratégicos. Las discrepancias que siempre han mantenido Erdogan y Obama se han acentuado con el acercamiento del presidente turco a Putin.

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