viernes, 25 de mayo de 2018

Los ciclos

Hace diez años, el campo marchaba por doquier para protestar por el intento kirchnerista de legislar la resolución 125 que imponía retenciones móviles a la soja. Justo ayer, que se cumplieron diez años de la reunión de 300.000 almas en Rosario, el Gobierno de Mauricio Macri tuvo que anunciar que en principio desistirá de la idea de detener la paulatina rebaja de retenciones a la soja previstas desde los inicios de su gestión. La medida había sido puesta en estudio, debido a la situación económica vigente. Nuevamente, la voracidad fiscal apela a la recaudación para evitar los recortes en el gasto; se tapa desviste a un santo para vestir a otro.+)

domingo, 20 de mayo de 2018

Nuestra Revolución francesa


Estamos ingresando en la Semana de Mayo que huele mucho a Revolución Francesa, tanto por los principios que la inspiraron como por sus circunstancias históricas.
Los criollos despertaban a un mundo nuevo, más aún que el de las tierras que ocupaban.
Las instituciones se debilitaban, las costumbres se perdían, las creencias cambiaban. No había casi lugar para dogmatismos, como los que sostienen a la monarquía. Tal era el desorden que, a la hora de declararse la independencia, los congresales analizaron seriamente adoptar esa forma de gobierno en cabeza de un monarca incaico.
El 25 de Mayo se recuerda el primer gobierno patrio. Pero lo que realmente festejamos de aquella revolución fue la autovaloración y el comienzo efectivo del deseo de ser nación.
Un pueblo es una sociedad asentada en un territorio; una república es una forma de gobierno; el Estado es el aparato administrativo que instrumenta las decisiones políticas, pero una nación es, como decía Ortega y Gasset en España Invertebrada, “un proyecto sugestivo de vida en común”.
La Argentina tuvo varios proyectos a lo largo de su historia y siempre hubo facciones que se volcaron por uno o por otro proyecto: unitarios y federales, liberales y nacionales, radicales y conservadores, estancieros e industriales, peronistas y antiperonistas, políticos y militares.
Lo importante no es partidizarse, sino dividirse. Las naciones grandes son los que suman más pueblos. Es natural tener inclinaciones y preferencias. Lo malo es no querer converger en un proyecto común.
Cada 25 de mayo pensemos en grande, pensemos en la Argentina.+)

miércoles, 16 de mayo de 2018

La sombra del campo

El 16 de mayo de 1926 Ricardo Güiraldes publicaba “Don Segundo Sombra”, uno de los libros argentinos más leídos de la historia en sus numerosas reimpresiones.
Hijo de una rica familia bonaerense, Güiraldes nació en 1886 y pasó los largos veranos de su infancia en “La Porteña”, en San Antonio de Areco. En esas tierras tomó contacto con el trabajo rural y con la vida de los viejos paisanos que sobrevivían a los cambios de la época. Entre los arreos, las yerras, los fogones y las noches en la matera fue encontrando a los personajes que recrearon su obra. Allí conoció a Don Segundo Ramírez, el gaucho de raza que inspiró a su personaje.
El libro es relatado en primera persona por Fabio, un joven huérfano que se emplea en la estancia y encuentra en Don Segundo un modelo a seguir. Bajo su guía emprende un largo viaje llevando hacienda como resero, donde forma su carácter en el honor, el trabajo, la lealtad. Valores que el viejo gaucho enseñaba con sus gestos.+)

lunes, 14 de mayo de 2018

Fair Play

Hace 50 años, un gesto deportivo coronaba la llamada victoria moral de un tremendo deportista: Roberto De Vicenzo

Un lamento que cumple 50 años: cuando Roberto De Vicenzo firmó mal la tarjeta del Masters de Augusta

La Nación, 3 de abril de 2018
AUGUSTA.- Fue inmediato: cuando Roberto De Vicenzo aceptó su error, su figura trascendió más que un eventual triunfo. El mundo vio en esa conducta mucho más que las condiciones de un golfista: se enteró de los principios de alguien que creyó firmemente en los reglamentos. Durante esa angustia insoportable, esa autoflagelación ante la TV ("¡Qué estúpido soy!"), su honestidad aplastó cualquier especulación o artimaña que pudo haber pensado para salir del mal trago.

Se cumplen 50 años de un lamento histórico del deporte argentino. La oportunidad para que De Vicenzo agigantara su leyenda y consiguiera su segundo Major en dos temporadas. Paradójicamente, la equivocación que cometió lo catapultó definitivamente a la fama. Y todo por haber firmado una tarjeta con un golpe de más, que lo privó de ir a un desempate con Bob Goalby, un campeón que terminó recibiendo telegramas con insultos y abucheos durante el resto de su carrera. Allí está la segunda paradoja de aquel inolvidable Masters 1968: el ganador fue el villano y el perdedor, un héroe y embajador del golf hasta el día de su muerte, el 1º de junio de 2017.

Eran tiempos de duelo en los Estados Unidos. Una semana antes habían asesinado a Martin Luther King y la Guerra de Vietnam entraba en una espiral cada vez más peligrosa que dividía al país entre pacifistas y belicistas. Y allí, en el Augusta National, había un argentino que llegaba al club con el título del Open Británico de 1967, la mejor carta de presentación para ser candidato. De Vicenzo había jugado su primer Masters en 1950, pero por primera vez enseñaba esa impronta de campeón de quien se alza con un certamen grande. Y soñaba, por supuesto.

Roberto encadenó tres primeras vueltas de 69, 73 y 70; un acumulado de 212 que lo había ubicado a dos golpes de Gary Player a 18 hoyos de la definición. Aquel domingo 14 de abril, día de su 45º cumpleaños, De Vicenzo arrancó la vuelta con un águila en el hoyo 1, para luego sumar birdies en el 2, 3 y 8. En el séptimo hoyo ya era el líder absoluto y, mientras tanto, Goalby se perfilaba también como candidato al título luego de varios aciertos. En el 18, el Maestro se pasó del green y con el wedge quedó a dos metros del hoyo, pero erró el putt y firmó un bogey, para concluir con 65 golpes (-7) y un total de 277 (-11). Goalby resolvió una situación compleja en el 18 para un par que le permitió, también con 277, igualar la línea del ex lagunero de Miguelete.

A De Vicenzo le molestó mucho ese bogey, tanto que lo distrajo y lo sacó de foco. No lo pudo olvidar. Y lo que vino después fue una tragicomedia. Mucho influyó ese barullo de gente que merodeaba la zona del control de tarjetas. Demasiada para un lugar que necesitaba más privacidad y resguardo. Tommy Aaron, su compañero de juego aquel día final, llevó el registro de sus golpes y se equivocó al anotarle un 4 en lugar de un 3 en el hoyo 17, lo que totalizaba una vuelta de 66 golpes y un score de 278 (-10). "No creo que Tommy lo haya hecho con intención. Se descuidó, pero el verdadero culpable fui yo, que debí haber controlado la tarjeta para avalarla con mi firma. Y ni la miré", reconoció el Maestro cada vez que le recordaron el episodio.

 La tarjeta donde se advierte que hay un golpe anotado de más en el hoyo 17: par en lugar de birdie La tarjeta donde se advierte que hay un golpe anotado de más en el hoyo 17: par en lugar de birdie Fuente: AP
En los minutos posteriores al torneo, un miembro del Comité Organizador de Augusta le informó que había firmado mal la tarjeta ya que aparecía un golpe de más. Goalby era el campeón por un mal cálculo. Aaron estaba desconsolado y el Maestro andaba con la mirada en un punto indefinido. La teleaudiencia mundial había visto el birdie en el 17. Sin embargo, en el golf no hay marcha atrás después de una rúbrica. Ya era cosa juzgada: 4 golpes en ese hoyo. Durante la entrevista a dúo para la transmisión oficial, en la que se explicó el error y se destacó la caballerosidad del hombre de Ranelagh, Goalby pinzaba su tabique con la punta de dos dedos mientras cerraba sus ojos, cabizbajo, como si estuviese sumido en un lamento infinito. De Vicenzo, en tanto, esbozaba sonrisas pero sus ojos vidriosos lo delataban.

Antes de aquel momento en vivo en TV, entre las autoridades debatieron casi veinte minutos para oficializar la decisión de declarar ganador a Goalby. En esa agitación incómoda provocada por la detección del error, Clifford Roberts, co-fundador del Augusta National junto con Bobby Jones, se inclinaba por reconsiderar la situación de Roberto, pero se enfrentó con el temperamento reglamentarista de Hord Hardin, presidente del torneo, y de Joe Day, uno de los críticos de golf más reconocidos de la época en los Estados Unidos y también autoridad del Masters.

Solo faltaba consultarle a Jones, que desde 1948 tenía gravemente afectado el sistema nervioso y pasó sus últimos años en silla de ruedas. Igual, su respuesta podía preverse acorde con su filosofía de toda la vida. "Se ganará el Masters bajo las reglas del golf y mediante un juego superlativo", editorializó. Se esfumó entonces el eventual desempate en el hoyo 10 y adiós a la ilusión argentina.

A De Vicenzo, su actitud le valió una medalla de reconocimiento por respetar fielmente el libro de reglas. Además, esa noche fue invitado a la cena de honor para el campeón, lo que no había ocurrido jamás ni volvió a suceder en el Masters. Los jugadores lo apoyaron porque entendieron que un descuido no merecía semejante castigo. Y los periodistas le preguntaron si hubiese aceptado un desempate. "Yo no acepté ser segundo, acepté el reglamento. Primero están las reglas, la posición es secundaria", les respondió, tal como relata el libro "Caballero, Golfista, Triunfador", publicado por su amigo Carlos Oliva Funes.

Al otro día, la repercusiones en los diarios. Todos en su favor. The New York Times escribió: "Millones de televidentes vieron un empate, pero ganó Goalby por un error". Y The Washington Post sugirió que se realizara un hoyo extra. Por consejo de Day, Goalby se llamó a silencio frente a todas las críticas que le cayeron e incluso, en 1969, rechazó de plano la disputa de un match a 18 hoyos frente a De Vicenzo por un premio de 90.000 dólares. Una suma hipertentadora, teniendo en cuenta que había recibido un cheque de US$ 20.000 por haber obtenido la chaqueta verde.

A 50 años de su título, Goalby recordó en Golf Digest aquel episodio en el Masters: "Cuando llegué al 18 después de la última ronda pensé que había empatado con De Vicenzo. Caminé directamente hacia la mesa de la anotación justo detrás del green; fue un poco caótico. Roberto y Tommy Aaron estaban sentados allí, al igual que mi compañero de juego, Ray Floyd, y creo que un oficial. Me preguntaba por qué Roberto todavía seguía allí, porque había jugado dos hoyos delante de mí. Recuerdo haberle dicho algo así como ' Supongo que jugaremos juntos mañana', pero Roberto no me respondió nada, parecía perdido en sus pensamientos. Luego Doc [Cary] Middlecoff, periodista CBS, me dijo: ' Acabas de ganar el torneo'. Le contesté: '¿De qué diablos estás hablando?' Miré al tablero y Roberto y yo aparecíamos líderes con -11. Entonces Doc, que estaba al tanto de lo que se decía a través de un dispositivo de TV, me confirmó: 'R oberto arruinó su tarjeta de puntuación".

 De Vicenzo en la zona de control de tarjetas del Masters, antes del momento fatídico De Vicenzo en la zona de control de tarjetas del Masters, antes del momento fatídico Fuente: AP
De Vicenzo (US$ 15.000 por ser segundo), estaba convencido de que si se hubiera quejado por su gaffe en la aprobación de su tarjeta, o hubiera condenado públicamente a Aaron, de quien siempre mantuvo la máxima confianza, habría sufrido el rechazo general del medio, perdido su prestigio y las chances de ser invitado a otros torneos. El golf le enseñó a respetar las instituciones porque lo tomó como una escuela de vida. De este deporte aprendió a hablar y a escuchar, a jugar y a esperar. Y sobre todo, a entender que la honestidad del jugador debe ser total porque la trampa en el golf es muy peligrosa, ya que deriva en penalidades reglamentarias, sociales y económicas.

Superado el tema, no fueron buenas las experiencias de Roberto en el Augusta National después de 1968. A medida que evolucionaba en el tablero en los siguientes Masters, el público le empezaba a gritar que no se olvidara de firmar la tarjeta y comenzaba a jugar mal. No toleraba ese ruido constante y esas burlas. También, escuchaba comentarios distorsionados de lo que realmente había ocurrido con Goalby. "Recuerdo que un espectador que caminaba a mi lado en la cancha le dijo a su hijo: '¿Ves?', este señor es el que se equivocó porque no sabe sumar', para explicarle al chico que debía aprender Matemáticas". Ese murmullo molesto lo llevó a desistir de Augusta después de 1975. Pero hay algo que al Maestro le sigue quedando pendiente desde el más allá: "Tengo la sensación de que ese Masters de 1968 aún no finalizó. Cuando Bob Goalby y yo nos encontremos arriba, en el cielo, vamos a terminar ese duelo que dejamos pendiente en la tierra".

La desolación de De Vicenzo en la entrega del saco
El discurso final y la decepción de De Vicenzo en el Masters de 1968

viernes, 11 de mayo de 2018

No son fuegos de artificio

Video de MilitaryTop en YouTube

No son fuegos de artificio. No se trata de los preparativos de los festejos del 70 aniversario de la creación del Estado de Israel, que se celebra el próximo lunes 14 de mayo. O tal vez si, ya que el premier israelí se manifestó en favor de apurar el conflicto bélico si éste fuera inevitable.
Da la impresión de que sabe de alguna circunstancia favorable que el resto no ve, excepto por el rechazo noretamericano al 5+1 con Irán y el apoyo de Trump al gobierno a Israel.
Nadie puede dudar de los derechos de un pueblo a gobernar su propio territorio. Menos aún en occidente, ya que esas tierras son la cuna del Cristianismo y de las más importantes religiones y civilizaciones que gobiernan el mundo desde muy antiguo. Justamente por eso es importante que resguardar el patrimonio de la humanidad que allí yace y evitar acciones que limiten el acceso de los creyentes a los lugares santos para su veneración.
Asimismo, es incomprensible que con los mismos argumentos que se defiende el Estado judío se limite el derecho de los palestinos.
Dios quiera que se imponga la paz entre esas naciones milenarias y que el Demionio de la Guerra no haga prevalecer su fuerza.+)

sábado, 5 de mayo de 2018

Mayo, una Era Histórica

Jacques-Louis David: “El Juramento del Frontón (Jeu de Paume): los representantes del Tercer Estado dan a Francia una Constitución, el 20 de junio de 1789” (París, Musée Carnavalet)

Dentro de un año se celebrará el 230vo. aniversario de uno de los hechos que desencadenaron la Revolución Francesa, que a su vez constituyó el suceso cuyos efectos más impactaron en la cultura actual.
El 5 de mayo de 1789 se reunieron los Estados Generales de Francia. Esa asamblea estaba constituida por el clero, la nobleza y la burguesía, y era una instancia de carácter realmente extraordinaria, al punto de que fue convocada solamente 21 veces desde su fundación en 1302, por Felipe el Hermoso.
Luis XVI acudió a ellos dada la criticidad de la situación. Pero el experimento no obtuco los efectos por él esperados y, a pesar de tener los mecanismos teóricamente bajo control, fue lo que terminó por abrir la caja de Pandora que liberó a miles de demonios que anduvieron boyando hasta que Napoleón Bonaparte canalizó los efluvios ideológicos mediante una reconversión del poder político.
Casualmente fue también el 5 de mayo pero de 1821 en que el Gran Corso murió exiliado en la isla Santa Helena.
Como si esto fuera poco el mismo día pero de 1818 nació Karl Marx, quien le diera un carácter dialéctico a la cuestión de la libertad y fuera el creador de un pensamiento que actuó de contrapeso del liberalismo durante toda la Modernidad.
En nuestro territorio, lo sucedido en Francia fue un antecedente fundamental para la llamada Revolución de Mayo. Recordemos que estamos a pocos días de ingresar en la semana de Mayo, que recuerda ese 1810 en que los argentinos empezamos a desperezarnos del yugo español y despertar a una costosa y gloriosa independencia americana.+)

martes, 1 de mayo de 2018

Mayo, mes de protestas y de trabajadores

Foto: Göksin Sipahioglu
El 1 de mayo se recuerda al día del trabajador en homenaje a un grupo de anarquistas que en Chicago, allá por 1886, pagaron en la horca una huelga.
Este mes está plagado de historias de este tipo. Cumple 50 años el Mayo Francés que más que a una imagen primaveral remite a las protestas de estudiantes y trabajadores que estallaron en 1968, al término de una década de un gran desarrollo económico. Las manifestaciones que se iniciaron agitando consignas contrarias a la sociedad del consumo, a la liberación sexual y a la oposición al orden establecido, se mantuvieron irreductibles merced al apoyo sindical. Se mezclaron el reclamo cultural con la protesta social.
La primavera de Praga también celebra bodas de oro. La fallida desestalinización checoslovaca fue desde enero a agosto de 1968, cuando la Unión Soviética decidió  aplastar a los rebeldes.
En nuestro país experimentamos algo similar, un año después. El 29 de mayo de 1969 estalló la protesta más célebre de fines de siglo XX y que dio nacimiento a un genérico que con el sufijo “azo” nombró a las puebladas posteriores. Hablamos del Cordobazo, que culminó con la caída del general Juan Carlos Onganía, en 1970.
Pero también hace cincuenta años ocurrieron las masacre de los estudiantes en Tlatelolco, México, y la matanza de My Lai, que encendió la condena norteamericana y mundial contra la guerra en Vietnam.
Hagamos lo posible para que este mayo sea inolvidable. Cultivemos las virtuded que más nos eleven para que, desde un sustrato tan abonado en la historia, pueda florecer lo mejor de nosotros como ofrenda para la humanidad.+)