viernes, 15 de junio de 2018

Un siglo de traformaciones traumáticas


El 15 de junio de 1918 estallaba la Reforma Universitaria en Córdoba que abría el gobierno universitario a una mayor participación de los estudiantes y que pregonaba la autonomía universitaria, el cogobierno, la extensión universitaria, la periodicidad de las cátedras y los concursos de oposición.
Paralelamente, la Universidad de Buenos Aires introducía modificaciones en forma silenciosa.
A un siglo de producidas tales modificaciones habría que analizar el resultado de la participación de los estudiantes en el gobierno universitario, ya sea en el armado del plan de estudios como en la selección de profesores, por ejemplo.
Esta clase de protestas tienen efectos catárticos y muchas veces sirven para calmar los espíritus y emprender nuevos caminos. Pero medio siglo después se produjo el Mayo Francés y un año más tarde sucedió la versión argentina, el Cordobazo.
Está claro que lo que ha perdido fuerza durante este siglo es la autoridad académica. En los colegios se puede ver con ve nitidez el trato que los alumnos y sus padres dan a los docentes. Estos, por su parte, ya no viven en forma honorable; son humildes proletarios de la educación y sus agremiaciones son elocuentes al respecto.
Aquella célebre Reforma Universitaria de 1918 suele ser identificada como uno de los efectos producidos por la Ley Saenz Peña de Voto Universal, Secreto y Obligatorio, sancionada cuatro años antes y que permitió el acceso de las grandes masas y sectores populares al poder, personificado en la presidencia radical de Hipólito Yrigoyen.
En el mundo sucedían hace un siglo la Revolución Rusa y, poquito después, la Primera Guerra Mundial, con la consecuente modificación del poder mundial que derivó un cuarto de siglo después en la Segunda Guerra Mundial, de cuya posguerra emergieron la Guerra Fría; su reacción, los afiebrados 60; la Carrera Espacial, y una serie de invenciones tecnológicas que transformaron la cultura, la economía y las instituciones políticas y sociales.
Pasaron 50 años del Mayo Francés y las transformaciones culturales siguen estando a la orden del día, como si fuera algo novedoso y positivo.
¿No bastó un siglo de enormes transformaciones para que el mundo empezara a despertar a una nueva era? ¿Cuánto más debemos esperear? ¿Qué más sucederá?

Recomiendo leer "Del mito de la reforma de 1918 a la necesidad de un nuevo cambio", por Rogelio López Guillemain, La Prensa 27.06.2018

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