martes, 19 de febrero de 2019

Usar y tirar

Foto: http://www.blog.palosantohotel.com/wp-content/uploads/2013/12/clasica-moderna.jpg
El cierre de la librería y bar Clásica y Moderna pone de manifiesto dos reacciones en sentidos encontrados.
Por un lado, creo que es positiva la relativa masividad de quienes lamentamos el fin del ciclo vital de Natu Poblet, fallecido hace un par de años, y que le dio a ese barrio céntrico un ámbito de encuentro para los amantes de la cultura y de las artes; una parada amigable porque combinaba libros, música, plástica, gastronomía y un escenario de lo más acogedor. Más  aún, financiado por sus clientes; cultura sustentable.
Por otra parte, es triste que nadie haya querido rescatar tanto capital social acumulado, aprovechar tanto tiempo dedicado, reciclar tanta amabilidad esparcida en ese local. Duele pensar que no hay nadie que tenga vocación por mantener ese legado en forma. Cuesta estimar la cantidad de individuos que, como yo, teníamos ahí una parada posible en caso de andar cerca.
No es hora de lamentaciones, pero si es menester revisar esos raros nuevos hábitos de usar y tirar.+)


sábado, 2 de febrero de 2019

Un joven sin futuro


Simon John Ritchie nació en Londres el 10 de mayo de 1957 era un chico de familia de clase baja que tenía una vida relativamente normal hasta que su padre los abandonó y su madre, Anne Beverly, se sumergió en una profunda depresión en cuyo trámite se volvió adicta a las drogas duras.
Era un fan de David Bowie y de las charas filosóficas, con fascinación por las diversas tribus urbanas y del humor inglés. Así llegó hasta la tienda Sex, de Vivienne Westwood y Malcom McLaren, manager e impulsor de los Sex Pistols. Allí se reunía el incipiente movimiento punk. Trabó amistad con John Lydon, cantante de la banda, quien promovió el reemplazo de Glen Matlock, bajista original y principal compositor de sus temas, por el ahora bautizado Sid Vicious, que no sabía siquiera tocar el instrumento.
El nuevo integrante llevó a los Sex Pistols a una espiral autodestructiva que no era otra cosa que lo que sus seguidores esperaban de ellos y propiamente la justificación del cambio del otrora convencional bajista, pero que aceleraron el fin de la banda.
De pronto, con apenas 21 años, Sid Vicious se encontraba con su novia en una habitación del Chelsea Hotel en una noche de tal descontrol que no pudo explicar cómo fué que ella murió de una cuchillada en su vientre.
Fue preso y salió en libertad bajo fianza. La noche del 2 de febrero de de 1979 lo celebró con una fiesta en la que una sobredosis proporcionada por su propia madre le aseguró haber cumplido con el mandato punk de vivir rápido, al límite y morir joven.+)